Atilio Boron
25/04/2018

Para una cabal comprensión de lo que ha estado ocurriendo en Venezuela en los últimos años conviene leer, a modo de introducción, estas pocas líneas:
“Los de Miami explicaron… que para reconstruir el país primero había que echarlo totalmente abajo: se tenía que hundir la economía, el desempleo tenía que ser masivo, había que acabar con el gobierno y había que poner en el poder a un ‘buen’ oficial que llevase a cabo una limpieza completa matando a trescientos, cuatrocientas o quinientas mil personas. … ¿Quiénes son esos locos y cómo actúan? … Los más importantes son seis (empresarios) inmensamente ricos… Traman conjuras, organizan reuniones constantemente y dan instrucciones a XX”.

Mark Weisbrot
Counterpunch 08-03-2018
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Las últimas semanas el gobierno del presidente Trump ha redoblado sus esfuerzos para provocar un “cambio de régimen” en Venezuela. En el pasado, el propio Trump mencionó que no descartaba la opción militar, pero da la impresión de que estos últimos pasos tienen más probabilidad de ser implementados, y algunos de ellos ya son claramente operativos. Según fuentes con conocimiento de causa, funcionarios de Estados Unidos informaron al principal aspirante de la oposición a las próximas elecciones presidenciales, Henri Falcón, de que la Administración estadounidense podría adoptar sanciones financieras contra él si se presentaba como candidato (El Departamento de Estado no ha respondido a mi solicitud de corroborar esta información). Estados Unidos ha manifestado su respaldo a la decisión de la principal coalición opositora de boicotear la elección.

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17/10/2017
Pasada la medianoche del domingo la edición digital del diario Clarín no decía una palabra sobre el resultado de las elecciones venezolanas. Su colega La Nación, en cambio, titulaba de la siguiente manera lo ocurrido en Venezuela: “Rotunda victoria del chavismo en las regionales, resultados que la oposición no acepta”. En un caso ninguneo absoluto de la noticia: el acontecimiento no existió; en el otro, manipulación de la noticia, porque el énfasis está puesto en el hecho de que, como era previsible, la oposición no aceptaba su derrota. El Nuevo Heraldo (Miami) es más cauteloso, y titula así: “Chavismo gana 17 de 23 gobernaciones; oposición venezolana denuncia posibilidad de fraude en elecciones”. Lo que se da como un hecho para La Nación pasa a ser una posibilidad de fraude para el periódico de Miami. El Nacional de Caracas también destacaba las 5 gobernaciones obtenidas por la MUD frente a las 17 del PSUV. Al terminar de escribir estas notas aún no se había definido la situación del estado Bolívar, que de ningún modo podría alterar el paisaje electoral. En la Argentina casi todos los programas informativos de la mañana de ayer, lunes, oficialistas declarados o vergonzantes, sólo hablaban del fraude. Para fundamentar tan grave acusación entrevistaban a irreprochables informantes, todos ellos férreos opositores al gobierno bolivariano que decían, sin aportar una sola prueba, que las elecciones habían sido fraudulentas. Repito: para esos pseudo-periodistas –en realidad pérfidos agentes de propaganda de la derecha– los dichos de los rabiosos perdedores son evidencias más que suficientes para desechar el veredicto de las urnas.