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ADEOM, el Estado y la estrategia para los cambios

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ADEOM, el Estado y la estrategia para los cambios
www.quehacer.com.uy
10/12/2010

Ruben López

 .. se hace necesario levantar la vista -mirar toda la cancha- por parte de la fuerza política, que es por donde se procesan los cambios políticos. Existe la necesidad de ir a un gran acuerdo nacional por un programa de desarrollo que implique a todos los trabajadores y a la población, para emprender el camino hacia una sociedad justa y solidaria.

Leía en un artículo en El Municipal -agosto 2010- órgano de ADEOM, sindicato de municipales de Montevideo. El tema es de palpitante actualidad: El Estado.

Allí expresa:

No existe, desde un punto de vista clasista, un estado “en general”, existe un estado burgués o un estado obrero. Un estado burgués responde a una sociedad capitalista y un estado obrero responde a una sociedad socialista” . Y concluye como “nuestro país responde a un sistema de producción capitalista...medios de producción privados,,,,” el estado del Gobierno Progresista es un Estado burgués”

Se toman definiciones Marxistas sobre el Estado, se trata, entonces, de la transformación revolucionaria de la sociedad, de cambiar las clases en el poder, que la organización política de los trabajadores y el pueblo sustituya a la burguesía en el poder y en el gobierno.

Más adelante:

Los trabajadores públicos en un estado burgués de una sociedad capitalista están enfrentados indirectamente al imperialismo y a los grandes capitalistas ...si el trabajador público no comprende el carácter de clase del Estado, será influenciado por las concepciones de los progresistas, burgueses disfrazados de defensores del pueblo...(que plantean su) ”condición de servidores públicos”, “privilegiados con trabajo estable” “remuneraciones exageradas”, “haraganes, ausentismo,etc”

Ya en 1994, el profesor Julio Rodriguez, expresaba otra visión sobre el tema:

La vulgata post-marxiana que supone un Estado puramente "comité administrador de los intereses de la burguesía", le otorga a la burguesía un exceso de inteligencia que la historia no le concede con tanta indulgencia. El Estado, se sabe, es la denominación abstracta e intuitiva que se da a un conjunto de hombres carnosos y frágiles con poder, sobre una frágil y magra sociedad sin poder. Las actividades del Estado no son sino la actividad de su burocracia permanente y/o electivo-representativa.” (Julio Rodriguez -Pienso, luego escribo - Pag.52)

Las reivindicaciones

Según se ha difundido se reivindica una recuperación o aumento salarial para llegar a los $ 20,000 de sueldo base. Hoy ese monto está en $ 12,000. más importante compensaciones - web de la Intendencia de Montevideo- por 6 horas de trabajo diario. Este es el salario más bajo de la escala.

Las reivindicaciones son justas?.
Si, claro.

Pero debemos ver al conjunto de la sociedad. Los docentes tienen un sueldo también de $ 12,000, por 20 horas semanales, - hora de clase, más la preparación, corrección, estudios, etc.- O policías que hacen 16 horas por un sueldo parecido. Y se puede seguir con otros sectores públicos y privados largamente postergados. Así como también hay quienes tienen remuneraciones más elevadas.

No es cuestión de enfrentar trabajadores con trabajadores; las necesidades son muchas, herencia de decenas de años y de una sociedad que se fue degradando. Sino pensar en un proceso donde se contemple los distintos intereses, buscando soluciones, con la participación de todos.

No es el consuelo de los tontos, es la realidad

Sindicatos (trabajadores) y sociedad.

Es claro que quienes concurrimos a un comercio o a realizar un trámite en una repartición pública o privada, clientes o usuarios hoy, mañana estaremos del otro lado del mostrador, ofreciendo un producto o servicio. Siempre estamos de un lado o del otro. Como nos agrada ser atendidos correctamente, cuando nos toca el turno debiéramos hacerlo de forma que el otro se sienta bien.
Hay ejemplos.

Lo contrario es llevar agua al molino de quienes predican achicar el estado, por otras razones, claro.

Las medidas de lucha que se toman afectan al conjunto de los ciudadanos, cierto. Y es bueno saber que parte de los conflictos se ganan obteniendo la simpatía de la población, aunque se vea afectada su vida cotidiana.
(Nunca hubo caminantes tan felices, como los que “sufrieron” el paro de transporte del 18 de enero de 1984, en plena dictadura)

Se puede pensar que detrás de la retorica revolucionaria y radical, sólo existe el objetivo de mejorar los ingresos del sector basado en medidas de fuerza, imponiendo a la administración municipal y relegando los intereses e ingresos de otros sectores menos favorecidos, pero más débiles -sin organización o menos organizados - y sin poder de presión-.

La creación de riqueza y como se reparte

Como lo muestran todas las estadísticas, la economía uruguaya ha crecido como nunca en los últimos siete años. Es cierto, después de un período -1999 a 2002- con una caída importante en casi todos los sectores, más cruel aún en la población de menores recursos. Consecuencia también, del proceso de liberalización del comercio y la desindustrialización de los años 90, cuyo protagonista principal fuera Lacalle y su gobierno.

El importante crecimiento económico y de los ingresos, sin embargo, no ha permitido una verdadera redistribución. Un desarrollo más armónico y sustentable socialmente, donde los sectores menos favorecidos accedan a una parte más sustancial de esa riqueza, creada con el esfuerzo de todos.

Ese desarrollo sustentable debe abarcar, esencialmente a la educación, la formación y preparación para un trabajo de mayor calidad, que permita superar los niveles de pobreza, una vida digna para todos los uruguayos.

Cuando se pide un sacrificio, de esperar por quién quedó atrás, hay que tomar el conjunto de la situación social y económica. Buscar los consensos necesarios donde los más desprotegidas, sean más favorecidas, contando con la solidaridad y el aporte de todos, primero de aquellos que más tienen. E implementarse con la participación y el apoyo de las grandes mayorías nacionales.

Cuando accede el primer gobierno del FA, en Montevideo, en 1990 con Tabaré Vazquez, se acuerda con los trabajadores municipales:

la rebaja del horario a 6 horas
y aumento de salarios

 Pienso que se partía de largas expectativas, de lucha de los trabajadores, que los montevideanos valoraron aunque significara un sacrificio para sus bolsillos, ello era justo e implicaría una mejora sustancial tanto en la vida de los trabajadores como de los montevideanos.

Una sociedad basada en la acumulación capitalista, no aparece como ofreciendo garantías de futuro.

Hoy, después de 6 años de gobierno nacional del FA, si bien la situación ha mejorado, como anotábamos, hay multitud de situaciones a resolver:

  • existen todavía 700,000 compatriotas por debajo de la linea de pobreza

  • si bien la desocupación ha bajado, cientos de miles de trabajadores trabajan sin seguridad social o a tiempo parcial y con salarios que son insuficientes para una vida decorosa

  • si bien han aumentado en gran proporción las inversiones y los sueldos en la enseñanza no alcanzan los niveles adecuados.

  • más la salud, la vivienda, la seguridad -jubilaciones y sueldos acordes-

  • mientras el 1% de la población de mayores ingresos se lleva una parte sustancial de los mismos

  • etc.

Podemos agregar, los conflictos de otros funcionarios del estado, de sectores profesionales, donde han destacado, hace unos años los oftalmólogos, resuelto con el Hospital de Ojos, o el más reciente de los anestesistas, con las crudas medidas de dejar de atender a los pacientes, etc. El reclamo de que se afecten los ingresos de los grandes capitales, del campo, la industria, comercio y servicios, que obtienen grandes ganancias.

Por ello se hace necesario levantar la vista -mirar toda la cancha- por parte de la fuerza política, que es por donde se procesan los cambios políticos. Existe la necesidad de ir a un gran acuerdo nacional por un programa de desarrollo que implique a todos los trabajadores y a la población, para emprender el camino hacia una sociedad justa y solidaria.

Volviendo al principio.

Allí se habla de una transformación revolucionaria, por lo tanto de estrategia y táctica.

Y, ¿cual es la forma para llegar a los cambios en favor de las grande mayorías?

  • La participación de esas grandes mayorías en un proceso de profundización democrática

  • Una mayor unidad.

  • Grandes masas tomando clara conciencia de la necesidad de esos cambios

  • Organización para llevar a cabo de esas transformaciones.

Es la única forma de que grandes masas postergadas puedan triunfar, frente a la minoría privilegiada con todo su poder económico y político.

Y ello requiere un largo trabajo social, político, ideológico, organizativo, económico para lograr una correlación de fuerzas favorable. Es tarea para todo un período histórico.

Y no se construye con frases, ni bonitas citas.

Se construye con la dolorosa experiencia en la lucha, el duro aprendizaje que esa lucha conlleva, experimentado en carne propia por los uruguayos.

“No es una discusión entre maximalismo o gradualismo, como algunos pretenden, sino de la dirección adonde se camina, aunque sea paso a paso. No hay que confundir gradualismo con cambio de dirección. En esto la derecha no se pierde, piensa estratégicamente para definir sus tácticas. Decía el Banco Mundial en 1991 que “hacer el ajuste a lo largo del tiempo no significa que la introducción de las reformas sea en sí misma gradual”. Esto significa que cada paso, aunque lento, es decisivo según el modo como se da, para que pueda llevar al siguiente paso.

Y esta discusión es mucho más necesaria y urgente en este contexto de crisis del capitalismo, que lo hace violentamente voraz sobre nuestra región y acorta los plazos. Esta batalla de ideas es, sin duda, una lucha por la vida de nuestros pueblos, por nuestros países y por nuestro hogar vital, que no podemos eludir, y para ello necesitamos pensar juntos.” (Beatriz Stolowicz -Octubre 2010)

Esa lucha pide no bandearse, implica lucidez. Principios y flexibilidad. Amplitud y profundidad.

Ni obedecer a puros principios y dogmas, que nos deja solos y aislados con “la verdad”, haciendo fértil el campo al enemigo.

O tanta amplitud, que no nos reconozcamos a nosotros mismos y las ideas de los enemigos se transformen en nuestras propias ideas.

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