Revolución y Democracia
en el Manifiesto Comunista
Jacques Texier
En los tiempos en que Marx escribió el Manifiesto, él y Engels participaban de dos partidos: el partido
comunista que había sido fundado recientemente (la Liga de los Comunistas) y el
"partido democrático" que era una amplia tendencia que incluía diversas
fuerzas (incluyendo a los comunistas). En Francia y Europa, el reclamo de democracia
tomaba con más frecuencia formas republicanas. Las relaciones eran complejas, como se
puede ver en el desarrollo de la revolución de 1848. En principio, los comunistas
mantenían firmes en sus compromisos democráticos pero es obvio que no todas las
organizaciones democráticas y republicanas tenían un programa socialista o comunista, y
los comunistas tenían un enfoque particular sobre la cuestión de la democracia.
De igual manera, las fuerzas democráticas,
socialistas y comunistas pertenecían todas al "partido revolucionario". Este es
aun el caso, hasta cierto punto, de los liberales, en ellos había una amplia gama de
matices en sus actitudes frente al uso de la violencia. La posición de Marx y Engels es
resueltamente revolucionaria, y esto está constantemente expresado en el texto del
Manifiesto. La revolución que querían los comunistas era, sobre todo una revolución
social, que debía emancipar al proletariado y a toda la humanidad. Pero otras
revoluciones estaban en la agenda en Europa: ellos apuntaban a derrocar el "antiguo
régimen" y las monarquías absolutas donde ellas existieran o pasando de monarquías
constitucionales a repúblicas; también apuntaban a liberar pueblos oprimidos por normas
extranjeras, como en Polonia, Hungría, Italia, etc. y más en general acompañando los
emprendimientos de unificación nacional (Alemania, Italia). Los comunistas eran
partícipes de todas estas batallas, sin perder nunca de vista sus propios objetivos. La
revolución es concebida como un vasto proceso extendido en el tiempo y el espacio.
"La conquista de la democracia" ( y los procesos de unificación y liberación
nacional) y de emancipación social son pensados como integrados en el concepto de
"revolución permanente".
Uno notará que la derrota violenta de la burguesía está expresada
en términos muy claros, "la conquista democrática" sólo aparece muy
brevemente y en términos que no son suficientemente claros. Los otros textos del año
1847 son mucho más explícitos. Más tarde los problemas democráticos fueron actitudes
de Marx y Engels hacia la república democrática. Marx y Engels pensaron consistentemente
que este era el campo sobre el que el proletariado podía prepararse a sí mismo, bajo las
mejores condiciones, para su confrontación final con la burguesía. En 1891, Engels va
más allá de esto señalando que ésta era la forma específica de la dictadura del
proletariado. El no siempre mantuvo ésta posición. Si queremos profundizar la cuestión
de las relaciones entre democracia y revolución comunista, debemos atacar el problema del
Estado. El comunismo es una sociedad sin clases o Estado ( y sin duda sin relaciones
mercantiles). Si la política juega un rol decisivo aún el de la constitución de la
clase como tal, y si el Estado actúa como un mediador de la apropiación social, entonces
la emancipación política, aun siendo un gran avance, es solo una forma transitoria en el
camino de la emancipación humana bajo el comunismo. La Democracia, y particularmente la
simple democracia política, "la democracia pura", es una institución burguesa.
Esta vieja teoría de la democracia política burguesa marcó la teoría sobre la
democracia de Marx y Engels. La teoría de la revolución permanente también contiene un
problema. El Manifiesto fue constantemente reeditado por sus autores con una serie
sucesiva de prefacios que son comentarios teórico políticos sobre sus contenidos.
Algunos de ellos son muy conocidos, tal como la rectificación de 1872; otros lo son
menos, como la autocrítica de 1893 sobre las ilusiones de una revolución en 1848.
Ninguno de estos prefacios retoma la cuestión de la democracia, ni aun para asentar la
constante postura de Marx y Engels (histórica y teórica) en apoyo del sufragio universal
y la soberanía popular. De igual modo ningún prefacio menciona la posición, defendida
por Marx y Engels desde 1850-52, sobre la posibilidad de una transición pacífica al
socialismo en cierto número de países. En vistas de la importancia del Manifiesto en la
credibilidad del Marxismo esta ausencia es sumamente perjudicial.
