Michael Roberts
07/01/2021

Hace un año, comencé mi artículo sobre las previsiones para 2020 haciendo una distinción entre predicciones y previsiones. Argumenté que podemos hacer predicciones que puedan ser probadas, digamos sobre el clima y el calentamiento global. Los científicos del clima predicen que si las emisiones de carbono siguen creciendo, las temperaturas globales seguirán aumentando y eventualmente causarán cambios perjudiciales en el clima de la tierra (y está sucediendo). De hecho, los virólogos han estado prediciendo durante algún tiempo que habría una ola de pandemias de nuevos patógenos que afectarían a los humanos.

Del mismo modo, en las ciencias sociales, podemos hacer predicciones, aunque con más dificultad. En la teoría económica marxista podemos hacer predicciones a partir de la ley de acumulación del capital de Marx y de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. La primera ley sostiene que la composición orgánica del capital aumentará con el tiempo (y lo hace en las economías capitalistas); y la segunda ley predice que la tasa promedio de ganancia sobre el stock de capital invertido por los capitalistas caerá con el tiempo (y lo hace).

Pero eso no es lo mismo que hacer previsiones sobre lo que sucederá, digamos, durante el próximo año. La previsión del tiempo es impredecible; aunque la previsión de tres días es bastante buena. En economía, prever si el crecimiento real del PIB, el empleo, los ingresos y la inversión de una economía aumentarán o disminuirán y cuanto un año antes es menos confiable.

Sin embargo, cada año intento hacer previsiones sobre las principales economías. El año pasado, preví tentativamente que las principales economías capitalistas tendían a una nueva caída en la producción y la inversión por primera vez desde el final de la Gran Recesión. El período comprendido entre mediados de 2009 y finales de 2019 fue el período de expansión más largo de las economías capitalistas avanzadas desde 1945 (aunque varias de las llamadas 'economías emergentes' grandes como México, Argentina, Brasil y Rusia ya estaban en recesión y también lo estaba Japón). Pero también fue la expansión más débil de la posguerra, con un crecimiento promedio del PIB real no superior al 2% anual, la inversión estancada y las ganancias comenzando a caer. Ese fue mi argumento para prever una inminente recesión en 2020.

Por supuesto, podíamos predecir que se avecinaba una pandemia, pero no prever cuándo y dónde surgiría el COVID-19. La pandemia de COVID eliminó todas las previsiones anteriores. Ahora, cuando miramos hacia atrás en 2020, la economía capitalista mundial ha registrado la depresión más grande y más amplia de su historia, cerca del 95% de las economías sufre una contracción en la producción nacional, la inversión, el empleo y el comercio.

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Muy pocos países han evitado la recesión en 2020: China, Vietnam, Taiwán, y eso es todo.

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