Guatemala y su Diáspora, 9 de enero de 2019,
Secretaría de Asuntos Políticos de la RPDG

Con sus acciones contra la CICIG, cada vez más demenciales –razón por la que la ONU retiró a los funcionarios internacionales de la Comisión, por temor a su seguridad, ante las amenazas de Jimmy y secuaces- el Pacto de Corruptos ha trazado la línea: quienes están con ellos, por un lado, y la gente honesta, por el otro. Del lado de ellos no han vacilado en colocar a Bitkov, ya condenado a prisión por tribunal competente, por pagarle a Degenhart USD 150,000 por otorgarle sus pasaportes y convertir a él y familia en “ciudadanos guatemaltecos”.

Del lado de ellos el CACIF, con lo cual se confirma que siempre estuvieron detrás de todas las acciones para expulsar a la CICIG -incluido el financiamiento para hacer cabildeo en la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos, que provino del ente empresarial, en particular de su cavernaria cámara del agro, así como de los igualmente mafiosos narcotraficantes y otros operadores del crimen organizado. Del lado de ellos los grupúsculos fanáticos, azuzados por militares, que se fueron a mofar de la CICIG y celebrar la salida de sus funcionarios, tanto en la sede como en el aeropuerto. Del lado de ellos están los diputados y diputadas que han manejado el Congreso a sus anchas, con el aval de los miedosos y los mercaderes de la política. Cuestionamos a la UNE y otros partidos que reciben migajas de las y los corruptos: ¿Están con el CACIF y la Dictadura de la Corrupción, que jamás los dejará llegar a ser gobierno y los irá descuartizando uno a uno, o se unen a la resistencia y recobran un mínimo de legitimidad frente a la ciudadanía? La historia y el pueblo los juzgarán.

Del lado correcto, a la par de la gente honesta, nos situamos los millones de habitantes que no toleraremos una dictadura más, incluidos los más de 3.0 millones de personas en el extranjero, que hemos sido totalmente abandonados por las y los corruptos a cambio de conseguir el respaldo de Trump; las miles de personas que se han manifestado y se manifiestan en los departamentos, como son los casos ejemplares de Huehuetenango, Antigua y Xela, en donde han enterrado el “ataúd de la democracia”, así como en ciudades como Washington DC, Nueva York, Los Ángeles, Santiago de Chile y otras.

Del lado correcto están las universidades del país que se pronuncian contra el golpe y las instituciones que, pese a las amenazas, mantienen su independencia de la Dictadura de la Corrupción, como son la PDH, el MP, el TSE y la CC, que ahora “por no estar con Jimmy” serán objeto de constante ataque y marginación. Todos los que estamos del lado correcto de la línea trazada no cejaremos en nuestra lucha diaria, por todos los medios posibles, que se inician con el agotamiento de todos los recursos legales existentes.

Las y los golpistas creen que con el apoyo de Trump y Netanyahu podrán superar la avalancha en su contra y repetirán la experiencia de la dictadura cívico-militar de Honduras; pero los pueblos enardecidos de Centroamérica ya enfrentamos una vez al imperialismo -que contó con la ayuda de Israel, particularmente en Guatemala, para realizar el genocidio- y le obligamos a quedarse afuera de la subregión y aceptar los Acuerdos de Paz.

Y no estaremos solos: en Estados Unidos, los Demócratas y el pueblo estadounidense se encargarán de que la pesadilla de Trump termine en dos años o antes; en Israel, en donde las instituciones medio funcionan, Netanyahu será depuesto por corrupto; y, en el resto del mundo, los pueblos se opondrán vigorosamente al renacimiento fascista.

La Historia nos enseña claramente lo que el fascismo representa y ni las grandes mayorías, ni la vacilante clase media, ni sectores ilustrados y modernos de la burguesía lo van a aceptar. El costo en vidas humanas y el retroceso en desarrollo son demasiado altos como para permitir la reactivación de ese flagelo. Por ello, los pueblos de Guatemala y de Centro América toda no estarán solos: tenemos que dar ejemplo, nuevamente, de que ante la amenaza militar, solamente la lucha nos permitirá derrotarla, para forjar un futuro en donde el humanismo esté por encima de los intereses económicos y de poder de un grupo de individuos con ínfulas de ser dioses, que se creen superiores a los demás hombres y mujeres, y que se creen con el derecho a quedarse con la riqueza generada por el trabajo.

¡Guatemaltecas y guatemaltecos, les llamamos a la lucha por todos los medios posibles! Hoy, en las plazas y calles para recuperar el Estado de derecho; mañana, si las circunstancias nos obligan a ello, en las montañas, volcanes y junglas del país. ¡Mientras haya pueblo, habrá Revolución!