Elecciones Asamblea Constituyente en Venezuela: Voto masivo por la paz - Javier Tolcachier
31/07/2017
La oposición intentó todo para detener el proceso. Quemar personas, trancar las calles, amedrentar a los vecinos, ponerle candado a las puertas de salida en las urbanizaciones, incendiar comercios, asesinar candidatos, interrumpir el transporte, dificultar la actividad productiva en varias ciudades, impedir la circulación de alimentos, volar camiones o amenazar a quienes querían votar. Difamar, agredir, asustar. Cualquier método se consideró válido para impedir la realización de elecciones a Asamblea Nacional Constituyente convocadas por el gobierno. Los partidos de la derecha, alentados en el ámbito internacional por una agitación mediática permanente y con la dudosa legitimación provista por la conspiración diplomática de gobiernos de derecha y sanciones unilaterales de EEUU (además del apoyo financiero y dirección general por parte de sus aparatos de inteligencia), creyeron poder derrocar al gobierno y evitar la ampliación de las potestades populares a través de una Asamblea Constituyente.
Lo único que no intentaron los grupos nucleados en la Mesa de Unidad Democrática – unidad y vocación democrática poco visible a estas alturas – fue lo que la mayoría del mundo sensato pedía y el gobierno ofreció repetidas veces: sentarse a una mesa a concertar la convivencia desde visiones políticas radicalmente diferentes.
La escalada tenía sus motivos: la presión instalada debía corroer la paciencia del pueblo, provocando un levantamiento contra el gobierno y lograr además atraer alguna facción rebelde en las Fuerzas Armadas que permitiera un golpe militar o un conato de guerra civil fratricida para abrir las puertas a una intervención multinacional extranjera.

El periodista español Alberto Pradilla relata como se desarrollan “las grandes manifestaciones” de la oposición en Venezuela. En realidad pequeños grupos “piensen en una plaza semivacía con casi más fotógrafos que tipos dispuestos a lanzar piedras”

Violencia de la derecha venezolana

 Publico.es 29/07/2017

Foto. EFE/Miguel Gutiérrez

Aquí reproducimos parte de su reportaje directo desde Caracas:

A pesar de lo espectacular que pueda parecer la narración, todo tiene un aire teatralizado. Hay demasiada poca gente como para que nadie se atreva a buscar la confrontación con la Guardia Nacional Bolivariana, que está a una distancia muy muy prudencial, pero también hay demasiados periodistas como para que se vayan con las manos vacías. Así que todo el mundo representa su rol. Primero, los chavales, que van de aquí para allá con sus enseres bélicos y a cada oportunidad te piden “un bolo (bolívar) para un fresco” para luego añadir algo sobre la “resistencia” que disfrace que lo que te piden es que les pagues una cocacola. El papel que juegan en los disturbios los menores en situación de exclusión es algo para analizar en otro momento. Luego estamos los periodistas, buscando algún testimonio diferente para terminar, sin darnos cuenta, poniéndole la grabadora a algún colega despistado. Por último, dirigentes de la oposición y miembros de ONGs que aspiran a serlo van pasando de corrillo en corrillo, celebrando minirruedas de prensa en las que proclamar que “la lucha sigue”, descalificar la oferta de diálogo de Nicolás Maduro y asegurar que el paro se ha extendido por toda la ciudad. Como si no nos desplazásemos en motorizado y pudiésemos ver con nuestros propios ojos que una vez dejas atrás Chacao la vida continúa, ignorando que la zona más opulenta del este ha vuelto a encerrarse entre troncos cruzados y basura desparramada. A media tarde hubo algún choque, pero anecdótico.

 Cuando hoy vean las imágenes de encapuchados, piensen en una plaza semivacía con casi más fotógrafos que tipos dispuestos a lanzar piedras. A unos kilómetros de allí, en el Parque de los Caobos, en el municipio Libertador, se celebraba la Feria del Libro, con decenas de stands. En el Cuartel de la Montaña, en el barrio del 23 de enero, se conmemoraba el 63 aniversario del nacimiento de Hugo Chávez. Y en medio, un montón de dificultades reales (escasez, ineficiencia, inseguridad y presiones internacionales, entre otros) pendientes de solución. Tomando todo esto en cuenta, deberíamos plantearnos hacia dónde dirigimos el foco.

26/07/2017
El próximo domingo 30 de Julio el pueblo venezolano está convocado a elegir una Asamblea Nacional Constituyente para modificar algunos aspectos de la Constitución vigente. El presidente Maduro convocó a esta instancia a fin de dar solución a la creciente violencia instigada por una oposición cerrada a continuar participando en los mecanismos de diálogo y a la desestabilización económica alimentada por una manifiesta intencionalidad golpista.
En su discurso del 1° de Mayo – fecha conmemorativa con carga simbólica evidente y explícita – Maduro delineó las cualidades pretendidas por la Revolución Bolivariana para esta nueva convocatoria constitucional: “Constituyente ciudadana, popular, democrática, electa por el pueblo de manera directa, secreta. Democracia verdadera, participativa, protagónica.”
La composición que tendrá la Asamblea es acorde con esta idea directriz:  364 constituyentistas serán electos territorialmente (311 en representación de 354 municipios, 46 por los 23 Estados más siete por el distrito capital). En términos de voces sectoriales ocho serán elegidos por los pueblos originarios entre candidatos previamente ungidos por Asambleas comunitarias y generales en diez estados en los que residen sus comunidades. Por su parte, ciento setenta y tres constituyentes serán electos por los distintos sectores sociales: 5 empresarios, 8 campesinos y pescadores, 5 por las personas con discapacidad, 24 estudiantes, 79 trabajadores, 24 representantes de las Comunas – 1 por Estado – y 28 pensionadas o pensionados.
Según la información dada a conocer por el Consejo Nacional Electoral, se inscribieron inicialmente 52 mil precandidatos. A nivel territorial se postularon 19 mil 876 personas y 35 mil 438 a nivel sectorial: 2.008 campesinos y pescadores, 9.045  comuneros, 1.986 empresarios, 2798 estudiantes, 5.073 pensionados, 1.458 personas con discapacidad y 3.880  trabajadores. Es destacable, posiblemente una señal de entusiasmo en la base social, el hecho de que las precandidaturas sectoriales prácticamente doblen las territoriales, siendo que los elegidos por los sectores sociales constituirán en la Asamblea algo menos de la mitad que los territoriales.

Rebelión -08-05-2017
La dialéctica de la revolución y el enfrentamiento de clases que la impulsa aproxima la crisis venezolana a su inexorable desenlace. Las alternativas son dos y sólo dos: consolidación y avance de la revolución o derrota de la revolución. La brutal ofensiva de la oposición -criminal por sus métodos y sus propósitos antidemocráticos- encuentra en los gobiernos conservadores de la región y en desprestigiados ex gobernantes figurones que inflan su pecho en defensa de la “oposición democrática” en Venezuela y exigen al gobierno de Maduro la inmediata liberación de los “presos políticos”. La canalla mediática y "la embajada" hacen lo suyo y multiplican por mil estas mentiras. Los criminales que incendian un hospital de niños forman parte de esa supuesta legión de demócratas que luchan para deponer la “tiranía” de Maduro. También lo son los terroristas -¿se los puede llamar de otro modo?- que incendian, destruyen, saquean, agreden y matan con total impunidad (protegidos por las policías de las 19 alcaldías opositoras, de las 335 que hay en el país). Si la policía bolivariana -que no lleva armas de fuego desde los tiempos de Chávez- los captura se produce una pasmosa mutación: la derecha y sus medios convierten a esos delincuentes comunes en “presos políticos” y “combatientes por la libertad”, como los que en El Salvador asesinaron a Monseñor Oscar Arnulfo Romero y a los jesuitas de la UCA; o como los “contras” que asolaron la Nicaragua sandinista financiados por la operación “Irán-Contras” planeada y ejecutada desde la Casa Blanca.

La Diaria -Jueves 27 • Abril • 2017
Judith Valencia empezó a militar con “el sueño de la revolución” desde que ingresó a la universidad, en 1956. Conoció a Hugo Chávez después de que este llegó al gobierno, cuando estaba en desarrollo el proceso constituyente venezolano. Es economista y fue coordinadora del equipo que impulsó la oposición al Área de Libre Comercio de las Américas (Alca) en su país. Allí también militaba el sociólogo Edgardo Lander, entrevistado recientemente por Dínamo. Valencia y Lander fueron amigos desde la infancia, pero en los últimos años las posiciones políticas los distanciaron. La economista venezolana sostiene que el proceso de militarización en Venezuela apunta a que civiles y militares “generen un proceso productivo endógeno” que sustituya al modelo basado en la renta petrolera, y advierte que “el enemigo está conceptualizando la corrupción como un elemento de descomposición de los procesos democráticos”.
–¿Qué evaluación hace de la evolución del proceso chavista?