16/12/2020

En un pasaje del prólogo a la "Contribución a la Crítica de la Economía Política" en el cual no se ha reparado lo suficiente a la luz actual, Carlos Marx basado en sus análisis históricos, había observado que las revoluciones sociales se producían cuando las relaciones de propiedad, de forma de desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en su traba (Marx)

De aceptarse esto, y si entendemos los cambios políticos y sobre todo los de propiedad ocurridos hace menos de una década en la mayoría de los países socialistas como equivalentes a revoluciones sociales, por extraviadas que se comporten, entonces es necesario investigar qué motivó que la forma en que se expresó esa propiedad social obstaculizara a tal punto el desarrollo de las fuerzas productivas en el socialismo real.” (Luis Marcelo -1996)

Si este razonamiento es correcto, y así lo creemos, es necesario analizar también los procesos progresistas en AL. Las relaciones de propiedad, teniendo en cuenta que aquí juegan también la necesidad y la posibilidad de procesar los cambios.

No es posible hacer todo lo que se quiere, ni dejar de aprovechar la oportunidad de avanzar. Como ejemplo debemos extender el análisis al fracaso de la socialdemocracia europea, del Estado de Bienestar y el avance actual de la ultraderecha.

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Es necesario conocer más a fondo las causas que llevaron al fracaso de las experiencias en la construcción del socialismo en el siglo XX.

Es necesario verlas bajo el tamiz de los planteos teóricos que las inspiraron: Marx, Engels, Lenin.

Es necesario analizar también la Socialdemocracia europea, opuesta al socialismo soviético, pero cuyas premisas lo llevaron a abrazar el capitalismo. El Estado de Bienestar, la conjugación del capial con el trabajo entraron en crisis, incapaces de superar el enfrenamiento de clases.

El análisis de las experiencias socialistas, sus aciertos y errores son fundamentales para emprender también un balance crítico y autocrítico de los procesos progresistas en AL.

Sin claridad sobre el tipo de sociedad que queremos construir será más difícil encontrar los caminos, no basta decir que se debe superar el capitalismo, hay que establecer el cómo, al menos con hipótesis de hacia donde vamos.

Es fundamental la lucha ideológica y política para impulsar los cambios, pero sabiendo que, al final lo que determina es la base material sobre la cual se asienta la sociedad.

Las clases subalternas alcanzando la hegemonía asentada en la ideología y la política, pero también en la efectiva propiedad y gestión social de los recursos productivos, el pueblo que se apropiándose de su destino, como protagonista. (El Chasque 52)

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1. Las relaciones de producción, las fuerzas productivas y las ideas dominantes.

En el Chasque 48 comenzamos con una cita de Marx traída a cuento por Luis Marcelo, quien hace una pregunta crucial para quienes creemos que el capitalismo será superado por una sociedad sin explotados ni explotadores. Allí no quedó clara la exposición del tema.

Marx lo explica así:

"Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política"

"...en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social." (Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política. K. Marx-1859)

Hasta ese momento la historia parecía ser producto de confusos episodios entre hombres poderosos con ideas, filosofías o religiones diferentes, ambiciones personales, su maldad o bondad, alianzas políticas, enconos familiares, etc. Marx probó, por el contrario, que es la base material donde se asienta el desarrollo de la sociedad.

La Comunidad primitiva, de cazadores y recolectores, va a ser superada por el esclavismo. No hubiera sido posible la acumulación de conocimiento, de medios de producción más avanzados en una comunidad de iguales, fue necesaria una división del trabajo y que algunos hombres dispusieran de un tiempo ocioso, fuera del trabajo concreto para el desarrollo de la ciencia, técnica, capacitación para dominar la naturaleza. Surgen las clases sociales, de las tribus y gens primitivas, cuando unos pocos se apropian de la tierra y el Estado como instrumento de la clase dominante.

El trabajo esclavo, las relaciones de producción que lo hacen propiedad de sus amos junto a la tierra, al avanzar las fuerzas productivas, las herramientas se hacen más eficientes y frágiles, el trabajo debe ser más cuidadoso -técnicas de cultivo más avanzadas- no eran debidamente utilizados por quienes no tenían al cabo del día y de su vida, más que un mendrugo de pan.

El Feudalismo. Sería más eficiente un campesino dueño o usufructuario de la tierra y sus equipos de labranza que pagaría con trabajo en las tierras del Señor o con parte de sus cosechas. Para él si tendría sentido cuidar la tierra y sus herramientas, pues de su mejor rendimiento dependía su propio bienestar.

El avance de las fuerzas productivas creó nuevas divisiones del trabajo, oficios, mejores herramientas, ciencia y técnicas, ciudades, que en su pujante desarrollo eran frenadas por las relaciones de propiedad, una clase terrateniente, señores feudales, enemigos del trabajo, acostumbrados a la buena vida, que ni siquiera pagaban impuestos a pesar de sus grandes fortunas y una pléyade de lacayos que vivían el ocio y la servidumbre de los señores, más la Iglesia poseedora de inmensas extensiones de tierra. Situación que llevaba a que el poder político del Estado, en manos de reyes y nobles, frenaban a la clase que surgía con fuerza, con nuevas formas de trabajo, el comercio, los artesanos, los banqueros, etc.

Hoy son las relaciones de producción (de propiedad) capitalistas que frenan del progreso de las fuerzas productivas, (frenan, no detienen). La enorme capacidad de producción, que podría alimentar y dar una vida decorosa a toda la humanidad, no puede hacerlo, pues si bien hay miles de millones con necesidades vitales insatisfechas, no tienen capacidad de compra, pues un puñado de hombres se ha apoderado de la riqueza, esencialmente de aquella que produce los bienes y servicios. Nos dicen que no pueden producir más, pues no hay mercado, no hay demanda, si siguen produciendo y no hay ventas irán a la quiebra.

Más debemos preguntarnos: si hay bienes y capacidad de crear más y hay necesidades de la población, ¿porque esperar a que los dueños de esa producción puedan venderlos, hasta que tengan dinero los que carecen de alimentos, vestimenta, vivienda, salud, educación, etc? Aquellos no se volverán pobres si destinan a quienes los necesitan y éstos podrán tener una vida digna, retribuyendo con trabajos necesarios para la comunidad (a cualquiera se le ocurrirán miles de ejemplos).

Engels describiendo los aportes de Marx, decía:

"Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él . El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas" (F. Engels, discurso ante la tumba de Marx. 1883)

Deberemos insistir en aclarar estos conceptos, en estos momentos de confusión ideológica en la izquierda y profundización de la crisis del capitalismo, hay que recurrir a la teoría y a la experiencia del movimiento popular. De la capacidad de trabajadores y pueblo de comprender estos procesos, depende vencer al poder económico dominante y, como venimos reiterando desde El Chasque, eso será posible si, a la claridad y conciencia, le sigue la unidad, organización de las fuerzas populares en torno a un amplio programa de soluciones.

No hay aquí ningún determinismo que haga pensar que las misma condiciones económicas lleven a una única manera de pensar. Son las condiciones materiales de de vida que "explican" las concepciones, las ideas de los hombres, sus instituciones, el derecho positivo, "un sentido común" de la época. No hay posibilidad, ni se pretende un futuro cierto, determinado de antemano. Es el hombre, hijo de sus circunstancias, que, sometido a ciertas condiciones debe tomar decisiones, individual y colectivamente.

Para transformar hay que comprender. Tomar conciencia, para quienes pensamos en un nuevo orden social, que existen condiciones materiales, objetivas, independientes de la voluntad de los hombres, las leyes del desarrollo de la sociedad, hacen posible crear las condiciones subjetivas, donde si, la voluntad va a cambiar determinadas relaciones sociales de producción, transformaaciones políticos, para superar el capitalismo, que traba el desarrollo de las fuerzas productivas. Como planteara Marx, esta contradicción "abre un período de revolución social" y los pueblos, concientes de ello, podrán superarlo.

¿Por qué son importantes estos elementos?

Primero porque para ser libre hay que conocer. No hay libertad de elección, en un cruce de caminos, si no sabemos donde conduce cada uno. Es el azar y no el conocimiento.

Segundo, porque tener claro, que existe una clase dominante que hace un relato, con ideas filosóficas, religiosas, políticas y toda una cultura que persigue defender sus privilegios, sus intereses de clase, para que sigamos "su camino", nos hará libres.

Tercero, ello nos permite elegir con libertad, pasar a la acción, para cambiar la realidad, unir y organizar a quienes sufren explotación para construir un camino propio.

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Finalmente,

El capitalismo vive una profunda crisis que tiende a agudizarse en los próximos tiempos, fruto de sus propias contradicciones, ya enunciadas por Marx y Engels hace más de 150 años.

La situación actual nos muestra:

Un descenso del PBI, la producción, en el mundo (no sólo fruto de la pandemia)

Mientras el PBI de USA aumentó un 5,3% en 2018/2019 la bolsa creció en un 15%.

En 2020 después de caer la bolsa a valores mínimos subió un 60% de marzo a diciembre de 2020, mientras la producción caerá más de un 4% según el FMI

Mientras el capital ficticio crece, se amplía la burbuja financiera, la economía real va a la baja, a esto se agrega una caída permanente de la tasa de Ganancia en las últimas décadas, (El Chasque 48)

Los Bancos Centrales de los Estados de los países centrales llenan de liquidez los mercados para evitar su desplome, pero la mayor parte de ese dinero, para el Gran Capital es una fuente más de ganancia, dedicado a la especulación, la compra de acciones propias, mucho más rentable que la inversión productiva.

La recesión, el desempleo llevan a una importante disminución en los ingresos de los trabajadores y de importantes sectores empresariales, sobre todo pequeños y medios, que corren serio peligro de ir a la quiebra en el corto plazo.

Pero no a todos les va mal, hay un reciente enriquecimiento, los ricos se hacen más ricos en medio de las crisis, y también con esta pandemia.

Hay que agregar, como consecuencia el creciente endeudamiento de los Estados, las personas y las empresas, para hacer frente a la crisis y para mantener niveles de consumo mínimos que mantengan a flote el sistema.

Las consecuencias de este endeudamiento se verán después, si no hay medidas paliativas que toquen al gran capital monopólico.

¿Bajará mas el consumo? ¿ Habrá una mayor caída de la Inversión?

¿Que podemos esperar?

Sólo una nueva crisis de inmensas dimensiones a nivel mundial, con la destrucción de capital, podrá reacomodar la situación, que se genere a futuro un nuevo período de auge, a costa de una mayor explotación de los asalariados, que suponga un aumento en la tasa de ganancia, que sea rentable la inversión productiva, una mayor acumulación de capital y un mundo más pobre y miserable para miles de millones de seres humanos.

O la otra opción, que la fuerza organizada de trabajadores y pueblos sean capaces de desplazar al Gran Capital, a las Oligarquías criollas y llevar el pueblo a gobernar, a escala planetaria.

Al tiempo que se agudiza la crisis del capitalismo y los peligros de una salida regresiva, en el Chasque Nº50 decíamos que América Latina despierta de un período de reflujo y el movimiento popular se pone de pie: el arrollador triunfo del MAS en Bolivia derrotando la dictadura, el aplastante triunfo en Chile por la reforma y la constituyente, enterrando la herencia de Pinochet, las últimas movilizaciones populares en Perú, en Colombia, en Guatemala parando un nuevo robo al pueblo y poniendo en jaque al presidente, etc. Son movimientos democráticos que pueden avanzar hacia procesos más avanzados.

La posibilidad de que esto último se pueda concretar, dependerá de la capacidad de las fuerzas revolucionarias de dirigir el proceso en forma amplia y unitaria, se trata de realizar la difícil tarea de construir una fuerza contrahegemónica, que solo se puede concretar tejiendo amplios consensos, la construcción de verdaderas instancias de democracia participativa, donde el pueblo se transforme cada vez más en protagonista real de la historia.

La tarea no es nada sencilla, pero todo indica que en América Latina las denominadas “condiciones objetivas” están maduras para procesos revolucionarios avanzados, que el gran problema pasa por el “factor subjetivo”, por la construcción de un movimiento político revolucionario que abra los caminos a las necesarias transformaciones profundas que necesitan nuestros países

Una crisis que no solo es coyuntural del capitalismo, sino estructural, y que afecta todas las esferas de la vida. Debido al carácter dependiente y subdesarrollado de los capitalismos latinoamericanos esta crisis del sistema en su conjunto se expresa en forma más violenta en nuestros países. Si en los 50 y 60 los AL vivió profundas crisis, fue en el marco de un capitalismo global que se encontraba en un período expansivo, conocido como la “edad de oro”, pero hoy la crisis profunda de nuestro capitalismo dependiente, llamada “crisis estructural” por Arismendi y otros revolucionarios marxistas latinoamericanos, se da en el marco de una crisis estructural del capitalismo en el mundo.

Es la hora de los pueblos y es una decisión que deben tomar. Ser los protagonistas de la historia y labradores de su propio destino.

(Tomado de El Chasque 52)