LA UNIDAD EN EL XIX CONGRESO DE 1966

Si quisiéramos definir en pocos trazos cual ha sido la característica político social del Uruguay en los últimos diez años, tendríamos que describirla como una gran pugna, siempre más aguda, entre las clases dominantes -particularmente sus fuerzas más regresivas del latifundio y del gran capital al servicio del imperialismo yanqui- que han procurado imponer un rumbo cerradamente antidemocrático y antinacional a nuestro país, y la mayoría de la población -entre la que se destaca la clase obrera-  que defiende su nivel de vida, el progreso social, la continuidad y ampliación de las libertades y derechos democráticos y busca abrir paso a un futuro mejor. Esta lucha ha ido extendiéndose y abarcando, paulatinamente, todos los órdenes de la existencia material e ideológica de nuestro país. Ella proseguirá en un grado superior, en la nueva etapa que recorrerá nuestra patria. Se marcará más la tendencia de los sectores sociales más regresivos -impulsados por el imperialismo yanqui-, hacia las medidas de fuerza contra el pueblo, pero se acumularán también en un plano mucho más alto la unidad, la combatividad, el poderío de la clase obrera y el pueblo en busca de una salida patriótica y democrática para el drama nacional. Esa salida será, en última instancia, un avance en la ruta de la revolución antimperialista y agraria, que es nuestro camino hacia el socialismo.

PARTIDO COMUNISTA DEL URUGUAY

Si quisiéramos definir en pocos trazos cual ha sido la característica político social del Uruguay en los últimos diez años, tendríamos que describirla como una gran pugna, siempre más aguda, entre las clases dominantes -particularmente sus fuerzas más regresivas del latifundio y del gran capital al servicio del imperialismo yanqui- que han procurado imponer un rumbo cerradamente antidemocrático y antinacional a nuestro país, y la mayoría de la población -entre la que se destaca la clase obrera-  que defiende su nivel de vida, el progreso social, la continuidad y ampliación de las libertades y derechos democráticos y busca abrir paso a un futuro mejor. Esta lucha ha ido extendiéndose y abarcando, paulatinamente, todos los órdenes de la existencia material e ideológica de nuestro país. Ella proseguirá en un grado superior, en la nueva etapa que recorrerá nuestra patria. Se marcará más la tendencia de los sectores sociales más regresivos -impulsados por el imperialismo yanqui-, hacia las medidas de fuerza contra el pueblo, pero se acumularán también en un plano mucho más alto la unidad, la combatividad, el poderío de la clase obrera y el pueblo en busca de una salida patriótica y democrática para el drama nacional. Esa salida será, en última instancia, un avance en la ruta de la revolución antimperialista y agraria, que es nuestro camino hacia el socialismo.

Febrero de 1973
Editorial de la Revista de la Educación del Pueblo firmado por su Director (Revista de la Educación del Pueblo Nº 18, febrero de 1973).
La hora es grave para la enseñanza porque todo es grave en el país. Y frente a esta situación crítica, que pocos advertíamos no mucho tiempo atrás, no hay más que dos partidos. El de los amigos de la enseñanza, y el de sus enemigos.
CAMBIOS PARA AVANZAR
Cuando decimos «amigos de la enseñanza» estamos diciendo lo mismo que también muy poco tiempo atrás definíamos como «partidarios de la enseñanza pública», con todo lo que el rótulo implicaba y, en esencia, democratismo. No hemos cambiado con ello sino para avanzar. Con la sociedad que cambia, con el mundo que cambia, con las ideas y los hombres que se encaminan en la dirección de la lucha que hemos realizado sin pausa o hemos favorecido. Por una verdadera democracia, por una democracia con pan, por una democracia con derechos, por una democracia con cultura y por lo tanto con una conducta protagonista y responsable de su pueblo.
Los enemigos de la enseñanza popular se encastillaban en la enseñanza privada con pujos de segregación aristocrática. Allí siguen. Desde allí y desde sus bufetes pergeñan los proyectos para la educación de los demás, de los hijos de los demás, de los que trabajan para ellos. Pero al mismo tiempo, sectores crecientes y no secundarios de la enseñanza privada vienen a las posiciones de la escuela del pueblo, han puesto de acuerdo, acompasados al tiempo, teoría y conducta, prédica y acción.

Agosto de 1958
Mucho se ha hablado  sobre el papel de la izquierda en Uruguay, el paso quizás lento, pero seguro, su crecimiento desde la caída de la dictadura. Este proceso tiene varias vertientes, pero uno de sus protagonistas han sido, sin duda, los comunistas uruguayos.

    En la primera mitad de la década del 50, precisamente después de la  guerra de Corea, comienza el principio del fin del viejo Uruguay.  .....

    Así definían la situación los comunistas uruguayos hace ya 50 años, cuando todavía se vivía en el país de "las vacas gordas", en la soñada "Suiza de América". Lucha de masas, y unidad. En esa dialéctica, las masas haciendo su propia experiencia en la lucha, avanzarían en conciencia y organización y serían capaces de construir su unidad.

En Agosto de 1958 se realizaba el XVII Congreso:
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   "El documento programático condensa el proceso ideológico y teórico – político realizado por el Partido durante casi tres años , o sea el esfuerzo por aplicar los principios universales del marxismo – leninismo a la realidad nacional , por resumir en fórmulas programáticas   – producto del análisis del curso histórico del país, del estudio  concreto de las relaciones  de producción y por ende de la correlación de las clases y de las fuerzas políticas -,  el camino de la liberación nacional y social de nuestro pueblo. Responde así a los principales interrogantes de la realidad nacional y expresa las mejores  aspiraciones de nuestro pueblo a la felicidad." (Informe al XVII Congreso. Agosto de 1958)

Sobre América Latina se planteaba:

   " ....asistimos a un despertar creciente de los pueblos de América Latina. El crecimiento de las luchas de clase obrera, bajo la forma de pujante movimiento huelguístico, las acciones campesinas en distintos países, la militancia democrática de los estudiantes e intelectuales, el desenvolvimiento de la conciencia patriótica, han escrito en todo este período páginas de gran combatividad. La caída de varias dictaduras al servicio del imperialismo, particularmente de Venezuela, el avance democrático en Argentina, la lucha heroica del pueblo cubano, la consolidación de la unidad obrera y antiimperialista en Chile, el desarrollo de las luchas nacionales en Brasil, el repudio general al imperialismo yanqui que Nixon comprobara en carne propia, están señalando una nueva situación en el continente." (Informe al XVII Congreso. Agosto de 1958)

El Congreso del Pueblo 
12 de agosto de 1965

PROGRAMA DE SOLUCIONES
“12 (agosto de 1965). Se inicia auspiciado por la CNT, el Congreso del Pueblo. 707 organizaciones de fábrica o barrios; de pueblos o departamentos; sindicatos, cooperativas, estudiantiles, profesionales, docentes, de trabajadores rurales y jubilados, participan, representados por 1.376 delegados.
De esas organizaciones, destacamos, además de los sindicatos integrantes de la CNT, la Confederación General Reivindicativa de las Clases Pasivas; la FEUU (Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay), el Sindicato Médico, la Asociación Odontológica, la Federación de Cooperativas de Producción, la Unidad Cooperaria Nº 1, el Consejo de Iglesias Evangélicas, la Asociación de Empleados Civiles de la Nación, El Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo y el Movimiento Nacional de Inquilinos.
Se crean seis comisiones (…) El programa (incluye): reforma agraria, reforma industrial, que asegure el pleno empleo, y el (fomento de las) inversiones); ;reforma del comercio exterior (de acuerdo al interés nacional), aumento de las inversiones públicas (nacionalizaciones); reforma tributaria (impuesto a la renta personal y al patrimonio); reforma crediticia y bancaria; plan de viviendas; reforma y coordinación del transporte (que sirva al desarrollo agropecuario, industrial y comercial); fomento de las cooperativas de producción y de consumo; (…) soluciones al régimen de seguridad social, a los problemas de la educación; respeto a los derechos y libertades publicas, y, por soberanía nacional (…)” (“Los años duros. Cronología documentada (1964-1973)”, Martha Machado Ferrer, Carlos Fagúndez Ramos, MonteSexto, 1987)