Finalizada la guerra (1945), surge una nueva potencia (EUA). La recuperación de la destructiva batalla traerá 30 años dorados para el Gran capital en los paises centrales. Por otro el desarrollo impetuoso del campo socialista –Europa del Este, China, Corea, Vietnam-.
La continua productividad que trae la revolución científico técnica, la acumulación de riqueza, la explotación de los países dependientes, la depredación de la naturaleza, el consumo exacerbado, el impulso al consumismo, imprescindible para la reproducción del sistema, superó la etapa anterior, con el Estado de Bienestar, el aumento de salarios y ganancias (EUA, Europa, Japón), prepara la siguiente crisis (1975).

La contradicción producción social, apropiación individual, genera en una largo proceso las situaciones concretas para su explosión: la capacidad productiva supera la capacidad de consumo generando superproducción. Cae la tasa de ganancia. En la disputa por el excedente: ya no pueden seguir creciendo los salarios y las ganancias.
Por otro lado el auge de la lucha de los pueblos por su liberación, enfrentando la explotación imperialista llevan a la descolonización de África y Asia, ayudados por el papel de la URSS, limitando el poder imperial y sus agresiones constantes
La disputa por el excedente se da a nivel mundial.

El fin de los años dorados

Los 30 años dorados (1945-1975) del capitalismo central -USA, Europa, Japón-, que permitió el crecimiento de salarios y ganancias, mientras el llamado tercer mundo profundizaba su miseria. Termina en los 70’s, cuando la expansión se hace insostenible porque la producción creciente -avance de las fuerzas productivas mediante- encuentra sus límites en una demanda insuficiente. Finaliza el período y para que el sistema siga funcionando, debe sostener la tasa de ganancia que exigen los dueños del capital para su reproducción.

El Crédito
Hay que mantener la demanda, aún con salarios congelados. La solución será el crédito, facilitar el endeudamiento de las familias. Si no ganas lo suficiente debes endeudarte para continuar la fiesta del consumo – aún de lo inútil e innecesario-; o el sistema de acumulación no resistirá y colapsará. Así, la “tarjeta”, el crédito, la hipoteca, se unen a la creación de “necesidades” que los modernos medios de comunicación (Radio, TV, Cine, prensa escrita, la moderna Internet) multiplican a través de la publicidad.

El capital financiero se asocia al de la comunicación y la información, una mercancía más, instrumento para difundir y matrizar en la cabeza de los pueblos, las ideas dominantes que reproducen el sistema.
Se crean y recrean los instrumentos, que “salvan” al sistema. De momento, pues ya se prepara la siguiente crisis.

Rosa ya lo había señalado a principios de 1900:

"Cuando la tendencia interna de la producción capitalista a extenderse ilimitadamente choca contra las restricciones de la propiedad privada, el crédito aparece como medio para superar esos límites en forma típicamente capitalista."