El Proyecto de Constitución coloca a los municipios en peldaños superiores, al consagrar la autonomía municipal como principio que debe guiar su organización y funcionamiento
Yudy Castro Morales | Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
21 de noviembre de 2018 19:11:06

La autonomía municipal constituye cauce apropiado para que el territorio, de forma estratégica, pueda ejecutar las políticas nacionales que le corresponden.

«El marco estructural y funcional del Estado cubano a todos los niveles, como máxima expresión de la institucionalización, es el Poder Popular, cual forma autóctona de organización política. El municipio, como parte integrante de ella, en la esencia de su diseño, se distingue por su vocación democrática.
«Que los municipios se encuentren situados como nivel inferior desde el punto de vista territorial y funcional, los acerca más a los electores y los convierte en poder estatal primario, que requiere para su conformación (control y transformación), de un ciudadano activo».
Así, hablando de transformación y del papel significativo de los municipios en la estructura económica, política y social del país, inició su diálogo con Granma, la doctora Lissette Pérez Hernández, profesora titular de la Facultad de Derecho, de la Universidad de La Habana.
–Entre los aspectos novedosos que incorpora el Proyecto de Constitución, resalta el reconocimiento expreso del principio de autonomía municipal. ¿Qué trascendencia tiene ello de acuerdo con lo que ya estaba contenido en la Constitución vigente?
–La Constitución vigente, a partir de la reforma de 1992, define a los municipios con personalidad jurídica y los encarga de la satisfacción de las necesidades mínimas de la localidad. Sin embargo, múltiples factores, entre ellos los derivados de los avatares de esa propia época, no permitieron que tales entes estatales se desplegaran tal cual podían y debían.
«Hoy, el Proyecto de Constitución coloca a los municipios en peldaños superiores, al consagrar la autonomía municipal como principio que debe guiar su organización y funcionamiento. Sin duda, ese reconocimiento resulta trascendente: la autonomía es esencial para el desempeño municipal.
«Y supone algunas cuestiones básicas fundamentales: que los municipios puedan organizarse por sí mismos; que tengan capacidad para actuar dentro de su espacio de competencias, con arreglo a la Constitución y a las leyes; que tengan personalidad jurídica, lo que supone a su vez, contar con la capacidad de ser sujetos de derechos y obligaciones y asumir la responsabilidad de sus propias decisiones, acciones u omisiones; que dispongan de recursos para ejecutar sus atribuciones y cumplir sus objetivos; y puedan tomar acuerdos y decisiones dentro del marco de la localidad, con alcance y efectos obligatorios.
«En ese sentido, el reconocimiento de la autonomía municipal supone la existencia de acciones descentralizadoras previas que refuercen la autoridad municipal, permitan una gestión individualizada de cada municipio a partir de sus prioridades y peculiaridades, para la solución de problemas propios y la satisfacción de las necesidades locales.
«Como consecuencia de lo dicho anteriormente, la autonomía debe mejorar la gestión, identificar y exigir la responsabilidad ante los incumplimientos y con ello, contribuir a elevar la credibilidad en el Poder Popular.
«La autonomía tributa, además, a una arista municipal muy importante, pues, en virtud de la autoridad real que expresa, ofrece un marco adecuado para incentivar los procesos de consulta popular local, en pos de la identificación de las prioridades y la búsqueda de soluciones participativas. De ahí que constituya un principio que también fortalece la democracia municipal.
«La propuesta de autonomía municipal, contenida en el Proyecto constitucional, reconoce que los municipios deben tener en los recursos propios una fuente importante de ingresos, además de las fuentes centralizadas ya existentes, que les permitan tomar las decisiones correspondientes, en relación con los gastos necesarios para la solución de determinada problemática o para invertir en el desarrollo local».
–¿Dónde radica, en resumen, lo verdaderamente novedoso y qué facultades otorga?
–En el Proyecto constitucional se destacan como atribuciones novedosas, dentro del marco de la autonomía municipal, la aprobación y control por parte de la Asamblea Municipal del Poder Popular en lo que le corresponda, del plan de la economía, el presupuesto y el plan de desarrollo integral del municipio, así como el plan de ordenamiento territorial y urbano; la adopción de acuerdos y disposiciones, en el marco de su competencia, sobre asuntos de interés municipal, unido al control de su cumplimiento.
«De igual forma, le corresponde controlar, en lo que le concierne y conforme con lo establecido por el Consejo de Ministros o el Gobierno Provincial, la organización, funcionamiento y las tareas de las entidades encargadas de realizar las actividades económicas, de producción y servicios, de salud, asistenciales, de prevención y atención social, científicas, educacionales, culturales, recreativas, deportivas y de protección del medio ambiente en el municipio.
«Aunque expresamente no se reconoce, también podría inferirse de la interpretación del texto del Proyecto, que las Asambleas Municipales podrán diseñar y aprobar políticas públicas locales, de acuerdo con los lineamientos estatales generales, y dictar las ordenanzas municipales que se correspondan con el marco decisional que se les otorga.
«Por ello, quisiera resumir que la autonomía municipal constituye cauce apropiado para que el territorio, de forma estratégica, pueda ejecutar las políticas nacionales que le corresponden, así como diseñar y evaluar las políticas públicas locales que, entre otros aspectos también relevantes, les permitan a los ciudadanos revalorar de forma positiva la funcionalidad municipal y la institucionalidad estatal, desde esa escala».
–Este reconocimiento, así como todas las transformaciones emprendidas que involucran al municipio deben llevarnos a una gestión territorial más eficiente. En ese sentido, ¿qué municipio queremos, a qué municipio debemos aspirar en todos los órdenes?
–El reconocimiento de la autonomía por sí sola no garantiza que la gestión territorial sea más eficaz, si bien ofrece el marco jurídico y los fundamentos adecuados para que así suceda.
«Pero la efectividad de las acciones municipales dependerá, además, de otros múltiples factores, entre los cuales destacan los siguientes:
a) Jurídicamente será esencial, teniendo en cuenta el contenido y alcance de la autonomía, que se dicte una Ley de Municipios, la cual permitiría integrar la legislación dispersa sobre el tema, legalizar prácticas necesarias para el buen funcionamiento de los municipios e introducir modificaciones en pos del perfeccionamiento municipal, con el objetivo de regular, coherentemente, en una sola disposición con rango superior, los principios que deben regir el actuar municipal, las competencias y la estructura municipal, las atribuciones de cada órgano y, en especial, los distintos tipos de relaciones que se dan entre los diferentes órganos.
b) En cuanto a los aspectos relacionados con la formación, requerirá que se fortalezcan las capacidades, pues las autoridades municipales enfrentarán nuevos retos y deberán actuar de forma diferente
c) Se deberá afianzar el papel activo del ciudadano por vías participativas, especialmente en el control, esencias del diseño del Poder Popular.
«Enfrentar esos retos nos pondría más cerca de los municipios que queremos (y necesitamos), es decir, municipios que actúen en consonancia con la naturaleza autóctona y democrática que expresa el diseño formal y jurídico cubano.
«Que sean municipios descentralizados, de actuar institucional y responsable, en función de los intereses, las necesidades y las preferencias previamente consensuadas con la población; que se erijan en espacios democráticos ideales para el empoderamiento ciudadano. Y con todo ello como base, que se organicen y funcionen como cauces naturales en pos del desarrollo propio, y el desarrollo integral y armónico del país».
–Teniendo en cuenta los desafíos mencionados, ¿qué otras limitaciones habría que superar para llegar a los municipios que precisamos?
–Primero, que las autoridades municipales comprendan el papel activo y protagónico que les concede el proyecto constitucional y se preparen para asumir nuevas atribuciones, actuar de forma decisional más independiente, modificar métodos y estilos de trabajo, ofrecer espacios para la innovación y la creatividad, así como ganar conciencia sobre la responsabilidad que asumen y de la cual deberán responder.
«Segundo, que se aprovechen las vías participativas ya existentes y las nuevas que introduce el proyecto constitucional para estrechar los vínculos entre las autoridades y la ciudadanía.
«Y, por último, se deberá fortalecer por todas las vías posibles, la educación cívica ciudadana.
«El diseño del Poder Popular cubano, a escala municipal, requiere, democráticamente, el fortalecimiento de su institucionalidad, de autoridades que conozcan qué deben hacer y sean efectivas en su gestión, y de ciudadanos empoderados que sepan controlar, exigir el cumplimiento de lo dispuesto y acompañar los procesos decisionales y ejecutivos, con una participación activa y comprometida».