Rodney Arismendi

 

¡NI UN PASO ATRÁS!

 El 14 de abril de 1972, mientras se hallaba reunida la Asamblea General Legislativa para considerar el Mensaje del Poder Ejecutivo sobre estado de guerra interno y suspensión de las garantías individuales se produce el ametrallamiento y la invasión de la sede central del Partido Comunista.

 El 17 del mismo mes en el Seccional 20 del Partido Comunista mueren ametrallados siete obreros comunistas, que inermes, custodiaban el local.  Son Luis Alberto Mendiola, José Ramón Abreu, Raúl Gancio Mora, José W Sena, Ruben Claudio López y Elman Milton Femández.  Días más tarde fallecía en el Hospital Militar Héctor José Cervelli.  El 18, desde hora temprana se congrega una multitud en la sede del C. C. del Partido que fue desfilando ante los féretros.  Llegan masivamente columnas de trabajadores que a la hora 10 habían iniciado el paro general solidario.  Se hacen presentes además: una delegación de la Iglesia encabezada por el Arzobispo Coadjutor de Montevideo, Monseñor Carlos Partelli, el Rector de la Universidad, Ing.  Oscar Maggiolo, los integrantes de las Mesas Ejecutivas del Frente Amplio, del Frente Izquierda, de la CNT, del Consejo Federal de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay.

 Ante el público congregado despidieron a los mártires, José D'Elía, Presidente de la CNT, el vicepresidente y el Presidente del Frente Amplio, Dr. Juan José Crottogini y Gral.  Líber Seregni respectivamente, el dirigente del gremio metalúrgico Francisco Franca y el Primer Secretario del C. C. del Partido Rodney Arismendi.  Este último pronunció en el mitin efectuado el 22 de abril en la Explanada Municipal las palabras que se insertan a continuación,

 Compañeros, camaradas del Partido, camaradas del Frente Amplio, señoras, señores, pueblo del Uruguay:

 Bien ha dicho Massera hace un instante; este mitin estaba planteado como un mitin de lucha contra el fascismo, bajo la afirmación comprometedora y combatiente de que el fascismo no pasará.  Estaba previsto en la lucha de repudio a la estafa salarial, a la ola de carestía, al nuevo saqueo de la oligarquía y los monopolios extranjeros al pueblo orientara los hombres del campo, a los trabajadores de la ciudad, a las capas medias, al almacenero, al productor agrario, a la inmensa y abrumadora mayoría de este pueblo que sufre la política de una pequeña minoría de dos mil o tres mil familias que han conducido al país al desastre económico, que lo han ensangrentado, que lo han negociado con los banqueros internacionales y que lo han puesto sobre la cuerda floja de esta situación dramática y tremenda que estamos viviendo.

 Sin embargo, en este plazo cayeron nuestros siete compañeros y estos días hemos vivido la tremenda y militante congoja de su evocación y nuestro compromiso todo con ellos.  El dolor de los militantes caídos, la imagen de los siete féretros de los siete mártires quedará para siempre en la conciencia de este pueblo.  La preocupación por los otros obreros heridos gravemente, Machado y Cervelli, de Nervión.  La noticia feliz, en la desgracia, de la libertad de Ferreyra y Rodríguez que confirma plenamente en esa libertad por mandato de un juez militar, la magnitud de la tragedia y la verdad de nuestra descripción del hecho.

 Hemos vivido en un doble aspecto ese acontecimiento que mantuvo en pie todas las consignas de este acto, pero las subrayó con sangre.  Que mantuvo en pie el contenido permanente de nuestra lucha y la del Frente Amplio, pero que le puso otro tilde de martirio.  Y otro lazo de acero indestructible entre todos nosotros, en ese juramento sagrado de reconquistar la patria, de liberarla y hacerla digna de Artigas y de la larga cadena de hombres del pueblo de todas las creencias y todas las tendencias que forjan su historia sacrificada y heroica.

En medio del dolor y de la cólera que la conciencia controla, nos hemos sentido confortados por la imagen de este Partido: de pie, rápido en la réplica, anclado en la clase obrera y el pueblo.  No secta aislada sino fuerte, indestructible, con arraigo profundo en las masas, capaz de transformarse en minutos, en horas, en réplica militante y en acción de multitudes.

 Por decenas de miles, nuestros afiliados y la Juventud Comunista han estado de pie, claros, decididos en la lucha, disciplinados como un solo hombre a las consignas y a las directivas de la dirección del Partido.

 Sin una fisura, imponentes en su dolor, pero mucho más imponentes en su disciplina, en su organización, en su voluntad combatiente, en la seguridad de lo que afirmamos en el entierro.

 Si la represión y la sangre y el fascismo creen barrernos del camino, somos muchos para que nos maten a todos y en cada sangre derramada hay una semilla.  Si la reacción, la oligarquía, los agentes norteamericanos, los instrumentos de los gorilas brasileños, todos éstos que sueñan y piensan en que el Uruguay puede ir despeñándose, escalón y escalón de la sangre y el dolor hacia una dictadura siniestra o hacia la guerra civil; si la reacción, la oligarquía y los agentes extranjeros y los sectores fascistas que pretenden hundir el país en sangre, esperaban vernos doblegados y replegados, se han equivocado en mucho.

 Ayer, hoy y mañana el Partido de la clase obrera está de pie, en medio de la angustia, en la voluntad de la libertad y de justicia social para el pueblo.  Está de pie en la voluntad de combatir y está de pie en la conciencia clara, fría y definida de saber cómo combatir y de enfrentar todo intento de "guatemalizar" la República, para, en última instancia, llevarla a los aspectos más siniestros de la opresión extranjera y oligárquica.

 En segundo término, hemos vivido la emoción, el orgullo de ser orientales, de estar vinculados a esta clase obrera uruguaya forjada en la lucha, cuando vimos todo un pueblo, no sólo movido por los elementales principios de solidaridad humana sino también consciente de que esta hora de la patria se salva en la libertad, en la justicia social y en la soberanía, o resbalará hacia la dictadura sangrienta y la guerra civil.  Allí y aquí, antes que nada, con nuestros entrañables compañeros del Frente Amplio, la fuerza nueva que entrara en la vida del país amasada por todas las luchas y los sufrimientos de los mártires del pueblo en este período.  La fuerza que desde el primer día, desde esta Explanada Municipal proclamara su entereza con la palabra del general Seregni, ofreciendo una ruta, ésta sí, auténtica, de pacificación nacional, no de violencia contra el pueblo invocando la paz.

 Seregni decía, en frase escueta que ya ha entrado en la historia del pueblo oriental: "es el pueblo consciente de su destino, seguro de su decisión.  Es el último, el definitivo intento del Uruguay para buscar salidas legales, democráticas y pacíficas.  Somos una afirmación pacífica, pero no nos dejaremos trampear nuestro destino ... No queremos la violencia pero no tenemos miedo a la violencia.  Nosotros no queremos ni el caos ni el desorden.  El régimen actual no es el orden sino el "desorden establecido'.  Nosotros sí queremos cambios radicales en la vida económica y social del país.  Son los que no quieren cambiar, los agentes de la violencia y el desorden'.

 Pero allí, junto a este Frente Amplio, categórico, más fuerte que nunca, más allá de que no lograra la victoria electoral, había todo un pueblo con los féretros sobre su cabeza.  La clase obrera toda que detuvo su labor, deliberó en las fábricas y marchó con sus ropas de trabajo hacia la gran demostración siguiendo su movilización el día 19: los empleados, los intelectuales, los hombres de la Universidad, los militantes diversos del Frente Amplío, la sacrificada juventud estudiantil, los hombres de las capas medias, los representantes de la propia Iglesia que con su jerarca máximo Partelli, al frente, saltaron las divisiones artificiales para llegar a nuestra casa.

 El pueblo, el país dio un ejemplo, el ejemplo de su madurez para la unidad en defensa de la libertad, de la democracia, del pan, de la justicia social de la soberanía y de la felicidad de la patria.

 El ejemplo de su madurez, cuando ya en su corazón no hay lugar para el pánico, para el amedrentamiento ni para la vacilación.

 [...]

 Compañeros, amigos del Frente Amplio, señoras, señores, pueblo de todo el país y de todas las tendencias: casi no he querido hablar en lo directo y en lo personal de los compañeros caídos.  En el mitin de hoy, con toda la responsabilidad de la medida y las fronteras con que debemos pronunciar nuestro discurso, no queremos que la emoción y el corazón sangrante nos lleve a decir nada de más.

 Pero aquí, de pie, estamos rindiéndole nuestro homenaje, como la columna infinita que desfilara con los puños en alto y cantando "Tiranos temblad", de nuestro Himno inmortal, lo hiciera en el momento dramático de su entierro.

 La República vive un instante dramático, una hora de dilema donde vale la firmeza pero vale la claridad de conciencia, la cabeza fría, aunque arda el corazón.  La sangre fluye en el país como nunca.

 Los destinos de la libertad, del progreso social se están definiendo.  La miseria, la carestía, la crisis, el derrumbe monetario, la falta de trabajo, el salario retaceado, el éxodo rural, las fábricas paralizadas, el campo estancado, el jubilado que no cobra, el desastre nacional, se unen y se empapan en esa sangre.  El destino artiguista está amenazado en su conjunto.  Nosotros decimos, como ha gritado el Frente Amplio en las horas de decisión: ¡Ni un paso atrás!.

 Sabemos más que nunca que la línea más profunda de la salvación del país está en la unidad del pueblo.  En la unidad de la clase obrera y los sindicatos, en la unidad de los estudiantes, de los profesores, de los hombres del pueblo, en la unidad de la ciudadanía toda.  Pero esaunidad con firmeza, militancia, sin pasividad ni complacencia, con entereza combativa y claridad de miras; así el pueblo unido podrá salvar al país.

 Es claro que ni la reacción ni el fascismo nos pueden amedrentar.  Al final y siempre la victoria será del pueblo, es decir, será nuestra.

 Y el fascismo, como lo planteáramos hace un mes en la consigna de este mitin, no pasará.  Y si pasa, sobre el sufrimiento y el dolor del pueblo, ese fascismo caerá y el pueblo renacerá para siempre hacia la victoria y hacia la libertad.

22 de abril de 1972

 

(La Construcción de la unidad de la izquierda. pag 144 a 149. Fundación Rodney Arismendi)

15 de abril

La Asamblea General aprueba el Estado de Guerra Interno

 “Luego de sesionar 24 horas, con el voto de los legisladores blancos y colorados, la Asamblea General aprueba el Estado de Guerra Interno en todo el territorio nacional por treinta días.  Es el sábado 15 de abril, son las cuatro de la tarde.

En algún momento del largo debate que acaba de terminar Zelmar Michelini hizo un anuncio sombrío: "En estos días en el país va a haber un baño de sangre.  Nadie se llame a engaño (... ) El hombre que en la calle, mañana con la metralleta en mano, imbuido de poderes extraordinarios, alentado por las palabras del presidente de la república, convulsionado también él en su fuero íntimo por la angustia y la congoja, sobrecogido su ánimo por algún compañero suyo que ha caído, comienza a realizar los procedimientos no será, señor presidente, el medio eficaz para pacificar el país ni tendrá el discernimiento adecuado ni gozará del equilibrio mínimo indispensable para poner en el país el orden que tanto se está reclamando". El baño de sangre no tardará en llegar.  Comenzará dentro de treinta y dos horas, la madrugada del lunes 17 de abril en Agraciada y Valentín Gómez, en el Seccional 20 del Partido Comunista.” (2)

 Las consecuencias del Estado de Guerra Interno  las describe Virginia Martinez en su libro (pag. 21):

“El Presidente reúne al Consejo de Ministros y a los Comandantes en Jefe de las tres armas, y envía a la Asamblea General un Mensaje en el que pide la suspensión de las garantías individuales y la aprobación del Estado de Guerra Interno por tiempo indeterminado. Si el Parlamento aprueba la supresión de las garantías individuales legalizará lo que rige de hecho: allanamientos sin necesidad de orden judicial, interrogatorios sin plazo y la suspensión del recurso de habeas corpus. El Estado de Guerra Interno permitirá la intervención de la justicia Militar en los delitos políticos, la creación de nuevos delitos, el agravamiento de las penas y la reclusión de los detenidos en cualquier parte del país.” (2)

 Y Wladimir Turiansky, nos relata su visión de esos hechos:

"Montevideo vive el 14 de abril un día tenso, de ciudad ocupada.  En pocas horas, el efecto político del paro del día anterior se borra, se diluye en medio de los comunicados oficiales, el despliegue militar en la ciudad, y los rumores de todo tipo que la inundan.

El Gobierno aprovecha la situación para remitir al Parlamento un proyecto de resolución por el que se suspenden las garantías individuales y se decreta el "estado de guerra interno" figura desconocida en nuestras normas constitucionales, que coloca a las personas en todo el territorio nacional bajo la jurisdicción de la justicia militar, un paso más en el proceso de militarización del país al que ya hice referencia.  Este «estado de guerra interno» sería sustituido luego por la ley de seguridad del estado, que, en muchos aspectos, y en particular en lo relativo a la extensión de la jurisdicción militar, no hace más que consolidar v dar permanencia a las normas transitorias del decreto anterior.  Lo grave de todo esto es que el bloque opositor del P. Nacional acompaña con su voto tanto los decretos de excepción como la ley.  Ejemplo tanto de las debilidades y vacilaciones de ese sector, como de una metodología de lucha que, pretendiendo radicalizar las luchas sólo consigue estrechar el campo de los posibles aliados." (3)

Estas eran las reflexiones de José D’Elia sobre ese período:

 “Como bien dijo Seregni en esos días, Bordaberry continuaba al pachequismo y también, para su desgracia, lo heredaba.  El ritmo inflacionario retornó con furia, y nuevamente la carestía y la especulación se hicieron sentir con rigor.  En los sindicatos estalló, como una bomba de mil megatones, un fuerte descontento.  La CNT había logrado un excelente relacionamiento con la Unión Solidaria de Obreros Portuarios (USOP).  Poseíamos una fuerza de convocatoria estimable y estudiamos cuidadosamente la coyuntura.

Los técnicos de la "15" habían ocupado puestos claves en la conducción económica y se aprestaban a seguir los lineamientos del FMI.  Sin embargo Bordaberry tenía un respaldo popular efímero y una frágil mayoría parlamentaria.  Mucho le costó conseguir los votos necesarios para la venia que permitía a Jorge Pacheco Areco ser embajador en España.  Por otro lado, su intento de consolidar una estructura represiva eficaz enfrentó serios escollos.  El proyecto de Ley de Seguridad del Estado que ponía a los civiles a disposición de la Justicia Militar fue frenado.  El propio Wilson no estaba dispuesto a votar ese engendro.

A principios de aquel 1972 los tupamaros levantaron la tregua con la "Proclama de Paysandú", y secuestraron al fotógrafo de la policía Nelson Bardesio.  De todos modos, el levantamiento parcial de las Medidas Prontas de Seguridad generó cierto respiro.  Nos permitía actuar con más espacios de libertad.

La resolución general del II Congreso trazaba una estrategia meridiana.  Había que ganar la calle, transformar a cada trabajador en un combatiente activo para pasar a la ofensiva.  El plan que puso en marcha la CNT a mediados de marzo tenía el objetivo de detener el curso fascistizante.  El asesinato del joven poeta Ibero Gutiérrez por el Escuadrón de la Muerte reafirmó este convencimiento.

El 4 de abril, ciento siete sindicatos votaron a favor de la realización de un paro general.  Tres días después, junto con la USOP, realizamos una mesa redonda donde hicimos una radiografía de la política gubernamental.  Nos esperaba más recesión, menos salarios y más suba de precios.  Por eso impulsaríamos la medida de fuerza.

En el paro general del jueves 13 de abril confluyeron los más diversos sectores sociales y fue la culminación de un esfuerzo titánico.  Un auténtico plebiscito popular.  Al terminar la jornada y recibir desde distintas partes del país los informes sobre el masivo acatamiento, nuestro optimismo se reforzó.  Esperábamos al día siguiente, para que más calmos y reflexivos pudiéramos hacer las proyecciones.” (1) Del libro José D’Elía: Memorias de la esperanza Tomo II pag. 87, 88,  de Jorge Chagas y Gustavo Trullen

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       En Treinta y Tres, ese 13 de abril del 72 fue un día distinto. Se conocía la fuerza del movimiento obrero en Montevideo, pero para esta ciudad, rodeada de arroceras y de estancias, donde los lugares fundamentales de trabajo eran en el sector público, ese día se producía un gran salto, en la perspectiva de los cambios que se necesitaban y mostraba la adhesión más inmensa que se hubiera dado antes, incorporándose al proceso de acumulación de fuerzas que se proyectaba en todo el país.

Los bancos, lo entes estatales, la salud, la enseñanza primaria y secundaria. El intendente cierra el Municipio, en un hecho sin precedentes. El informativo de Radio Olimar en el mediodía se dedicó íntegro a la información sobre los distintos sectores que adherían a la medida de lucha, con reportajes, informes, datos referentes a las reivindicaciones del mismo.

Un verdadero impacto para esa pequeña ciudad. El nuevo gobierno continuista era recibido, por la población del país, con más movilización, más lucha y más unidad.  Y, sabemos, que la conciencia surge de la propia experiencia de las masas en lucha, como lo había demostrado el surgimiento del FA, en medio de las grandes luchas de la década anterior. Que se resume por un lado, el 28 de noviembre de 1971 con los más de 300.000 votos del FA, pero también en este 13 de abril, con ese gran paro nacional, con el protagonismo de todo el territorio.

(1) Del libro José D’Elía: Memorias de la esperanza Tomo II,  de Jorge Chagas y Gustavo Trullen
(2) Los Fusilados de Abril de Virginia Martínez

 

 14 de abril de 1972 

 José D’Elia lo relataba así:

 “Primero fue una sensación de aturdimiento.  Como si nos costara un siglo comprender lo ocurrido.  En una operación que comenzó en la madrugada del 14 de abril los tupamaros ametrallaron a dos policías, un oficial naval y un ex subsecretario del Ministerio del Interior.  Cuando logramos sobreponernos del shock inicial supimos que varios legisladores recibieron actas con las declaraciones de Bardesio, su foto y un casete grabado con su voz.  Ahí acusaba a los ajusticiados de haber creado al Escuadrón de la Muerte.  Ese mismo día las Fuerzas Conjuntas localizaron diversos locales clandestinos del MLN, los allanaron a sangre y fuego, y ultimaron a ocho guerrilleros.” (1) Del libro José D’Elía: Memorias de la esperanza Tomo II pag. 87, 88,  de Jorge Chagas y Gustavo Trullen

 Virginia Martinez en su libro(2) recoge:

 “El día empieza con dos asesinatos a primera hora de la mañana.  Los Tupamaros han decidido golpear fuerte al Escuadrón de la Muerte.A las siete de la mañana un Maveríck amarillo circula por las calles Rivera y Soca.  En él viajan el subcomisario Oscar Delega del Departamento 5 de la Dirección de Inteligencia de la Policía y el agente Juan Carlos Leites.  Una camioneta Chevrolet le cierra el paso y ametralla el auto.  Mientras la camioneta avanza, dos hombres bajan del vehículo y rematan a los policías.  En el Maveríck quedarán cincuenta balazos.

Horas más tarde, dos hombres ametrallan al capitán de corbeta Ernesto Moto en la avenida Roosevelt en la ciudad de Las Piedras.

A media mañana Armando Acosta y Lara, ex ministro del Interior y ex interventor de Enseñanza Secundaria sale de su casa en el centro de Montevideo.  Dos francotiradores le disparan desde la ventana del primer piso de la Iglesia Evangélica Metodista que está frente a la casa.  Hieren también a la esposa y a un custodio.  Acosta y Lara muere antes de llegar al Hospital Militar.

La respuesta de las Fuerzas Conjuntas no se hace esperar.  Salen a la caza de militantes del MLN-Tupamaros.

Al mediodía caen dos tupamaros: Nicolás Groop y Norma Pagliano.

A las dos de la tarde son asesinados el escribano y periodista Luis Martirena y su esposa Ivette Giménez en un procedimiento policial en una casa de la calle Amazonas en Malvín.  Ambos eran integrantes del MLN.

En una casa de la calle Pérez Gomar, la Policía mata a los tupamaros Jorge Candán, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira.

....

Durante todo el día, y en un clima de conmoción, los principales dirigentes blancos y colorados llegan a la Casa de Gobierno.  Es la hora de cerrar filas junto al Presidente.  Al salir de la reunión con Bordaberry el senador blanco Wilson Ferreira Aldunate declara: "Si no me hubieran invitado igual habría venido.  La colaboración en estos momentos debe ser ofrecida". (2)
 

 Estado de Guerra interno
 “Durante días leí y releí las actas de la sesión de la Asamblea General del 14 de abril como se lee una tragedia.  Del género tienen la pasión, lo funesto, lo inevitable.  También los personajes.

Están los que pronuncian palabras ominosas, anuncian con amarga lucidez lo que vendrá, pero su destino es no ser oídos.  Uruguay marcha hacia la declaración de guerra, hacia la tortura, el asesinato político, la desaparición de personas, y en la Sala hay legisladores de un régimen democrático que miran para el costado y callan cuando deberían hablar.  Para algunos es la hora del coraje ciudadano y de la denuncia.  Para otros es la de la indiferencia y el silencio.  Eligen pasar a la Historia como cómplices del cataclismo que vendrá.

A las siete y media de la tarde se reúne la Asamblea General para considerar el pedido del Poder Ejecutivo.  Comienza una sesión que terminará al día siguiente a las cuatro de la tarde.

.......

Sobre las presiones, y sobre "el fantasma de las Fuerzas Armadas" hablará más tarde Zelmar Michelini.  A las nueve de la noche se vota el primer cuarto intermedio de la sesión.” (2)

 

 

Ensayo general

La sede central del Partido Comunista se encuentra en la calle Sierra 1720.  Es una casa antigua, grande, con dos puertas, .....  En la entrada principal se destaca una gran escultura, El sembrador, de Bernabé Michelena....  Desde los primeros días de abril se anuncia la realización de un acto de la juventud partidaria.  "El cuadro político nacional; el fascismo y la respuesta popular" son algunos de los asuntos que se debatirán en el encuentro, ....  Esa noche también se reunirán en Sierra las comisiones de Organización, Finanzas y Propaganda.  Además, un grupo de militantes está trabajando en la realización de los carnés de la Juventud del Partido.  Cinco o seis militantes, funcionarios del Partido, tienen a su cargo la seguridad de la casa.  Los atentados a los locales del Frente Amplio han obligado a un sistema de vigilancia y guardia nocturna en las casas partidarias.  Varios de los responsables de seguridad están en la azotea.  Abajo, la recepción está a cargo del conserje José Vázquez, El Gallego.....  Pero a las ocho de la noche en el local ya hay más de quinientas personas, la mayoría jóvenes, estudiantes.

    Mazzarovich {13 Detenido en octubre de 1974.  Estuvo diez años en prisión}, comienza a hablar parado en un estrado que está en el fondo del salón de actos.  Apenas ha empezado el discurso cuando ve entrar a varios hombres armados.  Visten de civil, con vinchas, todos llevan un brazalete blanco. 'Fue una escena casi irreal, estoy hablando y de pronto veo a lo lejos, al fondo, que entran unos tipos raros, como disfrazados, avanzan corriendo.  Se oyen tiros por todos lados y en unos segundos ocupan todo el salón".  Disparan al techo, a los focos de luz que estallan.  Gritan 'Cuerpo a tierra' y obligan a todos a tirarse al piso.  Quinientas personas quedan acostadas, mirando al suelo: los cuerpos cubren todo el salón.

Hay gran confusión.  Entre los armados se destaca uno que parece dirigir el operativo.  También viste de civil.  Está casi disfrazado.  Usa una peluca evidente, pelo largo, lentes oscuros, un buzo o campera amarilla, pantalones camuflados botas metralleta.

.................

 

Todos los militantes que entrevisté tienen presente la imagen del hombre joven de pelo largo con metralleta que tiraba al aire y que usaba un buzo amarillo.

Los asaltantes destrozan el local, mesas, sillas, máquinas de escribir, no queda un vidrio sano.  "Agarraban las sillas y las partían, quebraban las patas y las apilaban en el salón.  ......., estaban enfurecidos y esperaban que hubiera de nuestro lado alguna reacción" afirma Mazzarovich.  No responder a la provocación será la conducta de las quinientas personas que están allí.

Los hombres armados gritan todo el tiempo.  Pasan corriendo sobre los cuerpos de los militantes, desde la puerta de entrada hasta el fondo del salón, y de nuevo hacia la puerta principal.  En la carrera se detienen para repartir culatazos.

Algunos intentan proteger de los golpes a las compañeras, las cubren con el cuerpo o con el brazo.  Hay más de una mujer embarazada.

Los civiles armados revisan a los militantes.  Insultan y manosean a las mujeres.  A todos les sacan el dinero, después siguen con el reloj, la cartera, un abrigo.

Unos pocos tratan de salvar lo que se pueda. Mirta Macedo, {(17) Detenida en 1975.  Estuvo seis años en prisión.} estudiante universitaria, ve cómo su amiga Nybia Zabalzagaray {(18) Detenida el 29 de junio 1974.  Murió en la tortura al día siguiente, en el Cuartel de Ingenieros número 5 de Montevideo.} tirada con la cara contra el piso logra esconder bajo la camisa el dinero de la recaudación partidaria que iban a entregar en la reunión.

....Los hombres del comando armado recorren el local gritando el nombre de varios militantes.  "Llamaban a Altesor y a otros compañeros pero sobre todo gritaban el nombre de Rezzano, lo llamaban por los dos apellidos: ¡Raúl Rezzano Silva! Y repetían el nombre.  Yo no lo había visto pero por la manera en que lo buscaban deseaba que no estuviera en el local” dice Mazzarovich.  Pero Raúl Rezzano {(19) Detenido en 1975.  Estuvo nueve años en prisión.  Murió en 2001.}” (2)

 está en la casa.  Cuando lo identifican, lo sacan a la calle.  Lo obligan junto a otros diez o quince a permanecer con las piernas abiertas, mirando la pared.  Los golpean y los insultan: "Comunistas de mierda ¿Por qué no gritan ahora, viva Fidel Castro?" .......

El diputado comunista Wladimir Turiansky {(21) Detenido en 1975.  Estuvo diez años en prisión.}es el primero en llegar al local.  "Cuando llegué a Sierra había una gran confusión, quizá porque todos los que mandaban estaban de civil pude colarme y entrar.  Vi cientos de personas tiradas en el piso, con cara de 'aquí se terminó todo'.......

Hacia las nueve de la noche llega un juez al local.  Es el doctor Daniel Echeverría. 

......

También llegan varios patrulleros y policías uniformados.

Arismendi entra al local acompañado por Héctor Gutiérrez Ruiz, Presidente de la Cámara de Diputados y otros legisladores del Frente Amplio.......

El comando armado que vestía de civil desaparece.  Sólo quedan los uniformados.  Un comisario de la Policía que acaba de llegar al lugar parece no entender la situación.  Le informa al diputado Jaime Pérez {(23) Detenido en octubre de 1974.  Estuvo diez años en prisión.}

que está allí porque se le avisó que desde el local del Partido Comunista se disparó a un auto policial.

..........................

No hay armas ni nada que constituya una evidencia de que desde adentro hubo disparos.  Suben a la azotea, tampoco allí encuentran armas ni francotiradores.  Sí hay impactos de bala en los vidrios del primer piso, en el escritorio de Arismendi.  Pero los disparos fueron hechos desde la calle y desde algún piso alto de las casas que están frente al local.

"En Sierra no se encontraron armas, no había nada delictivo.  Se trataba de la reunión de un grupo político, nada más.  Fueron a provocar, a pasarlos por arriba" afirma el juez Echeverría.

.................

¿Qué buscaba el comando armado que invadió el local central del Partido Comunista Uruguayo?  Wladimir Turiansky, integrante de su Comité Ejecutivo en 1972, sostiene: "La invasión a Sierra fue una acción premeditada y planificada.  Querían que el Partido Comunista reaccionara, querían mezclarnos en actos de violencia, querían tirar más muertos sobre la mesa.  La masacre iba a ser allí pero sucedió dos días más tarde en la 20.  Los dos operativos tuvieron iguales características y la misma justificación." (2)

.......

El diputado Héctor Gutiérrez Ruiz denunciará más tarde la participación en el operativo de fuerzas extrañas a la Policía: "Yo viví una anécdota en la sede central del Partido Comunista.  Allí había muchos que decían mandar de parte de las Fuerzas Conjuntas.  Finalmente encontré a un Comisario de Seccional, típico comisario uruguayo, de entre cincuenta y sesenta años... le pregunté qué pasaba.  'No sé qué pasa: me parece una cosa rara', me respondió.  Y se expresó en los términos comunes con que suele hablar un Comisario de Seccional.  Pero allí, en la sede del Partido Comunista había otra clase de gente que mandaba con un tono muy importante.  Yo sé, y todos sabemos que las autoridades respectivas tienen que conocer quiénes son los que mandan de esta manera.  Y si no lo saben me vuelvo a horrorizar.  No puede ser que no se sepa que allí había personajes semi-disfrazados que daban órdenes autoritarias, que eran los más mandones de todos y que después se supo que también estuvieron en otros incidentes, siendo los responsables de todos". (2)

 "Recuerdo que en los mismos momentos en que la Asamblea General discute las medidas de excepción, un operativo policíaco-militar asalta la casa central del P. Comunista" W. Turiansky (3)

 

16 de abril

 “De madrugada hay varios atentados contra las casas de personalidades del Frente Amplio. Durante el día es allanado dos veces el Seccional 20 del Partido Comunista, ubicado en Paso Molino: detienen una docena de personas.” (2)

 “"El techo de la casa se levantó y volvió a caer, la pared de mi cuarto desapareció, se podía ver hasta el living.  Había restos de pared a los pies de mi cama.  A oscuras oigo a mi padre que pregunta: '¿Estás vivo, Jorge?'.  Quería llegar hasta donde estaba yo pero no podía pasar.  Salí del cuarto como pude, trepando entre vidrios rotos y escombros.  Mi hermano gritó: 'Al suelo que nos ametrallan'.  La persiana del cuarto de mis viejos voló y quedó en la azotea de la casa de enfrente, igual que la cerradura.  No sé cómo me salvé.  Mirabas y no había nada sano alrededor, en un instante nos quedamos sin casa.  A los pocos días se llevaron preso a mi padre, dejaron una ratonera y después también se llevaron a mi hermano" recuerda Jorge que tenía 13 años en el momento en que una bomba destruyó la casa en la que vivía con su padre, el profesor Jorge Ares Pons, en la calle Amazonas.

A las cinco de la mañana se produce el último de los trece atentados que sacuden a Montevideo la madrugada del 16 de abril.  Con bombas de plástico y ráfagas de metralleta se atacan las casas de los abogados Gonzalo Navarrete, Alejandro Artucio, Carlos Martínez Moreno y del director del semanario Marcha, Carlos Quijano.  También son atacados locales del Frente Amplio, la casa del disc jockey Elías Turubich, la imprenta Alborada y la Iglesia Metodista, que un comando del MLN ocupó para disparar sobre Armando Acosta y Lara.

 La crónica del ataque a uno de los locales del Frente Amplio vale también para describir los otros atentados de la noche: 'Se detiene un coche verde, bajan dos personas.  En segundos instalan una bazooka.  Uno dispara la bazooka, y el otro, un arma automática contra el local.  La puerta principal es arrancada de cuajo, mientras todos los vidrios de la ventana vuelan.  Luego llega un ropero, bajan efectivos, recogen la ojiva de la bazooka y se van".(35)

En la mañana, alrededor de mil personas se reúnen frente a la casa del doctor Juan José Crottogini, candidato a la vicepresidencia por el Frente Amplio, para solidarizarse por el atentado que sufrió en la madrugada.

 El acto es disuelto a palazos y con gases lacrimógenos.  La represión llega hasta la casa de Crottogini donde un grupo de uniformados entra para seguir golpeando a los manifestantes.  Ante la violencia y la injustificada invasión de la casa, uno de los manifestantes protesta.  Un soldado responde, y la respuesta refleja el estado de las cosas, que las Fuerzas Armadas están actuando en el ejercicio de las funciones “que la Asamblea nos votó” (36)” (2)