Entrevista a Edson Bagnara del MST
31/10/2018

Todos los análisis permitían prever que Jair Bolsonaro ganaría las elecciones en Brasil. El impacto de esta victoria de la extrema derecha en un país tan importante en nuestro continente ha encendido el debate, circulan análisis, opiniones. La izquierda reconoce que la derrota del PT implica un duro golpe al proyecto emancipador del pueblo brasilero y del continente todo, y un paso fuerte del imperialismo estadounidense en su esfuerzo por reconquistar los espacios perdidos en América Latina.

A propósito de esta compleja conyuntura, Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora conversó con Edson Bagnara, integrante de la Coordinación Nacional del Movimiento Sin Tierras de Brasil y dirigente de la brigada de ese movimiento en Venezuela, para indagar en las claves de la victoria derechista que puedan servir de análisis y orientación a los propios procesos de la izquierda en el continente.

¿Qué análisis tienes, en términos generales, sobre las causas que llevaron a que el presidente de Brasil sea hoy Bolsonaro?

Quisiera comenzar el análisis recordando que esto se trata de una lucha de clases, donde nos estamos enfrentando dos enemigos, la clase trabajadora, de un lado, y la burguesía, de otro. Hay una guerra desde que la burguesía llegó al poder, desde la revolución industrial y la revolución francesa, y eso continúa. No seamos ingenuos. Esto no es solo un problema de Brasil, sino mundial.

Debemos decir que en Brasil los trabajadores empezamos a ser un actor político con capacidad de disputar poder hace muy poco tiempo. Antes, la clase trabajadora en Brasil éramos esclavos. Había lucha y resistencia, pero esas luchas eran masacradas, no había posibilidad de que la clase trabajadora tuviese condiciones de tener una ofensiva nacional. Pero se fue abriendo camino, Brasil conquistó la república y por ahí fuimos acumulando hasta llegar a la década del 30 cuando hubo el ascenso de los comunistas liderado por Luis Carlos Prestes, que luego fue derrotado y asume el poder Getúlio Vargas, para establecer desde 1930 hasta 1945 una dictadura que derrotó tanto a los comunistas como a la oligarquía. Durante este período hubo muchas concesiones a la clase trabajadora (la conquistas del voto para las mujeres, las leyes laborales, la carta de trabajo). Luis Carlos Prestes estuvo 6 años en la cárcel, y después que sale aparece en alianza con Getulio Vargas, que era el gobierno que lo había encarcelado. ¿Por qué la izquierda en ese momento tomó esta opción? Porque había saldo político para la clase obrera y no había condiciones para enfrentar ese bloque que estaba en el poder. Entonces, se hizo esa especie de alianza política para garantizar más conquistas y más derechos para la clase trabajadora y acumular fuerza política. De allí venimos. Esto es importante recordarlo.

Con la salida del régimen militar en Brasil, los sectores democráticos brasileños se dividieron en varios frentes y el frente más a la izquierda lo encabezó el PT junto a otros partidos menores. El PT ha tenido la conducción de las batallas por la izquierda, y para llegar al gobierno el PT fue construyendo alianzas, tomando posiciones radicales a la izquierda, pero también perdiendo sectores de la izquierda, como PSOL. Efectivamente el PT gana el gobierno con Lula y fue perdiendo terreno en el sector más popular y en el sector de la izquierda más radical. En lo agrario, por ejemplo, opta claramente por el agro-negocio, que es, de hecho, el negocio que sirve de fuente de acumulación a la extrema derecha en Brasil.

En ese proceso donde hubo desafiliaciones por condenar o criticar esas concesiones que iba haciendo el PT o el gobierno, ¿el MST como se situó?

El MST siempre tuvo una posición crítica hacia el gobierno. Pero nosotros sabíamos que no podíamos romper porque nos aislaríamos. Una cosa es PSOL, se aísla del PT porque ellos eran diputados, gente que estaba en la universidad, y sus críticas eran más bien ideológicas. Otra cosa es el MST, que está en un flanco de batalla, con tomas de tierras, con gente organizada y un acumulado. Es una posición en la que se puede morir. Por eso siempre mantuvimos una crítica al PT en contra de algunas políticas que nos tocaban a nosotros, pero manteniendo el apoyo. De hecho, fuimos la principal organización que sale en defensa de Dilma cuando el golpe, y también fue así con la defensa de Lula ahora que lo encarcelaron.

Pero volvamos al tema de las causas de la actual derrota…

Me parece que el problema no está necesariamente en las alianzas que el PT hizo para alcanzar el gobierno, sino en no haber aprovechado este período histórico en el poder para hacer una construcción de base. El PT se enfocó mucho, como estrategia central, y no como táctica, en la disputa electoral. Me parece que es un error poner la disputa electoral como si fuera la estrategia, ocupar cargos del Estado no puede ser entendido como si ésa fuera la estrategia, sino como acumulación de fuerza para hacer las transformaciones. Entonces el PT fue bajando el trabajo político con los pobres, con la base, y se centró en políticas sociales sin trabajo político. Eso explica que mucha gente que ganó un título de universidad con el gobierno del PT hoy votó por Bolsonaro porque no tiene conciencia de que el hecho de que la gente pobre pudiera llegar a una universidad, construir su vivienda, mejorar su vida, estaba conectado a una estrategia, a una política económica distinta a la política económica liberal.

Al no politizar, algunas iglesias lo hicieron, con falsos mesías politizaron hacia la derecha, y utilizaron a su favor la fuerza que debía estar a nuestro favor. El pueblo conseguía una casa y daba gracias a dios por la casa, cosa que no está mal, pero también tenía que entender que lo central en la conquista de la casa es que había una política de la izquierda que estaba en el Estado brasileño, para que eso pudiera ser.

Después viene el golpe a Dilma, y en el PT hubo una depuración. Sectores oportunistas fueon saliendo al cambiar las condiciones. Y crecieron en el PT los sectores que siempre denunciaron los errores y señalaron que se debía seguir construyendo con las bases. Empieza a afianzarse la idea de que si el PT quiere seguir existiendo en Brasil, no es posible, en este momento, hacer una conciliación de clase. Hay que tener un proyecto muy claro para disputar las conciencias de la gente, en los debates políticos, en el trabajo de base. Porque la derecha aprovechó los gobiernos del PT para acumular fuerzas, primero con Lula y después con Dilma. La derecha acumuló fuerzas en todos los sentidos, más fuerza que la izquierda en mi opinión. Y fuerza incluso económica, porque ellos ganaron mucho a través de sus grupos económicos.

Otro aspecto es el éxito de la derecha en asociar el PT a corrupción. ¿Cómo hicieron eso? En el PT hubo un sector que de verdad se corrompió y eso lo explotó el enemigo. Y los medios no le dieron tregua en ningún momento, no le dieron ningún momento de chance para que el PT respirase tranquilo, todo el tiempo golpeando, golpeando. Y en esto de lo mediático hubo otro de los errores. No se desarrollaron formas y medios de comunicación alternos a los hegemónicos, no hubo una política de crear medios públicos y comunitarios.

¿Por qué el imperialismo y las élites nacionales terminan tomando la opción más extrema, la más de derechista, la más fascista, y por qué ésta termina siendo comprada por la gente?

Yo creo que hay un movimiento internacional de la burguesía para intentar salir de la crisis en la que ellos entraron y no están logrando salir a través de gobiernos democráticos. En Brasil, por ejemplo, aunque hayamos perdido la elección, la izquierda creció mucho. Entonces, un gobierno democrático sería como dejar las puertas abiertas para que la izquierda dé un avance tremendo. ¿Por qué? Porque no iría a matar, no iría a reprimir con la fuerza necesaria para imponer su proyecto, que es el proyecto de salvar el capitalismo, salvar el imperialismo y salvar las multinacionales. Porque un gobierno de extrema derecha va a matar, a torturar, a encarcelar, a aislar gente. Bolsonaro lo dijo el domingo pasado: “Los rojos pueden escoger cárcel o exilio”. Un político como Alckmin, si hubiera sido la opción, no diría eso y no haría algo así. Entonces, un gobierno así no garantiza el control social necesario para impedir la acumulación de la izquierda.

Eso que dices explica por qué la derecha opta por esa alternativa, ahora bien, ¿por qué la mayoría de la población votó por esa opción, con una alta participación, además, sólo 21% de abstención?

La gente está como anestesiada. Yo no creo que la población brasileña de forma general sea neofascista, pero la gente fue bombardeada durante años contra el PT. Y el encarcelamiento de Lula fue determinante. De no encarcelar a Lula el resultado sería otro. Además, contra el PT estaba la izquierda esa ideológica, que no es poca gente. Y hay una masa que votaba a la izquierda y dejó de hacerlo por el distanciamiento del PT de las bases, y por el feroz ataque permanente en los medios y en sectores de las iglesias. Pero la mayoría de la gente no sabe lo que votó. Por eso es que yo creo que hay un campo abierto allí para que la izquierda pueda volver a acumular y a fortalecerse. La izquierda sale de esta elección unificada me parece.

Hay zonas de Brasil importantes donde ganó la opción izquierda, ¿qué pasó allí?

El PT ganó en el nordeste con una proporción casi de 70 a 30, y perdió en todas las demás. La razón es porque es una zona históricamente olvidada que fue muy atendida por los gobiernos del PT. Es una zona que para agricultura es complicada porque es muy seca y debe hacerse mucha inversión para tener rentabilidad en la agricultura. La política hacia esa zona siempre fue la de sacar gente para ocupar el resto del territorio nacional, y ser mano de obra. El agronegocio, por ejemplo, sale del sur oriental y va subiendo, hasta llegar al Roraima, y la mano de obra sale del noreste, hasta llegar por lo menos hasta San Pablo, que es donde está la fuerza industrial más grande en Brasil. En el nordeste no hubo nunca inversión y el PT cambió eso, la gente recibió una vida mejor, casa, vivienda, salud, educación. Se detuvo la salida de mano de obra y se desarrolló la región. De hecho, la gente del sur despreció eso, lo condenaron con el argumento de que en el sur se produce la riqueza y se le regala a los del nordeste.

En tu opinión, ¿qué peso tuvieron los sectores medios en el resultado? ¿se construyó un discurso y una política hacia estos sectores?

Comenzaría por decir que los sectores medios están siempre presionados, de un lado por el miedo a “bajar” a la clase trabajadora, y de otro lado la aspiración a ascender a la burguesía. Cuando la derecha la asusta y le quita derechos viene con nosotros, pero cuando nosotros tenemos mejoras de vida ella se siente amenazada. Es difícil hacer un discurso y una política para este sector. El PT, de hecho, dio muchas ventajas a la clase media en Brasil y ésta creció y mejoró. La clave está en lograr que esas mejoras de calidad de vida para la gente no impliquen simpatía ideológica con el proyecto capitalista del enemigo. Y es importante hacerlo. Hay sectores de la clase media que ya están con nosotros, pero hay que ampliar el nivel de inserción y de conocimiento en ese sector, porque allí están los profesores, los magistrados, la propia policía, los pequeños productores, los pequeños empresarios, ese sector tiene que estar con la clase trabajadora.

Es diferente al sector de la banca nacional e internacional, de los grandes oligopolios económicos. Si, por ejemplo, como hizo se hizo en Brasil, se fortalece mucho el sector agroindustrial entonces los medios y pequeños desaparecen. Veamos un solo dato. En 2016 Dilma dio aproximadamente 150 mil millones de reales para al agronegocio, que son como 20 mil propietarios, la élite del agro negocio brasileño, y para los pequeños y medianos agricultores, que son casi 4 millones de familias, fue apenas aproximadamente 20 mil millones de reales. Y esto se puede decirse también de los sectores industriales. Allí vemos claramente un error en política económica que tiene graves consecuencias en la lucha política.

¿Qué podemos esperar ahora con Bolsonaro presidente? ¿Por dónde debería de caminar ahora la izquierda?

La izquierda sale fortalecida de este proceso, nosotros fuimos derrotados en una batalla, pero estamos más fortalecidos para la guerra. Primero, porque dentro de la izquierda a habido una depuración, está más claro el enemigo y mucho oportunista ha salido. Estamos más conectados con el pueblo y estamos más a la izquierda y más claros del proyecto de izquierda que antes. Ahora debemos saber aprovechar esta energía para defendernos de los ataques que vienen y para desarrollar un trabajo amplio de reconstrucción, de reconexión con los sectores que nosotros perdimos en esta trayectoria.

Con respecto al gobierno de Bolsonaro, creo hay que esperar un poco. Hay posiciones como la Boulos, del PSOL, planteando salir de inmediato a la calle a protestar. Éste no es momento para meter el pecho porque saldríamos reventados. Así que creo que hay que dar tiempo para ver con qué viene el enemigo. Claro que si nos empiezan a matar nos vamos a defender, pero es posible que no sea así. Puede que haya alguna moderación. Y en general, a mí me parece que salimos fortalecidos, salimos con más unidad que la que teníamos antes, con más claridad y ahora a esperar un poco para reposicionar las fuerzas. Una cosas es clara: hay que hacer trabajo de base, hay que hacer conexión con el pueblo.

¿Qué esperar del gobierno Bolsonaro para América Latina y Caribe?

Es evidente que el continente gira a la derecha con la victoria de Bolsonaro. Él prometió romper con los espacios de integración latinoamericana, prometió una aproximación subordinada a los intereses de EEUU, prometió guerra contra Venezuela y Bolivia y limpiar de la izquierda a América Latina.

Eso nos apunta un posicionamiento político claro, pero creo que no es tan sencillo meterse en una guerra. No creo que eso se va dar pronto o si se va dar. Debemos aguardar los movimientos de ellos para verificar con claridad qué pretenden realmente hacer y también ir relacionando con la geopolítica internacional. El conflito se dá en los territorios, los países, las regiones, pero la disputa es global. Nada va a ocurrir islado del contexto de la dispita mundial.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora