Javier Tolcachier
01/01/2018

Una de las ideas políticas centrales del liberalismo ha sido, en sus inicios, la del contrato social. Según ésta, los individuos debemos abandonar una suerte de “libertad absoluta” para ceñirnos a una sociedad con obligaciones y derechos, conocida como “Estado”. Estado que, según los “nuevos” liberales, debe ser cada vez más pequeño, las obligaciones más estrictas y los derechos más relativos.

Javier Tolcachier
20/12/2017

En la vida de los pueblos hay situaciones límite. Momentos en los que la paciencia popular y su capacidad de soportar adversidades, aparentemente infinitas, se agotan. Esto sucede cuando el poder establecido extrema abiertamente su crueldad y cierra todas las válvulas de esperanza de una vida mejor para las mayorías.

Por Javier Tolcachier
3/12/2017
Poco duró la algarabía clasista en América Latina. La tan mentada “sana alternancia” – en realidad malsana costumbre de control político por parte del poder oligárquico –,aquel publicitado “fin de ciclo progresista”que parecía arrollar el panorama político con victorias sucesivas de la derecha, no tuvo la anunciada continuidad.
La coyuntura adversa, luego del exiguo triunfo de Macri, la forzada elección de Kuczynski y el subsiguiente golpe contra DilmaRousseff en Brasil – precedidos por sendos golpes en Paraguay y Honduras -lejos de detener la movilización popular, la ha atizado- Esto augura un ciclo de activo compromiso político ciudadano, que podría resolveruna de las principales debilidades de los procesos de cambio: el alejamiento de los funcionarios de la base social. 
En un análisis más fino, han quedado debilitados o fueron momentáneamente relevados aquellos movimientos o gobiernos considerados “progresistas”, no así los gobiernos definidamente revolucionarios o de izquierda. En algunos lugares como Argentina o Perú, los representantes del gran negocio tomaron de forma directa el comandodel poder político. En otros, como Chile, Uruguay, Brasil e incluso ahora Ecuador, la concesión hacia postulados propios del poder económico desdibujaron el perfil transformador de esos gobiernos, restándoles apoyo popular y capacidad de profundizar dichos procesos.
Tal vez debido a la composición más clasemediera de su población, poco afecta a apostar por transformaciones de fondo, tal vez en razón de sus propios límites ideológicos, el progresismo no ha cuestionado los límites del capitalismo como sistema social, ni el individualismo como esquema existencial. Sin embargo, la reivindicación popular en pos de una vida mejor para las mayorías, no se detiene.

11/11/2017
La derecha no es, no ha sido, ni será nunca democrática. La razón es sencilla y evidente: la derecha es la expresión política de una minoría poderosa que, de manera oculta o desembozada, pretende conservar el sistema de privilegios establecido. Tal cometido no se aparea convenientemente con la idea de “democracia”, es decir, una forma de organización social en la que las decisiones y el gobierno estén en manos del pueblo.
Por el contrario, todo intento de redistribución del poder concentrado, toda medida de real democratización encontrará en la derecha una oposición férrea, que apelará a mil y un recursos para impedir el avance de derechos de los sectores discriminados y despojados.

La amenaza, la difamación, la extorsión, el asesinato, la compra de voluntades, el bastardeo mercadotécnico de la política, la mentira, la represión, la conspiración, el chantaje, los pactos espúreos, el nepotismo, las dictaduras, la manipulación informativa, los golpes, la proscripción, judicialización y encarcelamiento de líderes, el fraude, la difusión del “apoliticismo”, el tráfico de influencias, la cooptación empresarial, el espionaje, el robo de datos, la utilización masiva de ejércitos electrónicos, son tan sólo algunas de las tácticas de un amplio repertorio cuya única finalidad es aniquilar las legítimas aspiraciones populares de obtener iguales oportunidades de bienestar y desarrollo humano.  

Incluso la “extrema derecha”, en apariencia con tintes más cercanos al pueblo llano, no es sino la versión expuesta de aquello que la formalidad “de salón” prohíbe decir en público. La xenofobia – tópico central de esta modalidad – cumple además con la función de correr el eje del diagnóstico de la problemática social a la conocida fórmula del “chivo expiatorio”, ocultando así a ojos del pueblo la responsabilidad criminal del sector financiero y corporativo.

Javier Tolcachier
4 de junio de 2017

El informe anual Panorama Social de América Latina 2016 fue presentado el martes 30 de Mayo por la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, en Santiago de Chile.
Al par de brindar una perspectiva general del volumen y ritmo de descenso de la desigualdad en la región hasta 2015, el informe detalla y profundiza en las desigualdades dentro de la desigualdad, abordando la perspectiva de género, la étnico-racial y las proporciones de distribución del crecimiento económico entre los distintos segmentos socioeconómicos.  La investigación muestra además las relaciones de realimentación que existen entre los distintos factores de la desigualdad y cómo ésta afecta a las personas a lo largo del ciclo vital.
Al comprenderse la influencia positiva de políticas activas en la reducción de brechas sociales, en otro capítulo se analiza la evolución positiva del gasto social, alertando sobre las consecuencias negativas que tendría su recorte o discontinuidad.
Muy relevante es el apartado en el que – de manera incipiente y con un solo estudio de caso (México) – se pone de manifiesto cómo la estructura de la propiedad (de activos físicos y financieros) es un factor fundamental en la reproducción de la desigualdad en la región.
Por sobre los aspectos meramente estadísticos y analíticos, la constante alusión a la desigualdad como problema central, sienta un parámetro moral ineludible. Por otra parte, la información permite apresar un fenómeno que de otro modo permanece invisibilizado. Se modifica así aquella falsa mención de productos brutos nacionales sin desagregación alguna como indicador inapelable, que dan la sensación gregaria pero ficticia de que “a todos nos va mejor, si a un país en su conjunto le va mejor”. Lo cual – como hacen evidente estos informes – no es el caso.
Por otro lado, es altamente valorable la profundidad multidimensional que va adquiriendo el análisis de estos fenómenos, exhibiendo una calidad compleja superior, es decir una mirada estructural y dinámica a través del tiempo, permitiendo así una mejor visión de proceso.
Sin embargo, a fin de completar esta visión, es recomendable repasar otros informes de la CEPAL, a los que haremos referencia y se detallan en la bibliografía al pie.