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Sobre la Democracia y el FA

Sobre la Democracia y el FA - Ruben López

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Sobre la Democracia y el FA
Uruguay 4/12/2010

Ruben López

Que es más democrático?

Que 20 personas elijan dos o tres candidatos para que un millón de ciudadanos vote por uno de ellos ?

O que ese millón de ciudadanos, reunidos de a 100, doscientas o quinientas personas, discutan cuales serán sus mejores representantes y los lineamientos políticos, económicos, ideológicos para llevar adelante y elegir un gobierno colegiado y eventualmente un presidente?

Puede haber, las hay, muchas variantes en esa eterna discusión sobre los mejores mecanismos para un mejor gobierno. La retórica no pocas veces enreda los distintos planteos.

En el Uruguay de hoy, en la izquierda fundamentalmente y en la coyuntura:

un mundo en profunda crisis económica, un país creciendo como nunca en los últimos 7 años, más ingresos para todos, reducción de la pobreza y la indigencia, las exportaciones, el turismo, etc.

Sin embargo la fuerza política que ha gobernado en ese proceso, protagoniza una gran polémica, a la cual no son ajenos los conflictos con trabajadores públicos, privados, gremios profesionales, que si bien han mejorado sus ingresos, siguen reclamando una mayor parte de la torta

Está claro que no todos gozan de lo mismo, todavía hay 700,000 compatriotas por debajo de la linea de pobreza.

También los sectores propietarios del medio rural de la industria y el comercio se han visto beneficiados, sobre todo los más grandes y los grandes capitales del exterior se han llevado los principales beneficios. Y aquellos sectores reclaman, con buenas razones que éstos paguen una mayor parte, pues en términos relativos también han aumentado su riqueza igual, y en términos absolutos no es lo mismo un 20% más de $5,000,-, que de 1,000,000,-

En medio de éxitos y conflictos, el frente Amplio vive sus propias contradicciones que algunos no se pueden explicar, en medio de uno de lo mejores momentos del país, claro que en términos relativos, pues el país supo tener épocas de gran estabilidad social, con una menor diferenciación social, que dio esa imagen apacible a nuestra tacita del plata.

Todo ello nos lleva en términos de democracia, a cómo deben darse las decisiones dentro de la fuerza política.

Se opina que hay una ilegitimad dentro del FA, pues la expresión de los comité está sobre representada y algunos sectores que tienen pocos votos en las elecciones nacionales, frente a quienes tuvieron más, éstos serían más representativos del “pueblo frenteamplista”.

Ayer un comentarista televisivo laudaba este tema, sin más, dando por cierto esta visión de algunos dirigentes y opinólogos como Esteban Valenti, que ha insistido mucho con este tema.

En un partido político, en un gremio o en el club de bochas de la esquina, quien decide los destinos de la organización son sus integrantes. Después podrá cualquiera opinar sobre su actuación, apoyar, no apoyar. Nacional y Peñarol tiene muchos hinchas y pocos socios, pero quienes deciden los destinos son los clubes, si alguien quiere involucrarse debe asociarse.

Claro, no vamos a confundir un país con un club de bochas o de fútbol, ni la importancia que tiene para el mismo un partido político, más siendo el que gobierna.

Pero no es tan claro ese postulado dogmático, que reivindica al pueblo frenteamplista y lo enfrenta a la militancia frenteamplista:

..el divorcio entre la estructura del FA, la política del partido y el pueblo frenteamplista” (Valenti, Brecha. 3/12/2010. pag.10)

En primer lugar porque fueron décadas de militancia lo que hacen al FA hoy. Segundo, porque la izquierda ha denunciado desde siempre, esa democracia de cheque en blanco, que delega a los representantes por 5 años toda la soberanía, recién al final el votante tiene la potestad de elegirlo o no, como sostiene el Senador Lacalle, fiel representante de las posturas elitistas de la derecha, y en tercer lugar porque defendemos la democracia participativa, no pasiva, para que el pueblo organizado luche por sus intereses en todo momento, no sólo en instancias electorales.

Se dice: es más democrático la expresión de un millón de votantes, que las pocas decenas de miles que participan en los comités.

Se puede sostener con mejor fundamento que es mil veces más democrático: decenas de miles de adherentes a los comités, que las pocas decenas que participan en la selección de candidatos en los partidos tradicionales, aquí, o entre Republicanos y Demócratas en USA, dándole a los ciudadanos la posiblidad de elegir? (éste con sal, o sin). Encontrar las diferencias ente Bush y Obama.

Se puede probar: demos participación, poder de decisión, pidamos ayuda, consejo, oportunidad para equivocarnos, posibilidad de hacer. Seguramente se multiplicarán esas pocas decenas de miles, se confundirá militancia y masa frenteamplista.

Pero además, se puede afirmar con bastante certeza que el pueblo frenteamplista no responde en su mayoría a ningún sector, son votos del Frente se dice, por lo tanto aquellos que lograron más votos en una elección no son dueños de esas voluntades, no hay cheque en blanco.

Es cierto, se pasa por una crisis interna, pero no confundirse, no viene de ahora, tiene años de maduración, y comienza con el alejamiento de la dirección más estrecha del FA y del gobierno, de ese pueblo frenteamplista que se evoca y de su militancia.

Si se quiere llevar al FA a un partido de opinión, donde lo más importante son los publicistas y el dinero para invertir en los medios, se estará alejando definitivamente la fuerza política del pueblo, dicho con palabras de Beatriz Stolowicz:

Por eso su capacidad transformadora (de la izquierda) es limitada. Tiene que gestar esa fuerza social y política, incluso para hacer reformas. Porque hoy, en América Latina, si se quiere ser de verdad reformista necesariamente hay que ser anticapitalista y antiimperialista. ...... Es que sin afectar los cimientos de la reproducción del capitalismo se puede reformar muy poco, y en breve tiempo lo hecho será engullido por las propias dinámicas capitalistas. Varios gobiernos de izquierda ya se ven atados de manos para llevar a cabo el programa de reformas con el que ganaron elecciones en tanto implica cambios económicos. Se declaran impotentes y dicen que ahora es más difícil que antes. ¡Claro que lo es si no se está dispuesto a tocar privilegio alguno del capital! “ (Beatriz Stolowicz -2006)

En resumen: la lucha de clases. Ya sabemos que muchos ni siquiera aceptan que existe, otros si, creyendo que se pueden conciliar intereses contrarios. Pero la realidad es más terca, la concentración de riqueza -expropiando a los más débiles- en estos tiempos de crisis se profundiza y la pobreza que avanza en el mundo es una señal incontestable.

Decíamos en el camino hacia las elecciones departamentales de mayo:

Este proceso de cambio político, cultural, ideológico es una gran batalla que debe ser encabezada por el FA, parte a su vez de una gran transformación que se debe a si mismo.

El FA, la gran herramienta para los cambios, será garantía y avanzada en la gran tarea de ganar la cabeza de grandes masas para un nuevo proyecto de país, democrático y radical.

Herramienta que no tiene dueño, debe estar a la altura de los enormes desafíos:

Ir a la elaboración de un nuevo proyecto de País

Una estructura del FA acorde a la nueva realidad y a la altura de los objetivos planteados.
Por un programa Nacional y Local
(Articulo completo)

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