Wim Dierckxsens y Walter Formento
Krítica 18-04-2018

El petroyuán-oro es una moneda mundial respaldada por el petróleo y el oro, algo que Estados Unidos ya no puede hacer
“Todos los exportadores de petróleo a China tendrán que aceptar en primer lugar la moneda china, el yuan a cambio de petróleo. Como incentivo, los chinos ofrecen cambiar los yuanes convertibles en oro”

 Marcelo Colussi
09/02/2018

 “Así como los gobiernos de los Estados Unidos necesitan las empresas petroleras para garantizar el combustible necesario para su capacidad de guerra global, las compañías petroleras necesitan de sus gobiernos y su poder militar para asegurar el control de yacimientos de petróleo en todo el mundo y las rutas de transporte”
James Paul, Informe del Global Policy Forum.

Lucía Ruiz
La izquierda diario 08-03-2018
El anuncio de Trump de imponer altos aranceles al acero y aluminio desató alertas y respuestas masivas que excedieron las caídas de bolsas de valores. Desde la UE ya se analizan represalias.
Después de anunciar que Estados Unidos impondrá aranceles para las importaciones de acero y aluminio, el presidente Donald Trump desató una preocupación más profunda ante su declaración por Twitter de que daba inicio a una guerra comercial: “Las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”.

Sergio Martín-Carrillo
Alainet -10/01/2018

La carrera por una presión fiscal cada vez menor gana velocidad en los últimos años. A la cabeza de la misma, están los paraísos fiscales. Éstos permiten la evasión y elusión fiscal, que a su vez priva a los gobiernos de obtener recursos para llevar a cabo políticas redistributivas, agravando aún más la desigualdad, el principal problema socioeconómico de América Latina. Aunque la desigualdad se redujo de manera considerable durante la última década, con la actual ofensiva neoliberal -que tiene a los impuestos en uno de sus blancos a combatir-, se corre el riesgo de que su nivel vuelva a incrementarse.

Ng Sauw Tjhoi y Marc Vandepitte
Rebelión - 20-11-2017
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

La comunicación mediática occidental sobre el XIX Congreso del Partido Comunista Chino ha sido desoladora. La atención se ha centrado casi exclusivamente en las “marionetas del espectáculo”, en un solo hombre y en las especulaciones acerca de la hipotética magnitud de su poder. Sin embargo, este congreso no trataba sobre la persona de Xi Jinping, sino sobre los cambios y los retos fundamentales del país más grande del mundo. Pero aparte de algunos clichés trillados no hemos sabido nada al respecto.
Lo fundamental del congreso era que China se encuentra en una nueva era de desarrollo. La expresión “nueva era” figuraba 36 veces en el discurso del presidente Xi. La era antigua se caracterizó por el desarrollo rápido de la economía y la tecnología, en paralelo a la desigualdad social y a los problemas medioambientales. La nueva era trabaja por un crecimiento duradero y equilibrado, una mejor calidad de vida para la población, más participación y un papel más preponderante en el escenario mundial (1).
Ofrecemos a continuación algunas informaciones contextuales sobre varios dominios en la sociedad china en plena mutación, en pleno “desarrollo”, con la esperanza de poder fundamentar más sólidamente los conocimientos y/o las críticas.

1. La economía
Unas cifras que producen vértigo
Estos últimos 35 años de crecimiento han sido simple y llanamente impresionantes. El PNB por habitante se ha multiplicado por 17; sí, ha leído bien: por 17. En comparación, el de India se ha cuadruplicado en el mismo periodo (2). Entre 2003 y 2013 la economía de los países industrializados ha conocido un crecimiento del 16 %, en China ha sido del 165 % y en India del 102 % (3). Además, ya no se trataba de “más de lo mismo” porque la productividad también ha dado un salto hacia adelante. Hoy un obrero chino medio produce cinco veces más que hace veinte años (4).