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La Conquista de la Unidad

13 de abril de 1972 Paro General Nacional.

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Estas eran las reflexiones de José D’Elia sobre ese período:

 “Como bien dijo Seregni en esos días, Bordaberry continuaba al pachequismo y también, para su desgracia, lo heredaba.  El ritmo inflacionario retornó con furia, y nuevamente la carestía y la especulación se hicieron sentir con rigor.  En los sindicatos estalló, como una bomba de mil megatones, un fuerte descontento.  La CNT había logrado un excelente relacionamiento con la Unión Solidaria de Obreros Portuarios (USOP).  Poseíamos una fuerza de convocatoria estimable y estudiamos cuidadosamente la coyuntura.

Los técnicos de la "15" habían ocupado puestos claves en la conducción económica y se aprestaban a seguir los lineamientos del FMI.  Sin embargo Bordaberry tenía un respaldo popular efímero y una frágil mayoría parlamentaria.  Mucho le costó conseguir los votos necesarios para la venia que permitía a Jorge Pacheco Areco ser embajador en España.  Por otro lado, su intento de consolidar una estructura represiva eficaz enfrentó serios escollos.  El proyecto de Ley de Seguridad del Estado que ponía a los civiles a disposición de la Justicia Militar fue frenado.  El propio Wilson no estaba dispuesto a votar ese engendro.

A principios de aquel 1972 los tupamaros levantaron la tregua con la "Proclama de Paysandú", y secuestraron al fotógrafo de la policía Nelson Bardesio.  De todos modos, el levantamiento parcial de las Medidas Prontas de Seguridad generó cierto respiro.  Nos permitía actuar con más espacios de libertad.

La resolución general del II Congreso trazaba una estrategia meridiana.  Había que ganar la calle, transformar a cada trabajador en un combatiente activo para pasar a la ofensiva.  El plan que puso en marcha la CNT a mediados de marzo tenía el objetivo de detener el curso fascistizante.  El asesinato del joven poeta Ibero Gutiérrez por el Escuadrón de la Muerte reafirmó este convencimiento.

El 4 de abril, ciento siete sindicatos votaron a favor de la realización de un paro general.  Tres días después, junto con la USOP, realizamos una mesa redonda donde hicimos una radiografía de la política gubernamental.  Nos esperaba más recesión, menos salarios y más suba de precios.  Por eso impulsaríamos la medida de fuerza.

En el paro general del jueves 13 de abril confluyeron los más diversos sectores sociales y fue la culminación de un esfuerzo titánico.  Un auténtico plebiscito popular.  Al terminar la jornada y recibir desde distintas partes del país los informes sobre el masivo acatamiento, nuestro optimismo se reforzó.  Esperábamos al día siguiente, para que más calmos y reflexivos pudiéramos hacer las proyecciones.” (1) Del libro José D’Elía: Memorias de la esperanza Tomo II pag. 87, 88,  de Jorge Chagas y Gustavo Trullen

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       En Treinta y Tres, ese 13 de abril del 72 fue un día distinto. Se conocía la fuerza del movimiento obrero en Montevideo, pero para esta ciudad, rodeada de arroceras y de estancias, donde los lugares fundamentales de trabajo eran en el sector público, ese día se producía un gran salto, en la perspectiva de los cambios que se necesitaban y mostraba la adhesión más inmensa que se hubiera dado antes, incorporándose al proceso de acumulación de fuerzas que se proyectaba en todo el país.

Los bancos, lo entes estatales, la salud, la enseñanza primaria y secundaria. El intendente cierra el Municipio, en un hecho sin precedentes. El informativo de Radio Olimar en el mediodía se dedicó íntegro a la información sobre los distintos sectores que adherían a la medida de lucha, con reportajes, informes, datos referentes a las reivindicaciones del mismo.

Un verdadero impacto para esa pequeña ciudad. El nuevo gobierno continuista era recibido, por la población del país, con más movilización, más lucha y más unidad.  Y, sabemos, que la conciencia surge de la propia experiencia de las masas en lucha, como lo había demostrado el surgimiento del FA, en medio de las grandes luchas de la década anterior. Que se resume por un lado, el 28 de noviembre de 1971 con los más de 300.000 votos del FA, pero también en este 13 de abril, con ese gran paro nacional, con el protagonismo de todo el territorio.

(1) Del libro José D’Elía: Memorias de la esperanza Tomo II,  de Jorge Chagas y Gustavo Trullen
(2) Los Fusilados de Abril de Virginia Martínez

 

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