Javier Tolcachier
19/02/2018.-

Si uno observa atentamente el escudo del Estado Plurinacional de Bolivia, verá en el fondo de su óvalo una montaña. Pero no cualquier montaña: es el Sumaj Orcko, cerro magnífico, lugar sagrado para quienes habitaban en su vecindad. Hacia mitad del siglo XVI llegarían al lugar los conquistadores y el cerro cambiaría de nombre y de función, pasando a llamarse Cerro Rico. A su vera crecería Potosí, una de las ciudades más populosas y ricas de aquel mundo. El enorme flujo de plata extraído del cerro adornaba y proveía la platería de cientos de iglesias y las mesas señoriales de los que concurrían a ellas. Pero sobre todo -cuenta Galeano en sus “Venas abiertas”- financiaba las deudas de la Corona española con banqueros alemanes, genoveses, flamencos y españoles. Deudas que costeaban nuevas guerras, nuevas conquistas, nuevas muertes. Hay cosas que permanecen, según parece.

Javier Tolcachier
11/02/2018
La reciente gira del secretario de Estado de los Estados Unidos por cinco países de América Latina y el Caribe puso al descubierto, una vez más, la enfermiza ambición de ese país por ejercer la dominación sobre sus vecinos del sur. Dominación que se ha encontrado en la última década con dos grandes escollos.

Por Javier Tolcachier
28/01/2018

En la primera semana de Febrero, el secretario del Departamento de Estado estadounidense Rex Tillerson realizará una gira por diversos países de América Latina y el Caribe. El objetivo central de la gira es incentivar y organizar una nueva escalada de ataques contra la República Bolivariana de Venezuela, bajo el ya remanido pretexto de la “ayuda humanitaria”. Los destinos a visitar, todos gobiernos implicados en el “grupo de Lima”, no dejan dudas.

Javier Tolcachier
16/01/2018

La retórica fecal del actual presidente de los EEUU no es un descuido ni la ocurrencia de un egocéntrico extraviado. Sus dichos son expresión descarnada de un racismo que nunca desapareció, una segregación que recorre la geografía social estadounidense, un país agrietado, fracturado, cuya falta de cohesión interna no ocultan ya las banderitas agitadas por sonrientes niños al paso de las legiones. Más allá de los exabruptos, el degradante insulto responde a un claro interés del poder económico de reorientar políticas internas para su beneficio.

Javier Tolcachier
01/01/2018

Una de las ideas políticas centrales del liberalismo ha sido, en sus inicios, la del contrato social. Según ésta, los individuos debemos abandonar una suerte de “libertad absoluta” para ceñirnos a una sociedad con obligaciones y derechos, conocida como “Estado”. Estado que, según los “nuevos” liberales, debe ser cada vez más pequeño, las obligaciones más estrictas y los derechos más relativos.