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Jorge Notaro: Uruguay -Encuestas del INE «subestiman la concentración del ingreso y transmiten un mensaje confuso»

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Febrero de 2012

http://www.universidad.edu.uy/prensa/renderItem/itemId/29575

¿Se puede saber, con los actuales instrumentos de medición, cuánto ganan los ricos en Uruguay? Para el economista Jorge Notaro, la respuesta es no. Pero sí se puede estimar cuántos ingresos provenientes del capital quedan sin relevar por la Encuesta Continua de Hogares (ECH): entre 6 y 8 veces más que lo efectivamente relevado, lo cual quiere decir que hay entre 7.000 y 9.500 millones de dólares de ingresos anuales del sector más pudiente de la sociedad que no están gravados con impuestos.

Jorge Notaro es un investigador que estuvo vinculado desde 1966 hasta abril del 2011 al Instituto de Economía (Iecom) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración.

El Portal de la Universidad accedió al documento de su autoría: «La distribución social del ingreso y la riqueza en el Uruguay». El estudio, que es presentado por Notaro para ser discutido, fue puesto en circulación en el pasado mes de diciembre; en el mismo realiza una serie de consideraciones de coyuntura y de fondo sobre las ventajas y limitaciones que tiene la ECH del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Premisas y conclusiones

El estudio tiene una premisa o posicionamiento del que parte: «En Uruguay a principios del siglo XXI hay que respetar al capital sin tenerle miedo ni olvidar que es imprescindible erosionar su poder progresivamente si se aspira a construir una sociedad sin dominación ni explotación, con una real igualdad de oportunidades».

Desde ese punto de partida, el estudio recorre diversos temas que suelen estar en los debates sobre política económica de los gobiernos, y especialmente de los gobiernos de izquierda.

Entre las muchas conclusiones que el extenso documento extrae, hay algunas que tienen especial relevancia porque ponen en tela de juicio tanto los diagnósticos como las políticas relacionadas con la distribución social del ingreso.

- Los ingresos del capital son entre 600% y 800% más que los registrados por la Encuesta Continua de Hogares ubicándose en torno a los 10.000 millones de dólares y la presión fiscal o porcentaje de impuestos que se pagan sobre los ingresos del capital, es de aproximadamente un 15%.

Por lo tanto:

- las estimaciones de distribución del ingreso que utilizan los datos de la Encuesta son de mala calidad porque subestiman la concentración.

- hay un importante margen para aumentar los impuestos a los ingresos del capital, que tienen una situación privilegiada.

«La distribución social del ingreso y la riqueza en el Uruguay»

Otras consideraciones presentes en el estudio fueron publicadas por la diaria (22/12/2011) en una nota que resume y comenta el estudio de Notaro.

Según la conclusión del economista, la ECH que releva mensualmente la distribución del ingreso de los hogares o familias en el Uruguay, «mide bien los salarios y las pasividades, pero no capta bien los ingresos del capital». Estos ingresos no solo estarían subvaluados, sino que además el aporte en impuestos del capital al Estado, es menor que en los países de la región.
En 2009 los ingresos del Estado equivalieron al 34% del Producto Interno Bruto (PIB) en Brasil, al 32% en Argentina y al 25% en Uruguay. «La menor recaudación de Uruguay es resultado de cobrar menos impuestos a la propiedad que los países vecinos, mientras que el impuesto a la renta en Uruguay representa el mismo porcentaje del PIB que en Argentina y es menor que en Brasil» según cita del documento
la diaria.

El capital invisible

Del estudio se desprende que hay un privilegio relativo que beneficia a la clase poseedora de bienes patrimoniales, que no es registrado por la labor estadística oficial del Estado.

«La distribución del ingreso de los hogares o familias se estima todos los meses con la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (ECH del INE). Hay consenso entre los que trabajan con estas cifras sobre que la Encuesta mide bien los salarios y las pasividades, pero no capta bien los ingresos del capital». Así, ocurre que «la medida de los cambios en la distribución del ingreso con el Índice de Gini, que se calcula con los ingresos que capta la ECH, no tiene en cuenta la mayor parte de los ingresos del capital y por lo tanto sus resultados subestiman la concentración del ingreso y transmiten un mensaje confuso».

El tercer párrafo del resumen del diagnóstico remata una crítica contundente. «Se podría decir que las Encuestas de Hogares son un buen instrumento para captar los ingresos fijos así como para evaluar los impactos de diversas medidas de política económica sobre estos hogares, pero no son un buen instrumento para captar los ingresos del capital y por lo tanto, para investigar la distribución del ingreso». Si cabe, una nota al pie es aún más taxativa. «La información de la ECH permite estudiar a los pobres pero no a los ricos».

Esos instrumentos estadísticos no recogen otras fuentes de ingreso de los hogares: «las ganancias que se reinvierten», «las utilidades distribuidas o los cupones de intereses de deuda que se depositan en una cuenta bancaria», «los intereses de depósitos que se capitalizan» y «los ingresos que se transfieren al exterior».

Discontinuados: Los datos sobre la masa salarial

La información producida por el BCU revela que entre 1997 y 1999 «la masa salarial, -sin descontar los aportes a la seguridad social y los impuestos directos- era algo más del 33% del INBD (ingreso nacional bruto disponible), bajó (al) 28,3% en 2004 y aumentó a 29,2% en 2005, último año con información». Sobre esto, el autor valora: «Es desconcertante la decisión del BCU de descontinuar esta información tan importante para conocer los cambios en la distribución del ingreso durante los últimos años».

Citado por Notaro, el Instituto Cuesta Duarte (Icudu) concluyó que mientras la masa salarial registrada en la ECH representaba en 1998 el 34% del PIB, equivalía al 30% en 2010. En ese período, los ingresos de directivos, gerentes y profesionales crecieron 25%, mientras que los de obreros y empleados lo hicieron en 14%. La masa salarial de obreros y empleados como proporción del PIB retrocedió entre 1998 y 2000 del 27% al 23,5%.

Nota de la diaria

Publicado el martes 7 de febrero de 2012

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