Ruben López
06/01/2019

Un gran movimiento por los cambios en el FA.
Un movimiento comunal afirmado en la gente, en cada lugar, barrio, pueblo, ciudad.

"La razón de ser, el porqué y para qué de nuestro Frente Amplio, está en realizar una tarea histórica, fundamental; cumplir el proceso revolucionario en nuestro país. En transformar las viejas estructuras económicas, políticas y sociales de nuestro país hoy caducas y crear las nuevas que corresponden a la instancia que nuestro pueblo debe vivir. Y es así, un verdadero, un auténtico proceso revolucionario, porque lo que nuestro Frente se propone es no sólo el cambio profundo de las estructuras, sino la sustitución de la clases en el poder. Desplazar del poder a la oligarquía y llevar al pueblo a gobernar.

La razón de ser, por un lado, que sólo podrá agotarse cuando alancemos esa meta que nos fijamos. Y junto con eso, afianzar las posibilidades reales de cumplir con esa tarea. La movilización y organización de nuestro pueblo oriental; porque únicamente con un pueblo concientizado, unido y organizado, es que haremos una revolución trascendente." (18/12/1971 -Primer Congreso de Comités de Base)

El tema de la corrupción, la burocracia, la falta de cristalinidad en los procesos progresistas de América Latina, problemas de gestión, han permitido que la ofensiva de la derecha tenga un mayor éxito, además del gran poder que obviamente detenta (económico, político, militar, mediático, etc.).

 A ello hay que agregar que históricamente la izquierda (la URSS, la Cuba actual, los socialdemócratas de todos los tiempos y nuestro FA), dejaron de lado un principio fundamental para la superación del capitalismo: la participación de las masas en el debate, plan, dirección y control de los procesos.

El relegar la participación popular en las decisiones (la excusa es siempre, que no están capacitadas), es la otra cara de la burocracia, la corrupción, el poder personal. Y el fracaso de todos estos procesos, o su debilitamiento, es la prueba de la falacia de esa afirmación y de las profundas limitaciones de quienes han dirigido, sustituyendo a los verdaderos protagonistas.

Por ello es necesario, imprescindible, recuperar para las masas concientes y organizadas, el lugar que les ha sido arrebatado, con buena o mala intención, por las dirigencias partidarias, que sólo acuden a ellas en las instancias electorales o al ser superadas por la violenta reacción de la derecha y el capital.

Se trata de recuperar el espíritu de la Comuna, donde los cuadros dirigentes retornen su calidad de representantes de su pueblo.

"La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento..... La Comuna no había de ser un organismo parlamentario, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo. ..... Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los servidores públicos debían devengar salarios de obreros. ... la Comuna habría de ser la forma política que revistiese hasta la aldea más pequeña del país" (La Guerra Civil en Francia. C. Marx)

La síntesis de la lucha popular, de las masas organizadas, su fuerza, está en la Comunidad, en el lugar donde vive y trabaja, donde debe expresar su independencia, la soberanía del común para satisfacer sus necesidades esenciales, solidariamente.

NO perseguir el crecimiento infinito en la búsqueda de maximizar la ganancia, sino el desarrollo sustentable para satisfacer las necesidades.

¿Producción de mercancías o de bienestar?

Los gobiernos progresistas junto a la Comunidad, pueden desarrollar miles de pequeños hechos, promoviendo la propiedad y la gestión social -que a su vez ponga ciertos límites a la propiedad privada y a la acumulación de capital- que permitan mejorar el nivel de vida y racionalizar la producción y la distribución de la riqueza.

La Unidad Nacional, un país igual para todos, no es mantener la sociedad tal cual está, eso es condenar a los infelices a ser más infelices, es premiar a los privilegiados con más privilegios.

Los sectores populares deben aprender de las experiencias para no repetir errores y apostar a la participación soberana en las decisiones que determinan su destino.

Un movimiento comunal con participación ciudadana, trabajadores, estudiantes, vecinos, pequeños comerciantes, productores del campo, de industrias y servicios. En fin, de aquellos que viven de su trabajo directo y que se ven confrontados por el 1% que tiende a expropiar y explotar a la humanidad y al planeta en beneficio propio.

Unir la lucha de los trabajadores con la del pequeño comerciante, productor, industrial, propietarios que muchas veces tienen jornadas más largas y jornales más menguados que aquellos. Como pueden ser los pequeños tambos, comercios o camioneros.

Hay que dar la batalla ideológica en la izquierda, con profundidad y mucha amplitud, afirmados en la masa del pueblo, agredido en todos los órdenes, en su trabajo, alimento, cultura, seguridad, en su propiedad inclusive, donde los sectores medios se ven expropiados por el gran capital.

Cultivar una nueva mentalidad, una nueva cultura, un nuevo sentido común, dejando de lado cada uno su chacrita, por la obra común.

Como base se podrían tomar estos 5 puntos u otros que se puedan acordar:

1. Participación real y efectiva de los sectores populares en la toma de decisiones.

En la Comunidad.
En el FA

Definitivamente contar con las masas organizadas y concientes para definir los objetivos estratégicos, el proyecto de país.

2. Alimento, Salud, Educación, Vivienda, Cultura, Deporte, Recreación, son derechos humanos esenciales. La comunidad, los trabajadores directos y vecinos decidiendo y ejecutando en cada lugar, junto a los órganos de gobierno local, departamental y nacional, para garantizar sus derechos.

3. Trabajo. Papel central tendrán, la inversión y las empresas publicas en la generación de fuentes de trabajo y la promoción de conglomerados, en especial con cooperativas y pequeñas y medianas empresas nacionales. En la Comunidad Local se puede y debe asumir la producción y servicios que permitan cumplir con los objetivos del punto 2. Por ejemplo: Huertas, comedores, salud, cuidados, construcción, reparaciones, acondicionamiento urbano, etc.

4. Tierra. Entrega de tierras a productores pequeños y familiares que permitan la producción intensiva, asegurar la soberanía alimentaria y promover la exportación.

5. Techo. Desarrollo de un plan de vivienda y urbanismo con soluciones sustentables para todos sus habitantes. Transporte, seguridad, mantenimiento de calles y veredas, servicios (electricidad, saneamiento, agua, comunicaciones, etc).

Asegurar, a través de cada Comunidad organizada, la satisfacción de sus necesidades, antes que la producción de mercancías para obtener ganancias y acumular capital.

La participación, irrenunciable, de las masas en la toma de decisiones

"el Frente encarna una nueva concepción de la política"

“ninguno de esos militantes estaba dispuesto a abandonar sus banderas, a entregarlas a representantes para que estos actuaran separados del pueblo.” (Germán Wettstein López. Liber Seregni. La autoridad del Pueblo. Mayo 1982)

Para ello: El Compromiso de los militantes,

al asumir sus cargos en la organización y en el Estado de cesar todo vinculo con la actividad privada. A recibir un salario digno, sin ningún privilegio.

Como excepción, en el Estado, los cargos técnicos imprescindibles, serán cubiertos por concurso, contratos a término y remunerados de acuerdo a la función.

Todos los cargos serán revocables y las decisiones de los organismos máximos de dirección (PN y Congreso), obligatorios para todos, asegurando la unidad de acción. Quienes no acaten, por este sólo hecho, se ubican por fuera del FA.

Empoderar a la ciudadanía, a la Comunidad Local, trabajadores, movimientos sociales, pequeños propietarios, vecinos, a resolver y tomar decisiones sobre su vida, en cada lugar.

Circula una nota firmada por Oscar Andrade, que trae a colación una de las preocupaciones que hoy afectan a muchos frenteamplistas:

"Estos tiempos muestran que podemos llegar a ser la generación que entierre esta tremenda construcción y perspectiva histórica.

Puede ser, por soberbia, que nos aleje de esa construcción maravillosa de pueblo organizado, verdadero protagonista; por sectarismo, despedazando relaciones políticas y humanas, ha veces por un triste pedazo de poder; por falta de coraje para poner arriba de la mesa todo lo que hay que discutir; por displicencia si es que la inercia nos chupa y no nos damos cuenta que cada día parecemos más divorciados, más alejados de ese horizonte emancipador, popular, nacional, democrático y profundamente solidario.

No se trata de cifras, de indicadores, sino de ganar la batalla cultural en el corazón del pueblo, y ganar es ganársela a los poderosos, milímetro por milímetro..."