El célebre debate televisivo entre Enrique Tarigo y Pons Etceverry, el Coronel Nestor Bolentini y Viana Reyes que marca un hito en el esclarecimiento para la ciudadanía de lo que significaba la constitución propuesta por la dictadura.

En momentos que se rompe el inmovilismo politico y tras el intento de legitimar su dictadura, nuevos sectores se incorporan timidamente a la lucha para impedir esos intentos de perpetarse en el poder.

    ¨Los cambios en el estado de ánimo de la sociedad y el protagonismo de los partidos generaron esas condiciones que fueron ensanchando los márgenes de lo autorizado por la dictadura. Pero esa encrjucijada  no se entendería completamente sin incorporar la lucha de los militantes clandestinos y de las organizaciones políticas de izquierda ilegalizadas, y de aquellos que sostuvieron en las más duras condiciones de represión, la continuidad histórica de las organizaciones sindicales y estudiantiles -la Convención Nacional de Trabajadores y la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay-. La clandestinidad, junto a zonas de actividad semiclandestina, se mimetizaron con las expresiones públicas y autorizadas de la ciudadanía para seguri avanzando en el proceso de democratización de la sociedad...¨

     (Alvaro Rico 'Brecha, 26-11-201, suplemento la Lupa.)

Una interesante referencia a eos hechos aparece en  WikiPedia :

1980 fue un año decisivo en la historia reciente del Uruguay. El hecho más importante del año ocurrió el 30 de noviembre, cuando los militares que estaban en el gobierno propusieron a la ciudadanía la aprobación de una nueva Constitución, en el Plebiscito constitucional de 1980.

La reforma constitucional había sido prevista por el decreto N° 464/973 del 27 de junio de 1973 y por los artículos 4° y 8° del llamado Acto Institucional N° 2 de 12 de junio de 1976. Este decreto constitucional preveía, en su artículo 11°, la conformación de una Asamblea Constituyente. Formaba parte del cronograma trazado por el gobierno en el "Plan Político de las Fuerzas Armadas" aprobado en agosto de 1977 en el cónclave de Santa Teresa.

El 15 de mayo de 1980 se puso en conocimiento de la ciudadanía el texto de la nota que el Presidente de la República dirigió al Presidente del Consejo de Estado, Hamlet Reyes, remitiendo a ese cuerpo el anteproyecto de Constitución que el gobierno sometía a consideración del Consejo de Estado, con el objeto de que éste procediera a: “... c) preparar el anteproyecto de Constitución que se someterá a ratificación popular de acuerdo con los principios que emanan de las pautas formalmente consagradas, los fundamentos de las Actas Institucionales y las bases a aprobar”.

El anteproyecto que el Poder Ejecutivo sometió a la consideración del Consejo de Estado iba encabezado con el título: “Principios, bases y condiciones del nuevo texto constitucional”. El anteproyecto del nuevo texto constitucional, según versiones de prensa, había sido elaborado por la Comisión de Asuntos Políticos de las Fuerzas Armadas (Comaspo).

El proyecto de la nueva Constitución fue aprobado el 31 de octubre de 1980, lo que habilitó la convocatoria de la ciudadanía para pronunciarse sobre la propuesta del texto constitucional, de cuyo proceso de elaboración estuvieron ausentes los partidos políticos.

Hubo una permanente propaganda en todos los medios de difusión a favor del SI a la reforma propuesta, y una imposibilidad casi total de realizar un debate abierto sobre el proyecto, dado que estaban suspendidas las libertades individuales, el derecho de reunión, y existían miles de presos políticos, exiliados, y destituidos.

Los partidos políticos apoyaban mayoritariamente el NO. En el Partido Colorado, todo el batllismo -sector mayoritario- estaba a favor del NO, con connotados dirigentes como Jorge Batlle, Enrique Tarigo y Julio María Sanguinetti manifestandose por esa opción. El pachequismo, incluyendo a su líder Jorge Pacheco Areco por su parte buscaba la aprobación del proyecto, aunque hubieron dirigentes como Raumar Jude que militaron por el NO.

En el Partido Nacional Movimiento de Rocha y Por la Patria, y los sectores herreristas de Jorge Silveira Zabala y Luis Alberto Lacalle apoyaron el NO, mientras que otros sectores herreristas, los dirigidos por Alberto Gallinal,[1] y políticos como Carlos Garat, Arturo Heber y Nicolás Storace apoyaron el SI al proyecto.

 
El plebiscito

El domingo 30 de noviembre se realizó ordenadamente el plebiscito. Los militares estaban convencidos de que la opción por el SI triunfaría por amplio margen. Siendo así, eufóricos de antemano, permitieron que se televisase el recuento de votos. Algunos días antes de la votación, la empresa Gallup había adjudicado un 60% de la intención de voto al SI.

Las papeletas por el SI estaban impresas en color celeste y las del NO en color amarillo.

Para sorpresa del mundo entero, el corolario fue un rotundo triunfo del NO a la propuesta constitucional del gobierno, que hubiese significado institucionalizar el militarismo y su tutela del sistema político.

Por el SI hubo un 42,51% de los votos válidos y por el NO un 56,83%. Hubo, además, un 0,66% de votos en blanco. En Montevideo el SI obtuvo el 36,04% de los votos válidos, el NO el 63,25% y los votos en blanco el 0,71%. El Departamento en el que el SI tuvo más apoyo fue Treinta y Tres, con 67,74% de los votos válidos, y donde menos apoyo tuvo fue en Paysandú, con 34,68%.