Montevideo Portal  - 05.Ago.2015

En estos días iniciamos una polémica acerca de la cultura del trabajo para el desarrollo. Básicamente el debate estuvo centrado en cuáles serían los principales desafíos para las fuerzas populares. Sigo creyendo que es un debate necesario; hay mucho terreno para avanzar. Sin embargo las últimas apreciaciones de Valenti han tirado el debate al tacho. No niego que sea un destacado dirigente del Frente Líber Seregni, me causaría una profunda sorpresa que desde ese espacio se acompañen sus opiniones por la forma, el contenido y la oportunidad. Al respecto se ha pronunciado de forma unánime la bancada del sector.
A) Sostenía Valenti en medio de un furioso ataque de la derecha hacia los emprendimientos cooperativos y autogestionarios que rodeó la discusión del proyecto del Fondes: “¿Quién nos garantiza que con esa mentalidad, esa "cultura" del trabajo, las empresas autogestionadas no embarquen esa visión y luego pretendan ser mantenidas in eternum por el Estado sin ninguna sustentabilidad real?” Arrimando agua a baldes a molino ajeno, por más que ahora se desdiga.
B) Valenti es parte de una izquierda a la que extrañamente le molesta que se haya ampliado la cobertura de seguridad social. A fines del 2010 nuestro gobierno corrigió una vieja injusticia respecto a Disse; por un lado elevó el absurdo tope de apenas 3 BPC llevándolo a un tope similar al del seguro de desempleo y por otro computando el salario real y no solo el valor hora.
En la fundamentación de la ley (18725) uno de los argumentos más fuertes fue el atender a miles de trabajadores que pedían el alta médica anticipada por necesidad económica. Es más, en muchos casos ni siquiera se atendían. Vale aclarar que estamos hablando de un porcentaje residual del presupuesto del BPS. No fue el único cambio; las leyes de ampliación de la cobertura jubilatoria y del seguro de desempleo fueron en esa línea. Tuve el alto honor de ser uno de los que representara al movimiento sindical en la negociación de esos proyectos.
En diversos artículos Valenti se refiere al tema de esta forma:“Es más, voy a profundizar: hasta las deformaciones y las actitudes que atentan contra la cultura del trabajo -el absentismo sistemático (6 millones de dólares mensuales que paga el BPS y 60 % por causa del stress...);”“¿Estamos hablando del uso y abuso ORGANIZADO E INDIVIDUAL y mercantilizado de los certificados médicos para no ir a trabajar todo el tiempo posible y un poco más?” La izquierda que yo conozco celebraría esta conquista social, salvo Valenti al que le molesta de forma reiterada la ampliación de la cobertura de Disse. No está solo, se suma a un coro de los sectores más reaccionarios. De paso, los informes del BPS son claros: la principal causa de atención a Disse son los problemas lumbares y de articulaciones, no el stress. Tampoco acierta con la cifra: el costo de la cobertura es de arriba de dieciséis millones mensuales, no de seis. Sería bueno aclarar que estamos hablando del 2% del presupuesto del BPS, y que la cobertura se amplio de ocho mil a treinta y cuatro mil trabajadores. Un amigo y compañero de la vida estos días me decía que “parece que Valenti sabe de todo y opina de todo”. Le voy a terminar creyendo.
Vamos por más cobertura de seguridad social.

El incorporar a las mujeres jefas de hogar a la cobertura anual del seguro de desempleo o flexibilizar los criterios para el acceso al beneficio a los sectores de actividad con mayor rotación en el trabajo, o estudiar a fondo la insalubridad laboral a la luz de las actuales enfermedades profesionales son tareas pendientes bien concretas para el campo popular.
C) En su último artículo, para demostrar su tesis acerca de la cultura del trabajo, encontró otro ejemplo: La industria de la construcción y su sindicato, el SUNCA. Sobre el tema nos dice: “Sobre todo en algunos sectores donde el sistema funciona "redondo", el aumento de los costos los pagamos todos a través de la obra pública. Y eso se ha hecho sistemático y es una combinación entre sindicatos y empresas.” “’Los convenios están para no ser cumplidos’ es una visión que circula en determinados ambientes sindicales y determina que en muchas obras el clima sea absolutamente contrario a cualquier cultura decente de trabajo.”“Los paros organizados especialmente para retardar ciertas obras, etc.”“De no transformar un sindicato en una corporación” Hay para todos los gustos.
En la primera afirmación sugiere una connivencia espuria (nada que ver con el diálogo o la negociación colectiva) entre empresarios y trabajadores, para sangrar al Estado vía traslados a precios. Una belleza. Lo que no logra explicar es cómo es esto posible cuando el 80% de los trabajadores de la construcción trabaja para empresas privadas que nada tienen que ver con el Estado. Esto además siempre fue así: el promedio en los 90 era de dos tercios de inversión privada en la industria.
La segunda afirmación es para encuadrar. Valenti asocia el incumplimiento de los convenios como parte de una práctica habitual de los sindicatos. Acerca de la conflictividad de la industria de la construcción sería bueno no payar. Yo sé que Valenti parece saber de todo. Hace un par de años se creó un observatorio para evaluar la conflictividad en la industria de la construcción. Se presentó un informe de las causas de los conflictos laborales, siendo la mayoría por destrozo el incumplimiento de la normativa laboral vigente. Estamos hablando de arriba de un 95% de los casos. Ni el más esmerado abogado defensor de las cámaras empresariales llegaría a una conclusión similar a la del dirigente del FLS. ¿Qué nos quiere decir Valenti? ¿Cuáles son los intereses ocultos de la conflictividad de “los paros organizados especialmente para retardar ciertas obras”? ¿En qué se apoya para una afirmación tan grave? ¿Esta es la nueva cultura de la izquierda, la de la sospecha?
Como frutilla de la torta plantea: “de no transformar un sindicato en una corporación” Hay una vieja tradición del movimiento obrero de asociar su interés al interés nacional. Esta definición teórica ha alumbrado las mejores prácticas sindicales. Es interesante analizar si el SUNCA ha dado respuesta a esa tradición tan importante. “La mejor forma de decir es hacer”, afirmaba José Martí. No hay dudas que si hay una rama de actividad que puede hablar con claridad de década ganada es la de la construcción. Por el año 2004 alcanzábamos casi un 70% de trabajadores bajo la línea de la pobreza, los niveles de desempleo e informalidad eran acalambrantes, la densidad de cotización más baja de todas las ramas de actividad estudiadas. Hoy los indicadores de pobreza están casi en línea con el resto de los trabajadores, se avanzó notoriamente en la regularización y la mejora salarial.
En estos años el área social se ensanchó notoriamente, el fondo social de la construcción, verdadero ejemplo de diálogo compuesto un 100% por aportes sociales. En salud subsidia ocho mil (8000) arreglos odontológicos por año, más de 2500 subsidios en ópticas, a lo que se agregan audífonos y la atención psicológica. En educación se entregan anualmente más de 32000 sets de útiles escolares y liceales. Desde hace más de 15 años miles de hijos de trabajadores reciben cursos de computación del básico a diseño gráfico completamente gratis. Cerca de mil estudiantes hijos de trabajadores de la construcción reciben una beca para estudios terciarios. Hoy está en construcción un sistema de clases de apoyo para contribuir a disminuir la deserción estudiantil.
Se tomaron una serie de medidas para el acceso a la cultura, talleres de teatro, murga y percusión gratuitos, festivales en todo el país, convenio con Socio Espectacular, experiencias en el interior profundo de cine viajero, convenios con instituciones deportivas, apoyo a experiencias con programas de actividad deportiva en la periferia de Montevideo y Canelones. En materia de vivienda, el fondo de vivienda (100% de aportes sociales) lleva otorgados 10700 canastas de materiales subsidiados para la mejora de la vivienda. Miles de familias mejoraron su hábitat a partir de este programa que no ha ocupado espacio en los medios grandes ni en los chicos.
En materia de formación profesional, el Focap (con aportes 100% sociales) ha dado cursos en todo el país en una apuesta a la calidad del trabajo en el marco de avanzar en la construcción de una nueva evaluación de tareas. Esto en una industria que duplicó su participación en la estructura productiva del país, en ese país que creció como nunca antes con muchos más puestos de trabajo registrados, no tanto según encuesta del INE, cuestión a considerar a la hora de un análisis serio y riguroso de la productividad. “Si le va bien a los trabajadores le va bien al país” es la consigna que levanta hoy nuestro Pit-Cnt. Vamos a poner algunos ejemplos que demuestran esta referencia y de paso den respuesta a Valenti y su preocupación “de no transformar un sindicato en una corporación”
El SUNCA dio batalla por una ley de mano de obra local aprobada a fines del primer gobierno de Tabaré para que un 35% de los ingresos no calificados a la obra pública provengan de los compañeros y sobre todo compañeras (75%) de los planes de trabajo transitorio, fundamentalmente del MIDES. Una parte de la izquierda ni se enteró de este resultado y otra torpemente repite la prédica de sectores conservadores de cómo esta medida afecta la productividad. Esta ley, que contó solo con los votos del Frente Amplio, es quizás el dato más contundente de cuánto este gremio honra esa tradición de tener una perspectiva global. En estos años el fondo de capacitación no solo dio cursos a trabajadores de la industria, impulsó la capacitación a los vecinos del Plan Juntos, en convenios con el Patronato, en el Mides, etc. En el caso de los clasificadores esta industria no solo impulso la capacitación sino también abrió puestos de trabajo para contribuir a atender una situación extremadamente compleja. Financió con aportes sociales programas en los sectores sociales más vulnerables y lo va a seguir haciendo. El fondo de viviendas dio préstamos pero también se puso al hombro varios CAIF de los barrios más críticos de la periferia. Los trabajadores de la construcción decidimos formar un fondo de solidaridad que contribuyó con decenas de hogares que atienden a personas con discapacidad. Se donaron 378000 USS; raro espíritu corporativo el del SUNCA.
Se apoyó fervientemente el plan de egreso de gurises del SIRPA mostrando claramente la posibilidad de otro camino diferente a la represión. Se fundó la brigada solidaria Agustín Pedroza. Decenas de miles de jornales donados a escuelas y liceos y UTUs, a hogares que atienden a personas con discapacidad, a familias de compañeros discapacitados o muertos en siniestros laborales, en apoyo al programa Uruguay crece contigo o al plan 7 zonas. Vaya forma de ser coorporativo este sindicato, que en el último convenio negoció más horas de licencia sindical, no para tareas sindicales típicas, sino para reforzar el trabajo solidario de los fines de semana con intervenciones entre semana.
Se creó la fundación SUNCA SOLIDARIO que lleva donados más de 22 millones de pesos para familias de compañeros discapacitados o muertos en siniestros laborales. El soporte de esta práctica concreta es un sindicato, que su dirección ha batido récord de participación en una elección sindical en la historia nacional: 20000 trabajadores en el 2008, 29000 trabajadores en el 2011 y 36000 trabajadores en el 2013. Tuve el alto honor de encabezar la opción que resultó cada vez más mayoritaria en las tres oportunidades. Estas elecciones se realizaron ante el silencio de los medios de comunicación, como no podía ser de otra manera. Un sindicato que compromete y moviliza a miles, que promueve la participación de jóvenes, que integra a mujeres a su dirección, que ensancha la formación a cientos y cientos de delegados en todo el país; en definitiva que forja conscientemente la fuerza social de los cambios. Los medios de comunicación han sido en general indiferentes a esta inmensa obra social, hay una parte de la izquierda que la desconoce y Valenti la desprecia.
D) Solamente como apostilla hay una parte de la derecha y algún distraído nuestro que asocia, por lo bajo, los salarios de la construcción a los altos costos de la vivienda. Un breve ejemplo: el costo construcción está en unos 2000 USS el m2, lo que implica que una casa de 60 m2 puede llegar a salir 120000 US$. Para una casa de esas características se requieren unos 280 jornales, lo que es más o menos unos 12000 US$ en salario. Ahí tenemos que una reducción brutal del 50% del salario en la construcción llevaría el costo de la vivienda de 120000 US$ a 114000 US$. Por suerte se va a reeditar el “Manual para ver quien vacía el sobre de la quincena” de Massera. Hay mucha izquierda despistada.
E) Apostilla dos: Valenti nunca se equivoca.  “Partimos de esa realidad y avanzamos en forma concreta, lo reitero, mientras el gran logro del crecimiento económico del PBI fue del 161 % en 10 años, el de los salarios fue muy superior, fue del 188 %, eso no quiere decir que los salarios reales crecieran 88 %; crecieron un 48 %. La cifra surge de la comparación de ambos indicadores.” Es difícil encontrar en un párrafo tantas barbaridades juntas.
Alcanza con entrar a la pagina del INE y tener aunque más no sea un ábaco. El índice medio de salario estaba en 69,46 en enero del 2005. El último dato disponible es 221,93; el crecimiento es 219,51% y el salario real no se mide con la comparación con el PBI -eso es absurdo- sino con el IPC. Es desde ahí que surge el indicador, la comparación con el producto y la cantidad de trabajadores en todo caso sirve para medir la participación de la masa salarial en el producto. En fin, es como me decía mi amigo, es bravo cuando parece que sabés de todo.
F) Valenti vive en un país donde no se puede hablar mal de los dirigentes sindicales. Nos dice más o menos así: “Pero no se puede hablar de los sindicalistas, ellos están más allá de todo, son la expresión de todas las virtudes laborales y humanas de los trabajadores.” No sé qué país es ese pero seguro que el Uruguay no es. No ha sido nunca. Históricamente los sectores dominantes se han encargado de satanizar la actividad sindical. ¿Qué no se ha dicho de los dirigentes sindicales? Vagos, agitadores, defensores de ideas foráneas, y un largo etcétera. No hay cosa más fácil que carnear a los dirigentes sindicales. Siempre fue así. Hay crónicas que datan del siglo XIX. Nadie le pidió ni le va a pedir que se calle, pero que no se ubique del lado de lo nuevo cuando está defendiendo puntos de vista bien viejos. Yo a diferencia del dirigente del FLS siento un profundo orgullo y honor de la clase obrera uruguaya, de su historia y de su presente con aciertos y errores, pero siendo un factor cardinal en los cambios construidos y a construir.
G) Dejo para una futura columna, ya fuera de esta polémica, un debate trascendente para la perspectiva de lucha de nuestro pueblo, que es la relación entre la izquierda en el Estado, la izquierda en la fuerza política y la izquierda en el movimiento social. Solo adelanto que no creo que se pueda avanzar solo desde una de estas trincheras. ¿Porque fuera de esta polémica? Porque el debate se fue al estercolero. Porque el dirigente del FLS ha roto todos los códigos.
Un planteo de estas características es simplemente una miseria pura y dura: “Y requeterecontra ojo, que la corrupción no solo es peligrosa en el Gobierno, sino también en otras posiciones de poder. Y si se quiere hacer un buen debate sobre ese tema, también sería muy útil. Otra que diamantes. No es el caso de Andrade, pero otros deberían guardar prudente silencio, un silencio grande como una vivienda...” Solo en los diarios El País o La Juventud se ha tratado de forma tan lamentable el tema, tan al barrer. Una pena.
Cuando el intercambio no construye nada, no tiene sentido sostenerlo. Está bien debatir acerca de la cultura del trabajo, pero hay planteos que pulverizan la cultura de la izquierda, esa que nos enseñó a polemizar con fraternidad en el acuerdo, pero sobre todo con fraternidad en la discrepancia.