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La crisis del capital internacional

La crisis del capital internacional. Una respuesta por parte de los pueblos

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La misma política que fracasó en el mundo, que ha empleado billones de dólares para salvar algunos bancos y grandes empresas, dejando millones de familias sin casa, sin empleo, sin seguro de salud, sin pensiones. La misma política se plantea con algún maquillaje. La burbuja inmobiliaria ha dejado otra burbuja mayor: fuerte endeudamiento de las familias, el inmenso endeudamiento de los Estados, el déficit presupuestal -12.% del PBI en USA y alrededor del 8% en Europa-, el aumento de la desocupación -casi 10% en USA y Europa-.  La misma receta se quiere repetir, de nuevo, en Uruguay. Así lo plantean las cámaras empresariales más poderosas y los sectores políticos que les  son afines.  El fundamentalismo del mercado, dejar hacer a aquellos que tienen los saberes y la capacidad económica, en detrimento de los simples ciudadanos que sólo tienen su fuerza de trabajo.

Para esos sectores salvaguardar la libertad, es conservar “su libertad”. Se expresó claramente en la discusión de la ley de convenios colectivos. Desregular las relaciones laborales, desproteger al más débil, significan proteger al más fuerte. El fuerte frente al débil y por supuesto, con el estado al margen, dejando actuar la mano invisible del mercado. Hay hechos que no han sido del agrado para un sector del empresariado y sus representantes políticos, pero si ha ayudado a recuperar su nivel de vida, a paliar la crisis en los hogares de los trabajadores: La reforma tributaria bajó las tasas de Iva y eliminó el Cofis. Lo que se tradujo en menores gravámenes para los productos a la tasa básica, (de 26.67% a 22%) casi un 5% menos, y los de tasa mínima –los productos fundamentales de la canasta familiar- (de 17.42 a 10%) un 7.4% menos.

El IRP que durante 20 anos pagaron todos los trabajadores y jubilados (ya ganaran $300 o 3000), lo dejaron de pagar el 80% de ellos. Y el IRPF lo paga una minoría de la población, muchos tributando menos de lo que antes aportaban por IRP. La convocatoria de los consejos de salarios permitió una importante recuperación del salario, mayor en los sectores más sumergidos. A nivel general el salario real creció más del 20% desde 2005. A pesar de la prédica empresarial, sus economistas y los sectores políticos que los representan, los hechos indican que en el mismo período: se crearon   197.000 puestos de trabajo, bajó el desempleo del 12% en 2004 a menos de 8% en 2009, el PBI crecerá un 35% y la inversión trepa al 18% del PBI, batiendo records y sobre todo superando la ideología derrotista de la clase dominante que apostaba que no habría inversiones para un país sin garantías, sin flexibilización laboral y desregulación. El gasto social en salud y educación aumentó más del 60%, los hijos de los trabajadores acceden a la salud que antes tenían que pagar, los escolares acceden a la pequeña laptop del plan ceibal, llevando la tecnología a los más humildes, a las asignaciones familiares que reciben escolares y liceales  de las familias de menores recursos.

El último informe del INE dice que la pobreza bajó de 32.1% en 2004 a 21% en 2008, en cifras: de 1.000.000 a 650.000 personas. También cae la cantidad de indigentes. A pesar de ello las entidades patronales y sus aliados políticos, insisten en bajar el costo del Estado, aplicar la motosierra sobre los gastos que más han aumentado. Esto es, los gastos sociales, que han favorecido esencialmente a los trabajadores y sus familias, a los sectores más humildes de la población.  En otra época, no dudaron en buscar los dineros públicos cuando se vieron en apuros, gozando del favor de los gobiernos de  turno. Grandes banqueros y empresarios, lo menos que se puede decir es que fueron ineptos, cuando no estafadores, fueron salvados con el dinero de todos los uruguayos. Miles de millones de dólares, para salvar las carteras vencidas después de la crisis de 1982, en plena dictadura, tras los bancos Pan de Azúcar, Comercial, de Crédito en la década del 90 y después, en la más reciente debacle de 2002. El mundo está cada vez más internacionalizado, globalizado, interdependiente. La crisis actual lo demuestra con claridad. Cada crisis, cada dificultad es también una oportunidad.  Aprender las lecciones que da la historia, de la larga y heroica lucha del hombre por su libertad, de quienes fueron capaces de entregar su vida por esa libertad.

De los que han brindado cada minuto de su existencia. Avanzar hacia una producción eficiente, incorporar el conocimiento, hoy se habla de ventajas competitivas, donde los sectores productivos, comerciales, de servicios, la infraestructura, hacen al conjunto y a cada parte más eficientes, beneficiando el trabajo nacional y regional con la  formación de cadenas productivas.  Mejorar la eficacia de la administración pública y privada, de las cadenas logísticas, donde la desidia o la ambición, la viveza criolla o el afán por la riqueza rápida y desmedida, frena la creación de riqueza y la posibilidad de crecer de una sociedad que trabaja para ello.  Hay quienes se creen los únicos capaces de administrar los destinos de una nación o de la humanidad. No vieron que la inmensa burbuja inmobiliaria y la crisis financiera y económica sub-siguiente eran/son inevitables, pues su sistema  ha fracasado en la administración de la humanidad. Porque su economía, no contempla a la sociedad, su ideal de lucro individual, pierde de vista a las personas, su política hace libres sólo a los poderosos y esclavo de sus necesidades –o de las creadas por la TV- al resto del planeta. Y olvida a la humanidad. Por ello son necesarios los cambios, buscar esa sociedad de libertad, democracia, equidad.

Un programa popular y democrático, por la propiedad y gestión de sectores estratégicos de la economía nacional. Distintas formas de propiedad social, de organización del trabajo, de participación en la gestión de las empresas, la alternativa de un mercado regulado. Unidad para  enfrentar la crisis global, sur con sur, en defensa de los intereses comunes frente a los países centrales, al poder de las multinacionales y los sectores económicos antinacionales aliados a ellos. Crecimiento con redistribución del ingreso, formas para acceder al excedente económico generado por el trabajo. Mecanismos de  redistribución que apunten a la equidad. Profundizar la democracia, nuevas formas para que los ciudadanos ocupen espacios de gobierno, local, departamental, nacional. Nuevas formas de democracia directa incorporadas a la práctica política. Democracia participativa y su contenido activador de la sociedad civil. Un Estado participativo, en relación con sus funcionarios y con la sociedad civil. Garantía de libertad para todos los ciudadanos, del proceso democrático –lo que afecta a todos, que sea resuelto por todos-, de equidad en la resolución de los temas económicos y sociales, de acuerdo a las sabias palabras de Artigas: “de forma que los más infelices sean los más privilegiados”.  
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