Geraldina Colotti
15/11/2018
Entrevista con Jonathan Vargas, militante de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

 El 13 de septiembre, en Bruselas (Bélgica) se estableció la Red europea de Solidaridad con la Revolución Bolivariana, a la que asistieron organizaciones internacionalistas de 17 países. Para representar a Venezuela, estuvieron Pablo Sepúlveda Allende, Gustavo Borges, Jimmy Laguna y Jonathan Vargas, militante de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ). Con él hablamos de la situación en Venezuela, de los campesinos, de las comunas y de los nuevos desafíos que enfrenta el socialismo bolivariano.

 ¿Cuál es el trabajo de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora y a que título participa usted en estos días?
 
Soy parte del Comité de Relaciones Internacionales de CRBZ, una organización del chavismo revolucionario activo en el territorio venezolano, que tiene una larga historia de lucha, arraigada en los movimientos de los años 80. En su interior se articula a través del Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, el Frente Nacional Comunal Simón Bolívar, el Sistema Nacional de Formación Simón Rodríguez y otros dos ejes relacionados con la formación: el CEFES, un centro de estudios sociales y la Escuela Nacional de Cuadros Mariscal Sucre, que se ocupa de la formación de cuadros. Somos una organización colegiada, estructurada en diferentes comisiones: económica, política, internacional ... Actuamos sobre la base de un plan estratégico dentro del proceso bolivariano, realizando un trabajo político con mujeres, con jóvenes ... A nivel internacional somos parte de la Vía Campesina, del Observatorio de Derechos Humanos con sede en México, tenemos una responsabilidad en la coordinadora de los movimientos del Alba, en Europa estamos en contacto con el Campo Antiimperialista y con varias otras organizaciones en el contexto de un trabajo internacionalista que también estamos construyendo desde esta Red europea. Para nosotros es una prioridad combatir la guerra mediática, romper el asedio internacional a Venezuela, establecer relaciones fraternales entre los pueblos y organizar lo que Chávez llamó la diplomacia de los pueblos.
 
Y en Venezuela ¿cuáles son tus prioridades políticas?
 
En el nivel del método, que es entonces sustancia, nos relacionamos con la gente directamente, sin formalismo ni burocracia, sino también en una relación dialéctica con el trabajo de nuestra Cancillería. Somos una corriente revolucionaria dentro del PSUV. Ahora estamos acompañando a un grupo de comunas a nivel nacional, una de ellas es la Ciudad comunal Campesina Simón Bolívar, ubicada en el estado de Apure, municipio Páez, la primera comunidad rural. Tenemos dos formas metodológicas de trabajo político, el acompañamiento, en el caso de que nuestros militantes estén presentes en el territorio, y la orientación, cuando no tenemos militantes de CRBZ en esa comunidad. De una ciudad municipal, como La Sierra, nace una nueva arquitectura de poder popular, que se declina en diferentes esferas de la sociedad: de la económica a la política, de la comunicación a la cultura y la militar, traducida en una unión cívico-militar por la milicia bolivariana. La sociedad comunal rural Simón Bolívar es una experiencia sin precedentes de la relación dialéctica entre el autogobierno y lo que definimos la dirección formal del proceso, constituida por el gobierno, el estado y el partido. Como una corriente revolucionaria que ha acumulado la experiencia histórica de las luchas populares, somos parte de esa vanguardia colectiva que defiende el proceso revolucionario sin dudar y apoya al gobierno bolivariano como una garantía de continuidad del proceso. Sin embargo, creemos que se deben aplicar una serie de medidas para acelerar el proceso de transición del modelo que aún se inclina a la democracia burguesa al modelo participativo y protagónico: un modelo en el que las personas no caen en la apatía y la delegación, sino que abordan de primera mano decisión y gestión, participan en la definición de tácticas y estrategia. Rechazamos las maniobras de aquellos componentes que se dicen de izquierda, pero finalmente terminan coincidiendo con las posiciones de la derecha, y que niegan el carácter revolucionario del gobierno bolivariano.
 
¿Y cuál es tu análisis?
 
Venezuela está atravesando una difícil situación económica debido al ataque interno y externo de las fuerzas imperialistas. Para encuadrar lo que está sucediendo en Venezuela, debemos partir del análisis de las contradicciones sistémicas, de la contradicción capital-trabajo a la de nación-impero, en su desarrollo en el contexto actual. Tenemos un gobierno revolucionario con un proyecto de transición al socialismo, pero los valores siguen siendo los de la sociedad capitalista porque no hemos destruido el estado burgués. Esto determina las relaciones sociales y las consecuentes contradicciones, debido al modelo de sociedad consumista y mercantilista. Tenerlo claro es esencial para entender lo que está pasando en Venezuela. Como organización de la izquierda revolucionaria, debemos repensarnos a fondo, utilizando las categorías de análisis del materialismo histórico-dialéctico pero con el "realismo revolucionario": no vivimos en los tiempos de Lenin, ni en los de Che Guevara, ni en los años 80. Debemos construir nuevos paradigmas que nos permitan reactivar los sectores influenciados por el modelo capitalista, "seduciéndolos" con el proyecto revolucionario, inventando nuevos mecanismos organizativos para esto, nuevas formas capaces de combinar el humanismo con el socialismo científico, rompiendo con la visión vertical y burocrática. , reconectarse con las intuiciones del "código Chávez" para defender los logros que hemos ganados con tanto esfuerzo movilizando de manera permanente el poder popular.
 
¿Qué hizo el CRBZ durante las guarimbas y qué está haciendo para luchar contra la guerra económica?
 
Guarimba es un término que no existe en ningún país ni en ningún campo jurídico, debemos comenzar a llamarlo por lo que significó: terrorismo fascista utilizado por una derecha que ha perdido espacio en la sociedad pero nunca ha retirado su actitud al golpe y su naturaleza desestabilizadora. Esta derecha ha recurrido a la violencia desestabilizadora cuando la revolución se ha convertido en mayoría electoral (lo que no significa que tenga la mayoría en general). Tanto en 2014 como en 2017, esta derecha causó muchas muertes, utilizando las tácticas del caos y de la confusión y acusando al gobierno de reprimir la protesta. En 2014, la violencia se desató solo en los barrios ricos, en 2017 intentaron exportarla a las zonas populares, sembrar el caos y el número de muertos aumentó. El pueblo, sin embargo, defendió sus conquistas y recuperó el control del territorio. Más que la respuesta del gobierno, la victoria vino de la unión cívico-militar y del poder popular organizado en sus diversas expresiones. Durante la Guarimba 2014, fui con un grupo de compañeros para eliminar las barricadas que impedían la libre circulación de personas, violando la constitución. Durante esa acción pacífica, fuimos atacados por un grupo de motorizados enmascarados, que comenzaron a disparar salvajemente y luego escaparon. Una bala rebotó contra el muro y me golpeó la pierna derecha, afortunadamente sin demasiado daño. Para otros compañeros, desafortunadamente, ha sido peor y no pueden estar aquí para contarlo. Contra la guerra económica, las comunidades en las que trabajamos se organizan mediante el aumento de la autoproducción y el intercambio directo, también con monedas alternativas como el Panalito en el 23 de enero: para satisfacer las necesidades de las personas y no para alimentar los intereses del mercado capitalista. Se produce solo lo que se consume y se van construyendo nuevas relaciones sociales y solidarias. Un proyecto que también traemos dentro de las instituciones. En el estado de Apure, por ejemplo, elegimos como alcalde del municipio de Alto Apure, José María Romero, un militante histórico. Allí se está construyendo un espacio compartido entre el pueblo organizado y el gobierno revolucionario, el espacio del buen vivir, donde se comparte el presupuesto, los gastos se deciden de acuerdo con las necesidades de la comunidad, donde la gente decide, superando los límites impuestos por el plan estatal.
 
El movimiento campesino ha retomado la escena nacional como protagonista, mostrando una imagen compleja de la situación. Casi veinte años después del inicio de la revolución bolivariana, ¿cuál es su balance como marxista?
 
El movimiento campesino se caracteriza por ser uno de los sujetos más leales a la revolución, pero también el más afectado por las fuerzas del latifundio y de la agroindustria que nunca han renunciado a negar la Ley de tierra y el marco constitucional que garantiza la ocupación de tierras improductivas y la organización revolucionaria de los campesinos. Desde 1998 hasta el presente, los terratenientes y la extrema derecha han matado a más de 200 campesinos. El último, un niño de 15 años, hijo de una compañera revolucionaria, asesinado en una emboscada en el estado de Barinas. Lo que sucede con el movimiento campesino resalta el análisis al que me referí anteriormente: la persistencia de un estado liberal-burgués, incluso en presencia de un gobierno revolucionario que intenta destruirlo. En este contexto hay intereses en conflicto, que guían a funcionarios y magistrados sin escrúpulos en el sabotaje del proceso revolucionario, en la persecución de los campesinos en detrimento de la ley, a favor de los intereses del gran latifundio. Por esto, saludamos la acción decidida del camarada Tareck William Saab, Procurador General de la República que persigue la corrupción y el engaño. Sin embargo, sobre todo, nuestra tarea es asumir completamente esta contradicción de clase, apoyando la lucha revolucionaria del movimiento campesino en los barrios y las comunas, para la construcción de un nuevo mundo que pase por la construcción de una nueva mayoría capaz de radicalizar la revolución.
 
Revision Gabriela Pereira
https://www.alainet.org/es/articulo/196563