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Capitulo Europeo

La crisis europea y las empresas calificadoras de riesgo

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Quien decide en el mundo?



...las empresas calificadoras,cualquier reestructuración de deuda, por suave y voluntaria que sea, merecerá la calificación de impago, lo que desencadenaría graves problemas a la banca europea y podría contagiar a otros países de la zona euro.”

Como consecuencia:

los países de la Eurozona se han puesto de acuerdo en que la participación de los bancos privados en el segundo rescate “debe ser voluntaria, sin obligaciones por parte de los Gobiernos”,


Y decidieron lo que debe hacer el parlamento....Griego:

exigieron a Atenas que, antes de finalizar junio, apruebe en el Parlamento el último plan de ajuste pactado con la Comisión, el FMI y el Banco Central Europeo.”

 

 Y el pueblo griego ha salido a la calles....

 www.quehacer.com.uy

(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Los ministros de Economía de los países de la moneda única terminaron sin acuerdo este lunes la reunión en la que debían desbloquear los primeros 12.000 millones de euros de los 110.000 que necesita Grecia para evitar su quiebra.

Hasta julio decidieron los miembros de la Eurozona postergar la aprobación del monto, una vez que el Parlamento griego haya aprobado el nuevo paquete de medidas de ajuste que exige la UE y asegure la permanencia del actual Gobierno heleno, encabezado por el primer ministro Georgios Papandreu.

Para desbloquear la ayuda, que busca despejar las dudas sobre la financiación de Grecia, se exige también que haya pacto sobre el segundo plan de rescate, en particular sobre la participación en él de la banca privada, como reclama el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tanto la ministra española de Economía, Elena Salgado, como el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, descartaron que el retraso genere más inestabilidad de la que se vive en la eurozona.

Hubiera sido deseable”, dijo Salgado, haber asegurado los 12.000 millones de euros este lunes, pero Grecia no necesitará el dinero hasta agosto, por lo que “llegará a tiempo”.

Juncker, por su parte, explicó que los países de la Eurozona se han puesto de acuerdo en que la participación de los bancos privados en el segundo rescate “debe ser voluntaria, sin obligaciones por parte de los Gobiernos”, y exigieron a Atenas que, antes de finalizar junio, apruebe en el Parlamento el último plan de ajuste pactado con la Comisión, el FMI y el Banco Central Europeo.

No podemos comprometernos a financiar a Grecia sin saber si el Parlamento griego vota la confianza del Gobierno griego y respalda las obligaciones de Grecia. Pensamos que debe haber acuerdo entre las grandes fuerzas políticas” del país, añadió.


A la falta de acuerdo se suma la situación que enfrenta la Unión Europea (UE) con Moody's, S&P y Fitch, con las cuales se asegura que tendrá que pactar la reestructuración suave y voluntaria de la deuda griega para evitar que su calificación siga cayendo y que alguna las tres agencias considere que esa salida pactada es una suspensión de pagos, confirmaron altas fuentes comunitarias.

Mientras Bruselas advierte sobre la imposición de una regulación más restrictiva para las empresas calificadoras, estas insisten en que cualquier reestructuración de deuda, por suave y voluntaria que sea, merecerá la calificación de impago, lo que desencadenaría graves problemas a la banca europea y podría contagiar a otros países de la zona euro.

No obstante, recientes declaraciones de Alemania sobre la obligatoriedad de la participación privada en la reestructuración griega llevaron la alarma a los mercados, que se tranquilizaron el viernes con la celebración de la cumbre francoalemana.

S&P llegó a rebajar la deuda griega a pocos escalones del impago, hasta el extremo de considerarla como la peor del mundo. El resto de agencias aplicaron también duras rebajas y las tres avisaron que la reestructuración podría tener efectos en países como Irlanda y Portugal y en toda la banca europea.

La contradicción en Europa, analiza El País, es formidable. Un año después de comprometerse a frenar el poder de las agencias, la Unión se ve obligada a pactar con ellas para evitar males mayores en el polvorín griego.

Atrás, añade el rotativo, quedan las críticas demoledoras: el comisario Michel Barnier, que tendrá lista una nueva regulación para las agencias en otoño, aseguró que “hay que cuestionar seriamente su papel en esta crisis”; el habitualmente comedido José Manuel González Páramo, del BCE, explicó hace un par de semanas que las agencias “son más parte del problema que de la solución”.

Es la gran lección de la crisis: Europa y sus instituciones se lanzan a endiabladas discusiones sobre el gobierno económico, sobre todo tipo de propuestas para salvar una situación muy complicada, y luego hay quien se erige como árbitro sin tanto debate político”.


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