Las oligarquías y el imperialismo no mirarán
pasivos el nuevo avance de los pueblos. Por eso la unidad, una nueva moral, la
organización y la lucha por la paz, son las armas que esgrimimos.
Pretendemos
rescatar en el presente material las ideas centrales que dieron origen y forma a
la concepción de "democracia avanzada". Su elaboración fue forjada recogiendo
diversas experiencias de las luchas populares del continente y nuestro país.
Debe destacarse en dicha elaboración teórica el aporte realizado durante décadas
por el Partido Comunista del Uruguay y por la originalidad del pensamiento de
Rodney Arismendi. Se recogen también los aportes del Cro. W. Turiansky en su
libro «El Socialismo y su Crisis», y de grupos políticos y personalidades que
detallamos en la bibliografía.
Analizar y actualizar estos conceptos es la
base necesaria para la construcción de un espacio capaz de materializar la línea
política que surge de esta concepción.
El
mundo de hoy no es
el de la década de los 60, ni tampoco el de los 80; es la hora de plantearnos
contribuir, sin dogmatismo, con fraternidad y audacia, a la construcción de una
sociedad superadora de la actual.
Desaparecida la URSS
y el campo socialista, el capitalismo pasó a dominar el planeta, generando una
nueva realidad, la de la globalización neoliberal. Esta etapa se ha
caracterizado por la tendencia a la concentración creciente del capital y la
formación de gigantescas transnacionales. Se ha marchado aceleradamente a la
desregulación de la economía en el plano del comercio, de las finanzas, de las
relaciones monetarias de los mercados laborales. Se ha reducido el papel de los
estados imponiendo no sólo la privatización de áreas productivas o de servicios
en los que tradicionalmente estuvo presente, sino también en esferas que hacen a
su propia razón de ser, como la educación, la salud y la seguridad social. Se
cuestiona permanentemente la soberanía de las naciones y los derechos de los
pueblos, a su propia identidad cultural. Se destruye o se mediatiza la
democracia en cuanto ámbito en que los pueblos deciden por sí y ante sí los
caminos de su desarrollo social, y se sustituye por una estructura de poder
basada en la concentración del capital sin consulta democrática con nadie.
Ocurre lo mismo en los órganos del gobierno mundial, en el terreno de la
economía, en las finanzas, en el comercio internacional, en el plano militar, y
hasta en la conducción de las Naciones Unidas, de cuyas decisiones suele hacer
caso omiso. Como corolario, la pobreza se extiende a cientos y aún a miles de
millones de seres humanos en todo el planeta, acompañada por la concentración de
la riqueza en una minoría de ricos cada vez más ricos.
Es un contexto que se
caracteriza por una nueva fase de expansión capitalista, signada por las
concepciones del llamado "neoliberalismo", el imperialismo encabezado por EE.UU.
en conjunción con organismos de crédito y comercio internacionales, y por serias
derrotas y retrocesos del movimiento revolucionario socialista y de liberación
nacional.
«Vivimos en un
mundo en el cual el imperialismo impone una estrategia global neoliberal que
abarca aspectos económicos, políticos, ideológicos, culturales y militares»,
definía con claridad el "3er. Congreso del F.A. Alfredo Zitarrosa".
Globalización,
democracia y gobernabilidad.
Estas democracias liberales que vivimos en el mundo, en América Latina y en el
Uruguay se esmeran diariamente en convencernos que la vida económica transita
por carriles diferentes al de la acción política. Según los poderosos
neoliberales éste hermoso proceso de globalización ha convertido al mundo en un
gran mercado en el que todos los hombres intercambiamos bienes en forma libre.
Nada más mentiroso de la realidad. Ni los hombres son libres ya que no tienen
los recursos para serlo, ni tampoco lo es el mercado, que responde a la
planificación de las grandes empresas transnacionales y del imperialismo.
«Más que procesos
económicos inexorables y leyes de mercado, ha sido el accionar de las grandes
empresas y del estado quienes han impulsado el proceso de transformación llamado
globalización...; pocas veces hubo una planificación más concentrada que la que
aplican estas grandes multinacionales en función de maximizar su lucro» (1).
Estos planes
económicos tienen un cuerpo de ideas que le sirven de sustento: el régimen
democrático representativo y la GOBERNABILIDAD.
¿Qué es la
gobernabilidad?. Por definición es el resultado exitoso del ejercicio de la
dominación. Si bien Gobernabilidad y Democracia son 2 conceptos diferentes,
naturalmente contradictorios, los neoliberales y la globalización los
transforman en una unidad inseparable.
La Democracia, para
los neoliberales, ya no significa confrontar opciones y buscar alternativas de
cambio, por el contrario la reducen a una competencia de marketing donde la
publicidad y las finanzas lo definen todo. La Gobernabilidad es el arte de
Gobernar a los gobernados, es una dominación funcional. Este "arte" no es nada
despreciable en un sistema que multiplica las diferencias sociales, y que debe
ocultar y/o disfrazar las crueles consecuencias de su política (las que no son
consecuencia, sino su propia naturaleza). Gobernabilidad y Democracia se funden
en la práctica diaria en conceptos tales como: "estabilidad", "responsabilidad
o voluntad política", "cohabitación", "alternancia", "respeto a las cifras de la
macroeconomía", etc.
El gran "éxito"
liberal es haber socializado la gobernabilidad como una democracia. La
democracia debería implicar el cuestionamiento racional y ético a las
injusticias que compete al sistema, pero el arte de la gobernabilidad consiste
en asegurar que existan "voluntades políticas", voluntades que pensando en el
"bien supremo de la nación" acepten las "superiores e inmodificables leyes del
mercado".
Vayamos a las propias
fuentes para reafirmar nuestra postura: «...cualquiera que sea el
color político de un gobierno, éste tiene que encarar la realidad y buscar los
mejores métodos para optimizar el crecimiento y la prosperidad colectiva... me
parece que en todos los países del mundo, para los dirigentes de izquierda,
centro o derecha, las opciones no pueden ser muy numerosas. Pueden introducir
matices interesantes pero dentro de una disciplina macroeconómica, sin las
cuales las economías van al abismo» (fragmento de una entrevista publicada
en el semanario Búsqueda, el 12 de setiembre de 1996, al Sr. Michel Camdessus,
Director del FMI). Entiéndase bien, ¡"van al abismo"!. En síntesis sólo hay una
"salida": respetar las "leyes sagradas del mercado".
El papel del
Estado «Según
los neoliberales, para crecer los paises deberán renovarse, aggiornarse, elevar
su productividad desprendiéndose de las actividades "parasitarias y poco
productivas de las que se ocupa el estado»... (entiéndase por esto los
servicios rentables propiedad estatal, como las empresas de telecomunicaciones,
energía, etc.). «Deberán también los países, según los neoliberales,
elevar su productividad, despidiendo gente, bajando sueldos, minimizando las
coberturas sociales, etc. Con las dictaduras impusieron la deuda, luego
prometieron repartir la torta cuando se derrotara la inflación, hoy exigen "el
déficit cero" para rebajar al estado a su mínima expresión. A cambio de dicho
esfuerzo se prometen esos capitales de inversión tan necesarios para el despegue
económico. Pero la invocación a que el estado se aparte de la actividad
económica es sólo una verdad a medias; el estado se debe apartar de todo lo que
dé ganancias pero deberá participar haciéndose cargo de todas las pérdidas
imaginables» (2)
«Contradictoriamente
con el discurso, el intervencionismo estatal perdura y se refuerza con el
neoliberalismo cambiando su formas y contenido. En primer lugar porque éstas
reformas se organizaron e impusieron con un fuerte intervencionismo estatal y
con prácticas de autoritarismo estatal, en segundo término porque la
implementación de las reformas neoliberales (privatizaciones) se realizó con un
proteccionismo expreso a favor de las grandes empresas. En tercer lugar porque
las reformas han tenido altos costos sociales y generaron tensiones y conflictos
ante los cuales el estado ha debido asumir un rol de contención y control que el
mercado no puede cumplir» (3).
La prédica neoliberal
pretende que se identifique al estado como el gran mal que impide el desarrollo
de la sociedad.
En la década de los
80, desde los EE.UU., se lidera un proceso de desmantelamiento de "los estados
de bienestar" en los países desarrollados y de "los estados del terror" en
América Latina . La sucia tarea en nuestro continente ya estaba hecha: una gran
deuda ilegal e inmoral encadenaría el desarrollo económico del continente.
«El gran tema para
la izquierda es como no sólo impedir el desmembramiento del estado, sino
reafirmar su papel directriz. Debemos reformar el estado, pero su modernización
no debe pasar por discutir su tamaño, sino su contenido y sus objetivos,
ajustarlo en función de una estrategia de desarrollo nacional donde el mercado
cumplirá su función pero no determinará la vida ni los destinos de una nación y
sus habitantes» (4) .
Resulta
imprescindible reconocer la necesidad de reformar el estado, tan manoseado por
las clases dominantes, para ponerlo al servicio del país. Pero nos preguntamos:
¿acaso las grandes empresas, ejemplos del desarrollo capitalista no han
demostrado ser simples asociaciones delictivas?. Desde la Enron y las empresas
petroleras del Presidente Bush, hasta la más reciente quiebra de Parmalat
porfiadamente lo confirman.
«Las fuerzas
populares deben generar las condiciones subjetivas para superar esta etapa, ello
implica detener el retroceso, reagrupar fuerzas, unir en torno a un programa
mínimo de alternativa al neoliberalismo a los más vastos sectores sociales en el
mundo entero, y crear las condiciones por ésta vía para futuros avances. Es en
ese contexto que queremos examinar las concepciones estratégicas condensadas en
la idea de la democracia avanzada como vía peculiar uruguaya de aproximación
al socialismo. Es que de alguna manera esa idea, en su momento modestamente
circunscrita al escenario de nuestro pequeño país, adquiere una relevancia que
va mas allá de esas pretensiones iniciales, en la misma medida que parece dar
respuesta a muchos de los fenómenos negativos, en particular la contradicción
entre democracia y socialismo, o dicho de otra manera entre las estructuras
políticas de gobierno y la participación real de los trabajadores en la gestión
del estado, y que entre otras razones condujeron al desplome del modelo llamado
"socialismo real"» ( 5 ).
En América Latina
luego de casi dos décadas de la ola privatizadora neoliberal los resultados
económicos y sociales del continente son atroces. Pese a los resultados
mencionados debemos reconocer que el modelo impuesto por el imperio y sus
organismos de crédito ha sido exitoso. Decimos exitoso pues cumplió su gran
objetivo: la recomposición de la tasa de ganancia y su concentración en pocas
manos. Pero también debemos advertir que este éxito trajo aparejado consigo una
gran contradicción, intrínseca al sistema capitalista, expresada en el
empobrecimiento de decenas y decenas de millones de personas. Esto no es más que
la expresión actual de lo que Marx definía como contradicción fundamental del
capitalismo. «Al aplastar a la pequeña producción, el capital hace aumentar
la productividad del trabajo y crea una situación de monopolio para los
consorcios de los grandes capitalistas. La misma producción va adquiriendo cada
vez más un carácter social, mientras que el producto del trabajo común se lo
apropia un puñado de capitalistas. Crece la anarquía de la producción, las
crisis, la loca carrera en busca de mercados, la escasez de medios de
subsistencia para las masas de la población» (6)
La
corrupción y la ética política.
¿Cual fue la gran herramienta que le permitió a los EE.UU. imponer éstas
políticas?.
Por una parte la gran
confusión ideológica de buena parte de la izquierda latinoamericana desarmó la
resistencia a la entrega.
Por otra parte
debemos señalar a la corrupción de gobernantes y funcionarios públicos como el
eficaz instrumento que permitió el desguazamiento de los bienes estatales de
casi toda América Latina .
La corrupción se
convirtió en casi todo el planeta en un mal endémico, mal del que tampoco quedó
inmunizada la izquierda, ejemplos sobrarían para citar. La corrupción es
inherente a los modos de producción basados en la explotación del hombre por el
hombre; al socialismo lo hace inviable. Retomar con énfasis el tema de la ética
en política parece ser un deber impostergable para una fuerza de cambio.
No inmunizaremos a
la izquierda con discursos bonitos, la única inmunización pasa por establecer
efectivos controles ciudadanos en los diferentes ámbitos.
El neoliberalismo
impone un modo de vida y una cultura. Sus códigos y sus valores están basados en
un individualismo exacerbado.
Debemos contraponer a
los valores de la derecha nuestros propios valores .
«...nuestra acción
debe apoyarse en los valores que definen el pensamiento de la izquierda, como la
solidaridad y la fraternidad entre los hombres, la igualdad de oportunidades, el
desarrollo económico y social sustentable que garantice la justa distribución de
la riqueza generada por el trabajo para el conjunto de los habitantes del país,
y que preserve y respete la naturaleza como asiento de la vida.... de allí
derivan las normas de conducta en la que debemos apoyarnos, sobre todo los que
asuman tareas de responsabilidad tanto en la fuerza política, como en el
gobierno: la honradez, la modestia, el apego a la verdad, la firmeza en la
militancia por los objetivos programados... La ética debe ser abordada desde el
ángulo de los textos normativos, del control de su cumplimiento, pero también
desde el ángulo formativo, de una labor educativa, si tenemos presente que
aspiramos a desarrollar valores contrapuestos a los que hoy imperan y que
devienen de la lógica propia del sistema, de las reglas del mercado, especie de
"ley de la selva" en la que el pequeño e indefenso desaparece, donde campea el
individualismo... no nos proponemos continuar con el actual estado de cosas,
ni queremos heredar los valores que hoy rigen las relaciones entre los hombres,
queremos cambiarlos...» (7)
En la elaboración
del proyecto alternativo es imprescindible que el movimiento popular uruguayo
retome las tradiciones democrático radicales del artiguismo y el legado
vareliano.
Necesitamos una
educación acorde con dichos objetivos. Para ello resulta imprescindible que los
grandes medios de comunicación no le sigan dando la espalda al país, a su
educación, a su cultura, y se transformen en portavoces de un nuevo Uruguay. El
tema de los medios de comunicación debe ser discutido profundamente con el fin
de democratizarlos efectivamente poniéndolos al servicio del país y no de
mezquinos intereses empresariales. No se trata de cambiar los nombres de los
empresarios, o sus afinidades políticas, se trata de incorporar a los medios a
la construcción de una nueva ciudadanía. El golpe de estado mediático en
Venezuela nos ilustra claramente acerca de su enorme importancia.
Una
estrategia para el movimiento popular.
Consideramos que hay 3 pilares fundamentales en los que se debe apoyar la
estrategia de los movimientos populares:
1) Un programa alternativo basado en principios de justicia y solidaridad, de participación democrática de
las masas, de fortalecimiento del papel del estado, tanto en la producción
material y en los servicios como en las áreas vitales de la educación, la salud,
la seguridad social, la vivienda, de promoción y fomento de la industria
nacional, de entrega de tierras, de política exterior independiente, de una
integración regional y latinoamericana auténtica. En fin se trata de un programa
mínimo capaz de aglutinar a las grandes mayorías nacionales y capaz al mismo
tiempo de ser auténticamente transformador de la realidad. Nuestra estrategia
debe tener una doble virtud: amplitud para aislar a nuestros poderosos
enemigos y profundidad para transformar efectivamente la realidad.
2) La construcción de la
fuerza social para el cambio.
En su construcción nuestro pueblo ha transitado ya un gran trecho, tanto en el
plano de las organizaciones populares con su eje en el movimiento sindical como
en el plano de la organización política, con el FA y el EP como sus fuerzas
fundamentales. Ampliar las alianzas en ambos planos y lograr su confluencia en
una síntesis superior a partir de las coincidencias programáticas es la tarea.
3) Trabajar activamente en la
coordinación regional y continental de las fuerzas populares, procurando armonizar nuestros avances con los que se
produzcan en la región, apoyándonos mutuamente, trazando políticas comunes para
los organismos de integración económica, así como para los bloques políticos y
continentales, procurando posiciones conjuntas ante los organismos
internacionales. Este tercer pilar es imprescindible no ya para una etapa de
Democracia Avanzada hacia la que apuntamos como nuestro objetivo, sino para todo
intento de progreso social actual inmediato. Escribiendo estas líneas en marzo
del 2004 parece confirmarse que el continente comienza a transitar por una
promisoria etapa. Es fundamental cerrar filas en torno a Cuba socialista para
frenar una posible agresión imperialista a la isla.
En
Uruguay las
fuerzas sociales y políticas para el cambio se encuentran muy consolidadas. La
historia demostró que, cuando comunistas, socialistas, anarquistas, cristianos y
demás fuerzas de izquierda fueron capaces de priorizar sus coincidencias, nació
la unidad obrera (CNT), y de ella la unidad política: el Frente Amplio
El FA es el gran
instrumento del cambio. Su unidad y su diversidad son el reflejo de las
múltiples expresiones del pueblo uruguayo. Esta fuerza, que es democráticamente coalición y movimiento demostró en sus 33 años de vida su plena vigencia.
Hoy el FA tiene un reto histórico: ganar el gobierno e iniciar una época de
cambios. Para ello deberé ser generoso en su política de alianzas (amplitud),
nucleando a todos los sectores perjudicados por la política neoliberal, pero al
mismo tiempo deberá avanzar en su propuesta programática transformadora
(profundidad).
Amplitud para aislar al enemigo y consolidar las fuerzas del cambio, profundidad para impulsar un programa auténticamente transformador que no defraude las
expectativas del pueblo y que modifique las estructuras capitalistas
dependientes y excluyentes.
La
historia la hacen los pueblos. Numerosos ejemplos de la historia continental y mundial, nos enseñan que la
falta de protagonismo de las masas es un factor que conduce a una segura
derrota, peor aún, a una derrota sin lucha. Pero también esa experiencia enseña
que cuando las masas populares se sienten protagonistas de las transformaciones
son capaces incluso de superar las vacilaciones de sus dirigentes y acuñar de su
seno a nuevos líderes que estén a la altura de las tareas que la vida impone.
¿Es
posible esta vía? Nuestro planteo nos exige intentar responder a dos inevitables preguntas.
¿No choca esta
propuesta con la experiencia histórica de tantos intentos de transformación
pacífica y democrática en innumerables países destrozados a sangre y fuego por
el imperialismo?.
O bien: ¿no conducirá
a un gradualismo que concluya en definitiva en la negación del cambio?.
Nuestro continente y
el mundo entero ya no vive la esperanzadora década del 60 ni el retroceso de los
80. Debemos ser cautelosos al analizar estos temas, pero a la luz de los
acontecimientos actuales la vía más probable para la transformación
revolucionaria (como lo señalaban Marx y Lenin) no se la puede concebir como una
insurrección. No será pues un estallido, sino un proceso que descansa en todo
momento en el papel protagónico de las masas populares, en la acción de las
grandes mayorías nacionales trazando el rumbo de su destino.
«...queremos la
democracia por razones de principios, pero la queremos también como el mejor
cuadro para desenvolver las fuerzas de la revolución, modificar las
correlaciones de fuerza, conducir la lucha de clases en forma efectiva. Claro
está al decir esto no negamos que en un continente como el nuestro, en éste o en
otro lugar, puedan producirse, en determinada instancia, una precipitación
revolucionaria, en el cuadro del propio desarrollo democrático, puede llegarse a
situaciones de coagulación de fuerzas en un momento revolucionario, pero
nosotros no tenemos que trabajar en la estrategia con las hipótesis más
improbables... tenemos que trabajar por la gran estrategia que conduce a aislar
al imperialismo, alcanzar los objetivos, avanzar, y crear una nueva realidad
social y política en el continente... lo que estamos planteando en cuanto a
consolidar la democracia es el A B C del marxismo leninismo...». (8)
«...la etapa de
democracia avanzada, siendo como es, una etapa de desarrollo capitalista,
incluye sin embargo en sí misma los ingredientes para la superación del
capitalismo. Es nuestra peculiar vía uruguaya de aproximación al socialismo.
No puede pensarse pues en un proceso idílico, de tránsito gradual de una etapa
del desarrollo social a otra sin que la lucha de clases haga acto de presencia
con toda la virulencia con que suelen hacerlo cuando las clases dominantes se
sienten desplazadas del poder. Debemos pues suponer que el proceso
revolucionario será prolongado, que puede tener avances y retrocesos. Pero que
por encima de todo debe caracterizarse por el papel protagónico de las masas
populares; masas que trabajarán en el marco de las estructuras democráticas
vigentes, apoyadas en su unidad, organización y capacidad de lucha...» (9)
No será al pueblo al
que le moleste la democracia sino en todo caso a los sectores oligárquicos que
no querrán renunciar al ejercicio de un poder que ya ha dejado de pertenecerles.
Contra ellos las grandes mayorías nacionales deberán actuar con la plenitud de
sus derechos si esos sectores minoritarios intentaran alzarse contra el proceso
democrático al margen de la legalidad.
«Cualquier avance
realmente democrático hace presumible escenarios cada vez más conflictivos y
respuestas represivas. Si por evitar éstas reacciones no se enfrenta a la
derecha, la violencia de todos modos estallará como efecto de la desesperación
de la gente ante la violencia cotidiana a que está sometida su miseria. Lo único
que puede disminuir la violencia antidemocrática de los dominantes y preservar
los espacios de libertad conquistados para avanzar sobre otros, es la fuerza con
que cuente el pueblo. No es una disyuntiva entre pesimismo u optimismo, es el
único realismo posible, éstos son los retos actuales de la izquierda, si es
coherente con su papel histórico de fuerza emancipadora» (10).
La propuesta de
"avanzar en democracia" tiene una idea central: trabajar para que tanto la
etapa de democracia avanzada como los eventuales avances hacia la transformación
socialista de la sociedad sean el producto del consenso mayoritario del pueblo.
No importa si eso implica avances, eventuales retrocesos o si el proceso es
lento, el camino parece ser éste o al menos la historia así parece enseñarlo
En esta senda resulta
vital señalar la importancia de la lucha por la Paz, la que si bien siempre fue
un tema de principios para la izquierda, hoy, con el inmenso poder de las armas
imperialistas nos jugamos lisa y sencillamente la supervivencia de la raza
humana.
Democracia
avanzada: 2 aspectos
Primer aspecto: la democracia avanzada no es un simple cambio en la correlación de fuerzas,
es toda una etapa histórica con modificaciones tanto en la estructura
productiva, que aunque sigue siendo capitalista contiene una importante y
creciente presencia del área estatal y del área social junto a la privada
tradicional, como en la superestructura institucional, en la que aún en el marco
de régimen republicano representantivo del gobierno, de la separación de poderes
y de la plena libertad de expresión del pensamiento y con existencia de partidos
y organizaciones sociales de todo tipo, se acentúa sin embargo el contenido
participativo de la democracia y la presencia de las grandes masas populares en
la deliberación y la toma de decisiones sobre todos los temas que hacen al
gobierno del país.
Si bien es un
proceso de profundización y ampliación de la democracia que se desarrolla en el
marco de una estructura social que sigue siendo capitalista, va creando en su
propio desarrollo y en una síntesis dialéctica, las condiciones para su ruptura
y superación.
«Se trata de
generar con la práctica política de las masas la construcción de espacios
alternativos que escapen por su protagonismo democrático a la hegemonía de las
clases dominantes. Espacios alternativos que atraviesen todas las esferas de la
sociedad y en cuya construcción se irá gestando la hegemonía de las clases
alternativas y la apropiación democrática de los roles de dirección en todos los
planos: en la vida social, en la producción material, la vida cultural, los
medios de comunicación, la administración de la sociedad, etc.» (11)
Este planteo que
asumimos en la etapa de lucha por la superación del capitalismo: ¿será válido,
también, para la construcción de la nueva sociedad socialista?. Si así lo
entendemos, deberíamos impregnar con estas concepciones, toda la metodología y
las acciones de lucha actuales, como así también las etapas posteriores de
tránsito al socilismo.
Segundo aspecto:
para alcanzar los umbrales de ésta etapa histórica se requiere transitar con
éxito una etapa previa, caracterizada por efectivos pasos programáticos y de
unidad y convergencia. Resulta imprescindible unificar fuerzas en lo nacional,
acercar coincidencias, generar un gran acuerdo político consolidando un
movimiento popular y democrático que impulse las reformas políticas, democratice
el estado y materialice los cambios económicos y sociales.
A la luz de las
nuevas realidades del mundo y de la región ésta reflexión debe ser analizada,
completada y actualizada.
Fenómenos nuevos, o
más bien la desmesura con la que se expresan viejos fenómenos, como por ejemplo
la transformación en mercancía de todo lo que se ve, se toca o se piensa,
muestran la rapacidad con que el capitalismo se apropia del pensamiento
colectivo, de la creación científica o cultural y extrae de él "valor" que
patenta en forma inmediata. En éste último periodo histórico se han ido
generando nuevos sectores sociales que al igual que le sucedió a la clase
obrera, se sienten despojados, alienados y se transforman en aliados naturales
en la lucha contra el capital.
La experiencia
dolorosa de la caida de muchas "verdades absolutas" nos impone reflexionar sin
dogmatismos, no descartar caminos nuevos y tener un pensamiento crítico
confiando en que la humanidad superará al capitalismo.
Esta revolución
democrática y social, ésta revolución moral no la puede dar ninguna elite
política por mas bien intencionada que esté. Esta batalla se gana con el pueblo
o terminará en una frustración más.
«El proceso de
profundización de la democracia actúa en todas las direcciones, abarca la
sociedad entera, economía inclusive, y promueve la experiencia de grandes masas
en el proceso de nacimiento y desarrollo de la fuerza social de la revolución...
para conseguirlo estas mayorías deben estar persuadidas de indagar formas nuevas
de la convivencia entre los hombres y llevarlas a la práctica con audacia y
realismo...» (12)
Los planteos sobre
"democracia avanzada" fueron esbozados antes de concretarse el Frente Amplio,
fueron explicitados en el año 85 y hoy casi 20 años después la vida
porfiadamente parece confirmar su vigencia.
Felizmente quienes
cuestionaban en el 60 estos planteos, hoy a la luz de nuevas realidades
rectifican rumbos y se comprometen con la victoria electoral de octubre.
Insistimos en el
énfasis especial que apoya todo el planteo: el papel protagónico de la gente.
No alcanza con
realizar diagnósticos y quejarnos de la falta de participación. Es imperioso
y necesario instrumentar los mecanismos para que las grandes masas sean las
principales protagonistas del proceso.
Estas reflexiones que
acercamos a ustedes pretenden ser el puntapié inicial de un largo y fructífero
debate, es nuestra intención colaborar modestamente en su construcción.
Quisiéramos
finalizar con unas palabras que no nos pertenecen, pero que entendemos ilustran
claramente la magnitud de la labor planteada.
A fines de 1965
Ernesto CHE Guevara le envía unos borradores a su amigo Orlando Borrego (ex
guerrillero, ex Ministro de azúcar de la Cuba Socialista), lo envía desde el
Congo. En ese material el Che advierte sobre las desviaciones que estaban
ocurriendo en los países del socialismo real y advierte sobre un posible regreso
al capitalismo si no se corregían las deformaciones mencionadas. Comienza en
dichos borradores a esbozar una crítica económica a los manuales soviéticos, y
levanta algunas hipótesis explicativas. Pero vayamos a las palabras textuales de
Guevara donde explicita claramente su objetivo: «...el estudio sereno de la
teoría marxista y de los hechos recientes nos colocan en críticos de la URSS,
posición que se ha convertido en oficio de muchos oportunistas que lanzan dardos
desde la extrema izquierda para beneficio de la reacción. Nos hemos hecho el
firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos pero al
mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras
ayuden a resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin
solución...» (13)
Lamentablemente los
temores del "guerrillero heroico" no eran equivocados y los tristes hechos
posteriores confirmaron sus peores temores. Se regresó al capitalismo.
Ese ensayo de
economía política nunca llegó a escribirse. Del Congo el Ché Guevara viaja a
Cuba donde permanece apenas unas semanas para viajar luego a la selva Boliviana
donde será asesinado.
El Lic. Orlando
Borrego conserva los borradores con su prólogo, al que hacíamos mención. Ese
prólogo finaliza con la siguiente frase:
«Nuestra
fuerza de corazón ha de probarse aceptando el reto de la esfinge y no esquivando
su interrogación formidable».
La esfinge a la que
hace referencia el Che, es un personaje de la mitología griega, mitad humano y
mitad animal que se ubicaba en la entrada de la ciudad de Tebas e interrogaba
con acertijos a quienes querían ingresar a la ciudad. A quienes no acertaban los
devoraba. Según la leyenda el héroe Edipo acertó y la esfinge en un arrebato de
ira se suicidó arrojándose al mar.
Es nuestra
intención aceptar el desafío y encontrar en el trabajo colectivo las posibles
respuestas.
Adhemar Bas – Daniel Estévez –
Alfredo Rivera – Luis Scarpa
Montevideo,
marzo 2004
Bibliografía
(1)
- Documento del PVP
Aportes a los
talleres de actualización ideológica del FA - 2000
(2) - Documento de
cros. no sectorizados de la Coord. B
para los
talleres de actualizaciòn ideológica del FA - 2000
(3) - Documento del
PVP
Aportes a los
talleres de actualización ideológica del FA - 2000
(4) - Documento del 26
de Marzo
para los
talleres de actualización Ideológica del FA - 2000
(5) - Wladimir
Turiansky
"El socialismo
y su crisis" - 1990
(6) - V. Lenin
"Tres fuentes
y tres partes integrantes del marxismo" - 1913
(7) - Tallereres de
aporte programático de la Coord. B
"La
cristalinidad y la ética en la oposición y el gobierno" - 2003
(8) - Rodney Arismendi
Extractado de
la Revista "Estudios" Nº 108
(9) - Rodney Arismendi
Conferencia
Nacional del Partido Comunista del Uruguay - 1985
(10) - Lic. Beatriz
Stolóvich
Cuadernos de
la Universidad Autónoma de México - 1995
(11) - Rodney Arismendi
Conferencia
Nacional del Partido Comunista del Uruguay - 1985
(12) - Roberto
Catenaccio
Revista
"Estudios" Nº 113 - abril 2001
(13) - Ernesto Guevara -
Orlando Borrego
"Ché, el camino del
fuego" - 2001