Sobre ausencias y vacíos

Escribimos hace un mes, casi, cuando la euforia Celeste llegaba a límites infinitos y las teorías sobre el “nuevo Uruguay” llenaban páginas y la intelectualidad se hacía eco con las más diversas interpretaciones.

Allí intentamos llenar algunos vacíos en esa historia que nos contaban.

Ello tiene que ver con esta polémica que surge a través de las retrógradas posiciones del Semanario Búsqueda y la magnífica respuesta de Alvaro Rico.

De paso reafirma que las ideas, rara vez están alejadas de los intereses, la tan negada –por la derecha- lucha de clases.

 Decíamos:

“aquellos lineamientos estratégicos y la acción concreta para hacerlos realidad, sumados a la experiencia de grandes masas en la lucha contra el proyecto regresivo, también dan sus frutos:

          - La unidad de los trabajadores en la central única, la CNT. (1966)

          - Un programa alternativo al de la derecha, profundo, popular, democrático, surgido del Congreso del Pueblo (1965)

- Por fin, la unidad política de la izquierda en el Frente Amplio, en la disputa por el poder (1971).

 La  experiencia de grandes masas en  lucha por sus reivindicaciones más inmediatas, abrió su conciencia a la necesidad de cambios, en una sociedad que sólo beneficia a los dueños de la riqueza.

De ahí a la comprensión de la necesidad de crear las  herramientas para esos cambios, hay un solo paso.

Y es hora de reconocer y rendir homenaje a quién, adelantado en el tiempo, elaboró una teoría para la revolución uruguaya. Para quienes trabajaron conscientemente para llevarla adelante,

basados en principios firmes

en una táctica flexible

en un trabajo incansable

indoblegables ante la represión o la calumnia.

Conciente que esta gran obra no fue, ni es posible, sin el conjunto del pueblo y de los distintos agrupamientos políticos con sus ideas, opiniones y visiones diferentes, es preciso recuperar la figura de Rodney Arismendi y el trabajo  del PCU en aquella etapa precursora.

 Papel que ha sido permanentemente ninguneado, olvidado, disminuido, incluso vilipendiado, difundido con medias verdades o falsedades directamente, además no siempre en forma inocente.”

Arriba la celeste. Ruben López. 21/07/2010

En esta respuesta que da Rico y en la consecuente investigación histórica que se plantea, se busca llenar ese vacío de nuestra “historia reciente”.

Vaya un saludo a quienes han emprendido ese camino, sea cual sea el resultado de sus investigaciones, que se haga justicia histórica a los forjadores de esta realidad.

 Sólo conociendo, aprenderemos de nuestros aciertos y errores.

 A continuación el texto completo de la carta:

 Señor Director:

Las historias del Partido Comunista y los fantasmas del Sr. Paolillo. 

El Director de Búsqueda me distingue dedicándole a la investigación que coordino sobre el Partido Comunista, y a mí personalmente, su columna de la semana pasada en la página editorial del semanario, bajo el inspirado título: "La exhumación de las 'vanguardias' inventadas" (Búsqueda, 22.07.2010, p. 2).

Debo señalar que dicha investigación: "Historia del Partido Comunista bajo la dictadura (1973-1985)", es tan sólo una de las cientos de investigaciones radicadas en la Universidad de la República, incluso, tampoco es la única referida al PC, como lo ilustra otro artículo del mismo semanario publicado hace unos días (Búsqueda, 15.07.2010, p. 10). El proyecto a mi cargo, en el que trabajan otros 5 investigadores universitarios, está radicado en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, y cuenta durante dos años con el apoyo de la Comisión Sectorial de Investigación Científica tras ser seleccionado luego de un llamado público a proyectos concursables que fueron evaluados durante meses y finalmente apoyados, según las bases de llamado, por el interés del objeto de estudio y su fundamentación académica, los antecedentes en la materia, la formulación precisa de sus objetivos, la estrategia y metodología propuestas y los resultados esperados.

Me siento obligado a aclarar lo anterior, no porque le esté rindiendo cuentas al Sr. Paolillo sino porque los argumentos ideologizados, nada candorosos que contiene su artículo, y el abuso del entrecomillado que utiliza para ironizar sobre el carácter histórico o sobre lo que busca probar la investigación, resultan una "mentira" del periodista dirigida a provocar la confusión de algún lector interesado en el tema o de los contribuyentes no informados, acerca del carácter académico y no partidario de la investigación y acerca de los procedimientos universitarios de selección del proyecto, que no es por encargo de patrón alguno como sucede con otras historias institucionales, incluso de medios de comunicación. Dicho sea de paso, la propia nota de Búsqueda sobre las investigaciones acerca del Partido Comunista en la Universidad publicada hace dos semanas, ya contenía una pequeña trampita periodística al ser ilustrada con la foto del actual secretario general del PCU, insinuando así visualmente una asociación directa entre investigaciones académicas y partidización.

Dejando de lado los resultados del proyecto para cuando el mismo concluya -en abril 2011-, la sola afirmación que anticipadamente despertó la cólera del columnista, un ex socialista, fue que el PC constituyó "la única organización política que funcionó como tal durante todo el período dictatorial adentro del país". Esa afirmación, realizada por mí en el artículo del semanario ya mencionado, pretexta su evocación de algunos hechos conocidos y nombres de personas ilustrativos de las acciones antidictatoriales de otros protagonistas y organizaciones no comunistas.

Ahora bien, históricamente, es cierto lo uno y lo otro, sólo que la técnica periodística los "presenta" como uno excluyendo al otro, además, atribuyendo esa misma intención al proyecto de investigación y, por añadidura, dudando de la honestidad y rigor de los investigadores.

Está en la memoria de quienes vivieron el período dictatorial, y es demostrado por las investigaciones históricas en las que hemos participado, que existieron múltiples expresiones y actores de la resistencia a la dictadura; a la vez, es también demostrable histórica y documentalmente, que la única organización política que funcionó orgánicamente como talen todo el período y en el interior del Uruguay, fue el Partido Comunista. Y esta última conclusión no es un a priori de la investigación sino que se sustenta en lo que el equipo ha logrado avanzar hasta el momento así como en otras investigaciones de la historia reciente del Uruguay que propiciamos. Funcionamiento orgánico de partido político clandestino, no sólo a nivel de su dirección o algunos de sus dirigentes, sino de sus estructuras complejas (en la legalidad, ilegalidad, semi legalidad, exilio y cárcel), de sus nexos con organizaciones gremiales y sindicales, edición regular de prensa y documentos partidarios, promoción de diversas acciones de resistencia interrumpidas, evidentemente, por la represión colectiva e individual del régimen. Asimismo, el contexto dictatorial promueve la necesidad de estudiar el tema de la clandestinidad como tal y, en particular, las formas organizativas y acciones de un partido político en tales condiciones que, en el caso del PC, configuran una experiencia inédita desde el punto de vista del funcionamiento de las organizaciones políticas dado que tenía su núcleo de dirección en Moscú (residencia de su primer secretario, Rodney Arismendi, luego de que fuera liberado y expulsado del país a la URSS y lugar de reuniones del Comité Central), su núcleo de dirección clandestino en Buenos Aires, nexo con el interior del país, y su propia dirección clandestina en Uruguay. Un estudio comparado de los partidos políticos, y de los partidos comunistas en particular, nos puede permitir relacionar esta experiencia nacional con otros ejemplos clásicos a nivel internacional (casos del nazismo y fascismo). En síntesis, no existen estudios acerca de qué es un partido clandestino ni tampoco de la clandestinidad como forma de existencia de una organización política, de sus múltiples interacciones con las formas semilegales y públicas. ¿Se trató de una mera condición de sobrevivencia y conservación de la identidad de los comunistas como grupo? ¿Cómo enlazaron esas acciones con las demás expresiones de oposición contra la dictadura, particularmente de los partidos tradicionales y organizaciones sociales en la etapa de transición a la democracia? ¿Tuvo efectos políticos esa lucha en la erosión interna e internacional del régimen dictatorial? A eso, también, trata de responder la investigación no en términos apologéticos sino aportando nuevo conocimiento a la historia política y de partidos bajo la dictadura.

Las sucesivas y documentadas caídas de por lo menos 6 direcciones y secretarios del Partido Comunista en el interior del país así como la documentación referida a la detención de militantes comunistas bajo la dictadura, desde la muerte de Ramón Peré hasta Wladímir Roslik, permiten confirmar la continuidad del funcionamiento orgánico y recambio generacional, incluso, marcando diferencias con la historia de otros partidos y grupos de la propia izquierda después del golpe de Estado, que fueron reprimidos, con la secuela de militantes detenidos desaparecidos y asesinados, principalmente en Buenos Aires y Chile.

Si bien las múltiples ocupaciones y exclusivos intereses del Sr. Paolillo no le permiten la lectura de "mamotretos históricos" sobre historia reciente de nuestro país, como los denomina, ni estar al día con la producción académica sobre el particular, su desconocimiento en la materia debería aconsejarle una actitud intelectual más prudente, y no la soberbia. Sin ánimo de abusar de este espacio, quisiera simplemente recordar que en el Tomo I de la Investigación Histórica sobre Detenidos Desaparecidos realizada por la Presidencia de la República y coordinada por quien suscribe se encuentra la documentación estatal que recogimos y el estudio que realizamos sobre los operativos represivos a los partidos y organizaciones de izquierda bajo el terrorismo de Estado (p. 73 a162). Asimismo, debo también recordar que en el Tomo III de la Investigación Históricala Dictadura y el Terrorismo de Estado realizada por la Universidad de la República se dedica un estudio y se aporta documentación sobre la vigilancia y represión a los Partidos Tradicionales (p. 123-182) así como en el Tomo I se reconstruyen los datos de los asesinatos políticos de la Sra. María Cecilia Fontana de Heber (p. 278-287), Héctor Gutiérrez Ruiz (p. 323-336) y Zelmar Michelini (p. 437-462). El papel jugado por Wilson Ferreira Aldunate, Óscar López Balestra y otros dirigentes nacionalistas desde el mismo momento del quiebre autoritario, fue también documentado y testimoniado a lo largo de la extensa investigación realizada en la Facultad de Humanidades y libro publicado por la editorial Fin de Siglo en el año 2005: "15 días que estremecieron al Uruguay. Golpe de Estado y Huelga General. 27 de junio-11 de julio 1973". sobre

Sin agotar el tema de fondo, debo señalar que el columnista, por un lado, dictamina los temas, las personas (fallecidas) y ángulos que debería tratar y explicar nuestra investigación (la posición de los comunistas cuando los comunicados 4 y 7 en febrero de 1973, el "peruanismo" o el trato diferente dispensado a Rodney Arismendi en la cárcel y su liberación por la dictadura). Por otro lado, el columnista también realiza una serie de acusaciones sobre mi persona e investigación, reclamándome "honestidad intelectual", "respeto por las personas" (sobre todo aquellas fallecidas) que "no pueden responder a las mentiras", "más humildad", "mínimo de neutralidad", "evitar groseras falsificaciones y el consiguiente engaño de muchachos".

La crítica a mis declaraciones se transformó en la crítica a la investigación y, finalmente, devino en la crítica al investigador, pero ya no dudando sobre su idoneidad profesional sino en tanto persona, deshonesta intelectualmente, irrespetuosa, soberbia, subjetiva, falsificadora. Y es aquí donde, humanamente, al columnista se le va la mano, seguramente pensando que criticando una sola investigación de la Universidad critica a la Universidad, que criticando a un investigador critica al decano de una facultad, y que criticando al "jerarca universitario" critica al individuo. Demasiados encadenamientos armados por la técnica periodística seguramente resultan una forma de exhumar en democracia los fantasmas de otras épocas oscuras, aún guardados en las columnas de Búsqueda.

Alvaro Rico

BUSQUEDA,Pág. 43, 29/07/2010