Los resultados de Jeremy Corbyn y el partido laboralista en las últimas elecciones británicas han significado una agradable sorpresa y no faltan razones.
Manel García Biel 15 de Agosto de 2017

Corbyn y su propuesta política de giro a la izquierda, de regreso a los valores de los laboristas y el abandono de la "tercera vía blairista", ha tenido que enfrentarse a muchas dificultades. En primer lugar las derivadas de los propios parlamentarios laboristas la mayoría identificados con una posición centrista. Corbyn ha superado dos veces la rebelión de sus parlamentarios que han tratado de desbancarle de la dirección del partido. Y lo ha conseguido gracias al apoyo de la militancia en especial la más joven, y de muchos de los nuevos militantes que han llegado al laborismo atraídos por las posiciones de Corbyn.
Asimismo el liderazgo de Corbyn ha sido cuestionado constantemente por una mayoría de los medios de comunicación y por el conjunto del "establishment" que ha tratado de presentarlo como alguien anticuado y con propuestas no adecuadas al actual momento histórico.
Pero el dirigente laborista ha mantenido un mensaje perseverante, a contracorriente, muy comparable al efectuado por Bernie Sanders en las primarias de Estados Unidos. Un mensaje coherente, sin fisuras y defendido con una clara honestidad. Un mensaje que enlaza con los planteamientos que en el pasado habían dado la hegemonía al "Labour" desde la victoria en 1945 de Attlee y Bevan.
Hace más de dos décadas el "thatcherismo" consiguió con su "revolución conservadora" obtener la hegemonía ideológica basada en el individualismo y la política neoliberal. Política e ideología, que con pequeñas matizaciones fue asumida por el "Nuevo Laborismo de Blair" y sus seguidores de la "tercera vía" partidarios de una posición centrista del partido para atraer votantes moderados.

Para enfrentar la crisis capitalista - Organización y convergencia popular -João Pedro Stedile

ALAI AMLATINA, 07/07/2017.-  Hoy nos encontramos ante una crisis profunda del modo capitalista de organizar la producción y del Estado burgués, pues no solo es la crisis cíclica de acumulación, que está afectando a todo el mundo y sobre todo a Latinoamérica.  Vale tener presente que en la década de los ’90 tuvimos la hegemonía total del neoliberalismo y que, en la década del ‘2000, el ascenso de Chávez y las victorias electorales en varios países colocaron a la ofensiva al campo popular.

En el contexto actual, los tres proyectos que antes disputaban la hegemonía: neoliberalismo, neo-desarrollismo y el proyecto del ALBA, ahora están en crisis.  Por lo tanto, no es un escenario de derrota de las fuerzas populares, es un escenario de incremento de la disputa, de la confrontación y de la incertidumbre, porque todos están en crisis.  Y no hay señales de que alguno de ellos logre la hegemonía a corto plazo.

Basta mirar la situación del imperio y del neoliberalismo: ganó Trump, ¿y qué?  Se desnudó aún más la naturaleza del imperialismo.  En Brasil hubo un golpe, ¿y qué?  Los golpistas se revelaron lumpens, ladrones, corruptos y no tienen ninguna legitimidad.

Para las fuerzas populares, lo principal es entender que si hay crisis, es señal de tiempos de cambios.  Y que tenemos que profundizar nuestras organizaciones y aumentar la lucha de masas.  Solo ella puede desequilibrar la correlación de fuerzas en cada uno de nuestros países y, por lo tanto, a nivel continental.

www.liberation.fr  23-06-2016
Traducción del francés para Rebelión de Carlos Riba García.
François Hollande el 21 de enero en París Paris. AFP
Un grupo formado por unos 60 intelectuales, militantes y sindicalistas llaman a resistir al gobierno y continuar con las huelgas, los bloqueos y las ocupaciones.
Helos ahí: su gran miedo y sus grandes medios para tratar de ocultarlo, actuando como un fanfarrón que no da su brazo a torcer. Esperábamos esto desde hace varios meses y al fin ha llegado: la amenaza de prohibir las manifestaciones. ¿Un no va más de lo inaceptable? Con este gobierno, en esta cuestión siempre puede haber algo peor. Este gobierno es el mismo que –cínicamente– recuerda las huelgas del Frente Popular. El que defiende los intereses de los poderosos, los dueños de los beneficios y el dinero; esta es la buena guerra, su guerra; pero ya puede parar con sus celebraciones y la recuperación de un pasado que no cesa de pisotear.

Lunes, 7 de septiembre de 2015 

Por Manuel Monereo

Ellos, los que mandan, nunca se equivocan. Aciertan casi siempre. Su especialidad es cooptar, integrar, domar a los rebeldes para asegurar que el poder de los que mandan de verdad y no se presentan a las elecciones se perpetúe y se reproduzca. El transformismo es eso: instrumento para ampliar la clase política dominante con los rebeldes, con los revolucionarios, asumiendo algunas de sus reivindicaciones a cambio de neutralizar y dividir a las clases subalternas. La clave es esta: para conseguir que el sujeto popular sea no solo vencido sino derrotado, es necesario cooptar a sus jefes, a sus dirigentes. Con ello se bloquea la esperanza, se promueve el pesimismo y se demuestra que, al final, todos son iguales, todos tienen un precio y que no hay alternativa a lo existente. La organización planificada de la resignación. 

lunes, 7 de septiembre de 2015 

Por  Manuel Monereo

Para Moreno Pasquinelli 

“Si la Unión Europea es incapaz de ayudar  a 

los países de una manera verdaderamente 

colegiada y asociativa, debería proceder a 

desmantelar la inviable unión monetaria y 

empezar un nuevo proceso de integración 

más creíble”. Oskar Lafontaine, 2015

 

En unos días, la editorial El Viejo Topo publicará el polémico ensayo de Jean Luc Mélenchon ‘El arenque de Bismarck (El veneno alemán)’. El conocido dirigente de la izquierda francesa no tiene ningún problema en denominarlo panfleto, tampoco oculta la motivación última del mismo: denunciar el “tratamiento” que la Troika, en general, y Alemania, en particular, están aplicando a la Grecia de Syriza. Hoy sabemos que las cosas han ido a peor y que los poderes de la Unión consiguieron que Tsipras capitulara. Una tragedia, no solo griega.