El último día de Salvador Allende en la mirada de Fidel Castro Ruz  

El ex presidente de Cuba y líder de la Revolución cubana narra con detalle el último día de Allende en el libro Grandes Alamedas: El combate del presidente Allende, de Jorge Timossi, publicado en La Habana en 1974.

Allende Fidel El líder de la revolución cubana, Fidel Castro, revive, en un testimonio publicado en 1974, el último combate del presidente Salvador Allende antes de que fuera víctima del golpe fascista que acabó con su gobierno democrático e impuso la dictadura en Chile.

En el texto, que forma parte del libro Grandes Alamedas: El combate del presidente Allende, de Jorge Timossi, Fidel realiza un emotivo relato de lo que fue el último día del primer presidente socialista de Chile.

El líder cubano, quien fuera un cercano amigo de Allende, refleja, paso a paso, cómo el ex mandatario chileno vive la traición de los militares, pero al mismo tiempo luchan junto a él un grupo de civiles, carabineros y policías democráticos, quienes protegieron con su vida el heroico gesto de un presidente que prefirió su propia inmolación antes que rendirse y entregar a criminales el poder que el pueblo le dió por mandato soberano.

A continuación el texto íntegro.

Salvador Allende Gossens.

El 26 de Junio de 1908 nace en Valparaíso. Sus padres fueron el abogado y notario, militante del Partido Radical, Salvador Allende Castro y doña Laura Gossens Uribe.

Salvador Allende ingresó al Liceo Eduardo de la Barra, en Valaparáiso, donde realiza sus estudios con excelentes calificaciones. Destaca en la práctica de diferentes deportes. Por esos años conoce a Juan Demarchi, viejo anarquista italiano, que influye en su formacion ideologica prestandole los primeros textos de marxismo.

El año 1925 cumple como voluntario el Servicio Militar en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar. En el transcurso del mismo ño pide su traslado al Regimiento Lanceros de Tacna. Egresa como oficial de reserva del ejercito.

En Santiago, el año 1926 entra a la Universidad de Chile a estudiar Medicina.

Gabriel García Márquez dice que Allende se quedó en nuestras vidas para siempre

En el artículo ''La Verdadera muerte de un Presidente'', escrito hace varias décadas, Gabriel García Márquez rinde tributo al primer presidente socialista electo por el pueblo en América Latina.

AllendeEl escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez retrata, en un artículo relacionado con el asesinato de Salvador Allende, su visión de quien fuera el primer presidente socialista electo por el pueblo en América Latina.

García Márquez señala que el apego a la legalidad y a la carta constitucional chilena que tenía Allende fueron de alguna manera su propia condena.

La defensa de su mandato y de la legislación burguesa complotaron al punto de terminar justificando su propia muerte. 

LA VERDADERA MUERTE DE UN PRESIDENTE

A la hora de la batalla final, con el país a merced de las fuerzas desencadenadas de la subversión, Salvador Allende continuó aferrado a la legalidad.

La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.

La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.

Entrevista inédita a Salvador Allende
Saul Landau www.sinpermiso.info   26/09/05


En 1971, el Presidente Salvador Allende concedió una entrevista al documentalista norteamericano Saul Landau, que hoy por primera vez es publicada. El jefe de Estado habló de la UP, de su amigo Fidel Castro, de EE.UU, de El Mercurio, y su dueño Agustín Edwards.

A pesar de que Salvador Allende no admitía entrevistas con periodistas estadounidenses o británicos, en 1971 aceptó dialogar con el documentalista norteamericano Saul Landau en el jardín de su casa de Tomás Moro. Con total soltura se refirió entonces a la reforma agraria, a su tensa relación con el dueño de El Mercurio Agustín Edwards, y también a su amistad con Fidel Castro, de quien dijo no recibir recetas, porque "no somos colonos mentales de nadie".  Pero el golpe sorprendió al investigador sin haber difundido este material, que se mantuvo en el ámbito privado hasta hoy, gracias a que gentilmente lo facilitó a www.lanacion.cl a través de un video, que transcribimos y editamos para nuestros lectores. Sin luces aún del golpe militar que acabó con su gobierno y su vida, y ajeno incluso a las diferencias que se comenzaban a gestar en el seno de la Unidad Popular, Allende inicia este diálogo explayándose sobre el origen de su compromiso político.

Último discurso del Compañero Allende
Santiago de Chile
11 de septiembre de 1973

7:55 A.M. Radio Corporación

AllendeHabla el Presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el Gobierno, del Gobierno legítimamente constituido, del Gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano.

En estas circunstancias, llamo a todos los trabajadores. Que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas y, según me ha informado el jefe de la Guarnición, Santiago estaría acuartelado y normal.

En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al Gobierno que represento por voluntad del pueblo. Lo que deseo, esencialmente, es que los trabajadores estén atentos, vigilantes y que eviten provocaciones. Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva, de los soldados de la Patria, que han jurado defender el régimen establecido que es la expresión de la voluntad ciudadana, y que cumplirán con la doctrina que prestigió a Chile y le prestigia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En estas circunstancias, tengo la certeza de que los soldados sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras, el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente, pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado que pueda hacerle y las instrucciones que les dé el compañero Presidente de la República.