Resumen Latinoamericano, 22 octubre 2018

EL FACTOR DETONANTE: LA CRISIS POST ELECTORAL DE 2017

Es sabido que en Honduras el Pueblo se lanzó a las calles en noviembre y diciembre de 2017 a intentar detener la imposición continuista del actual gobernante, rechazando sus pretensiones reeleccionistas, en violación de la Constitución de la Republica. Las masas populares, hartas de tanto engaño y fraudes, tomaron la justicia por propia mano y realizaron, durante varias semanas, una movilización autoconvocada a lo largo y ancho del país, que a la altura de diciembre comenzó a hacer ceder a las fuerzas represivas, incapaces de contener la furia popular.  La rebelión popular de costó la vida a más de 40 personas bajo las balas de la guardia pretoriana del dictador: la Policía Militar del Orden Público.

Ese intento heroico fue toda una epopeya que no tiene precedentes en la historia reciente, y que pudo haber triunfado en sacar la dictadura orlandista, si los dirigentes políticos de la oposición – -que en poco tiempo coparon la conducción del movimiento– hubieran estado a la altura de su responsabilidad. Sin embargo, la dirigencia opositora en lo que menos estaba pensando era en conducir una insurrección popular; sus ojos estaban clavados en el conteo de votos y en la estira y encoje del Tribunal Supremo Electoral, mientras sus bases por iniciativa propia se tomaban carreteras y ciudades.

El instinto de clase de estos dirigentes, les impidió confiar en la hermosa insurrección pacifica que el pueblo estaba desatando y optaron por no echarle gasolina. Por el contrario, intentaron apagarla. En lo mejor del levantamiento, Nasralla se encargó de echar un balde de agua fría al pueblo, renunciando en diciembre a seguir en la luchar después de un viaje a Estados Unidos, para evitar que evolucionara a un paro nacional que afectara a sus aliados capitalistas de toda la vida; y Manuel Zelaya, por su parte, mando a todos a “descansar” y a “celebrar la navidad” con nacatamales y otras hierbas. El movimiento fue contenido con estas decisiones y posteriormente frustrado al no lograr su objetivo. JOH se impuso a punta de bombas y balas el 27 de enero, y como consecuencia ocurrió una desmoralización que paralizo el accionar de masas en el país.

Envalentonado por su logro, el gobierno se dedicó a profundizar las medidas neoliberales que adopto en su primer periodo. Inicio la privatización de las empresas estatales más rentables; como la ENEE, el INFOP, Hondutel, y ahora continúa privatizando el sector salud. Mientras que del lado de la dirigencia popular no se aprecia una reacción a la altura de los desafíos, más allá de eventuales comunicados o discursos de líderes opositores, o de movilizaciones esporádicas de la Convergencia contra el Continuismo, pero no como parte de una estrategia de lucha general.

Así las cosas, a muchos de quienes salieron a jugarse la vida en las calles, los ha invadido la desesperanza de no encontrar una salida a su crisis dentro del país, y entonces enfilan sus ojos hacia el norte, basados en la suposición de que Trump o el nuevo gobernante mexicano, podrían hallar un alivio a su desesperante situación.

¿QUÉ SIGNIFICA LA CARAVANA DE MIGRANTES?

En ese contexto, se entienden mejor las principales características y rupturas de la Caravana migrante, con el modelo tradicional de migración:

    Es una acción de masas colectiva y autónoma, inédita en la historia de Centroamérica, no concebida ni planificada por ninguna estructura política, gremial, criminal o social, a pesar de lo que digan los mass media, motivados por intereses políticos.
    Si bien tiene motivaciones económicas, en el fondo hay un sustrato de frustración política dado por el contexto atrás analizado. Salir de Honduras se ha convertido en otra forma de salir del sometimiento político a un gobierno que los quiere obligar a vivir en el país más empobrecido de América Latina, y uno de los más violentos y corruptos del mundo, dirigido por un gobierno igualmente violento y corrupto
    Los convocantes no fueron liderazgos públicos reconocidos, mucho menos corporativos (partidos políticos, gremios, etc.); fueron personas de liderazgos locales que convocaron la actividad y miles acudieron gracias a que las redes sociales hicieron eco de la misma, con un efecto multiplicador que sorprendió a todos y todas. El hecho de que la primera caravana continua su camino y que más caravanas se organizan en otras partes del país, a pesar de la detención de algunos dirigentes populares que la apoyaban solidariamente (como Bartolo Fuentes de Honduras, ex diputado del Partido Libertad y Refundación, e Irineo Mujica, activista de “Pueblos Sin Fronteras” de Guatemala) demuestra que ningún gobierno acierta en descubrir el verdadero liderazgo del movimiento.
    La movilización rompe el esquema gubernamental de movilidad geográfica, pues se realiza por fuera de todos los canales convenientemente establecidos por los Estados para ejercer el control fronterizo, que le permiten a los Estados vigilar quien entra y quién sale, además de obtener ingresos fiscales.
    Libera a los viajeros de los elevadísimos costos de la migración no legal, porque los “coyotes” (traficantes de personas), no seguirán recibiendo miles de dólares por cabeza, ni podrán asesinar o abandonar en el desierto a sus “clientes”; ni las empresas de transporte seguirán enriqueciéndose de la necesidad de viajar de estas personas; ni los agentes de aduana corruptos podrán abusar económica ni físicamente de sus otrora víctimas.
    Proporciona más seguridad durante el viaje, porque se realiza en condiciones de abierta visibilidad, debido a lo cual las maras y las redes de trata de personas, así como los agentes policiales abusadores, tendrán menos posibilidad de violentar, reclutar, secuestrar, asesinar, prostituir y extorsionar, según sea el caso, a quienes se movilizan, porque estos constituyen un grupo numeroso que se cuida entre sí.
    Tiene su soporte en la solidaridad mutua, tanto de los mismos migrantes entre sí, como de los pueblos del norte centroamericano, por donde estos transitan. Son ellos quienes, con su mano solidaria y desinteresada, les permiten transportarse, alimentarse, recibir atención médica, y soportar las inclemencias y sacrificios del viaje.
    Quienes salen de Honduras, no salen bajo la categoría de “migrante” sino de refugiados. Es el mismo tipo de flujo de refugiados que vemos en África, y recientemente en Oriente Medio, donde millones huyen de la hambruna, la guerra o el crimen. De Honduras, la población huye de los elevadísimos niveles de miseria, violencia social, desempleo, corrupción e intolerancia política. Esto significa que, amparados en el derecho internacional humanitario, salen en demanda de ser tratados como personas que huyen, en este caso, de una catástrofe económica, social y política que se llama Gobierno de JOH.

CONSECUENCIAS Y OPORTUNIDADES

El desenlace de la caravana aún no está claro, pero es posible adelantar algunas posibilidades.

    La realización de esta movilización ha producido el derrumbe de todo el discurso demagógico del régimen hacia dentro y hacia fuera, sobre los “beneficios” que ha dado a la población y coloca en cuestionamiento que ha hecho con todo el apoyo internacional de programas como el Plan de Alianza para la Prosperidad (solo en Honduras se desembolsó el equivalente a L.1875 millones). Si alguien tenía dudas sobre la gravedad de la crisis social y política en esta ocasión todo queda claro.
    La indignación es tal en el país, que ha vuelto a poner sobre la mesa la legitimidad y viabilidad del gobierno de JOH, que abre una nueva oportunidad para el relanzamiento de la lucha social y politica en contra del régimen ilegitimo de JOH, en un momento de elevado cuestionamiento nacional e internacional.
    Esto se potencia por la reacción cuestionadora de Trump, que ha dejado evidenciada su descontento con el gobierno de JOH, por su incapacidad de frenar la movilización de masas, y probablemente eso acelere procesos de recambio que ya tiene en mente para las próximas elecciones. Por ejemplo, se ha lanzado ya el globo sonda de adelantar las elecciones.
    Es muy probable que reduzca la cooperación con Honduras en el corto plazo al no encontrar una efectiva labor de control sobre los procesos de movilización hacia fuera.
    También la presión de Trump producirá que el régimen de JOH cometa más errores porque actuará no en función de su cálculo político sobre la relación de fuerzas a lo interno, sino de las exigencias del imperio, las que no siempre resultan “inteligentes” para la estabilidad política interna.
    Asimismo, la respuesta del régimen de impedir la salida del territorio nacional, y su imposibilidad de dar una alternativa efectiva a los centenares de miles de hondureños y hondureña que quieren irse del país, se revertirá en su contra porque la presión que podría salir hacia el exterior, se orientará dentro del país en contra del gobierno.
    La causa del pueblo de Honduras ha despertado la simpatía de los pueblos del mundo en particular en Centroamérica.

Por todo lo anterior, estamos en un momento histórico muy favorable para reactivar la lucha popular de masas para lograr la salida. Es cuestión de aprovechar la oportunidad que el mismo Pueblo con su lucha nos brinda.

(extracto de una nota de Tomás Andino Mencía)