Dax Toscano
Segovia
Ponencia para el conversatorio Karl Marx Hoy, Facultad de Comunicación Social de
la Universidad Central del Ecuador, 5 de mayo de 2.004
Rebelión
Quiero iniciar esta disertación planteando las siguientes preguntas: ¿Por qué
hablar de Karl Marx, pensador y revolucionario del siglo XIX en el siglo XXI?
¿Se debe insistir en el estudio y vigencia de su obra? ¿Se puede argumentar a su
favor si los países del llamado campo socialista en Europa del Este se fueron a
pique y se constituyeron en sociedades capitalistas? Estos cuestionamientos, en
ocasiones formulados por los ideólogos del capitalismo, por los pensadores
postmodernos, y en otras por una intelectualidad supuestamente de izquierda, nos
permiten abordar algunas cuestiones fundamentales para comprender la
trascendencia del pensamiento de quien Federico Engels, su amigo y hermano,
dijera que es el más grande ! pensador que ha tenido la humanidad y a quien el
héroe de la independencia de Cuba, José Martí, manifestara que merece honor por
haberse puesto al lado de los débiles.
Partamos de la pregunta que hace referencia al por qué hablar de Karl Marx en el
siglo XXI. Primero que todo escuchemos brevemente algunos datos sobre la
situación social en la que la humanidad, y sobretodo América Latina, vive en la
actualidad: La quinta parte de la población está en la miseria; 826 millones de
personas padecen de hambre física; más de ochocientos cincuenta millones son
analfabetas; mil millones carecen de agua potable estimándose que para el año
2025 la cifra sea de 3500 millones de personas; 2400 millones no tienen acceso a
servicios sanitarios. En América Latina 224 millones de personas viven en la
pobreza y de ellos 90 millones están en la indigencia. La deuda externa
latinoamericana asciende a 800 mil millones de dólares; siendo ésta una ! de las
causas por las cuales la educación y la salud no reciben los recursos necesarios
por parte de los gobiernos, los mismos que cumplen fielmente las disposiciones
del FMI y de los organismos económicos internacionales dominados por EE.UU. Los
grupos humanos más afectados son las y los niños, las mujeres y los ancianos, a
quienes el modelo neoliberal los considera desechables o simplemente como mano
de obra sujeta de una explotación mayor, tal como se hace con el trabajo
infantil en las fábricas de la China, de Malasia, de Singapur, donde las y los
niños trabajan de doce a catorce horas diarias en condiciones infrahumanas para
producir los juguetes de McDonalds, de Kentuchy, de la Coca Cola. Por otro lado
la situación de la contaminación del medio ambiente es cada vez más grave,
producto de un sistema basado en una producción irracional y desmedida de cosas
superfluas.
¿Producto de que es todo esto? Quienes detentan el poder económico, político y
mediático pretenden confundir a la gente argumentando que la pobreza es
resultado de la vagancia de ciertos pueblos a los que, inclusive, bajo criterios
racistas, han calificado como inferiores. ¿Qué esconde esto? Precisamente
aquello que señalara Marx en su extraordinaria y vasta obra: la explotación de
una clase social sobre otra y el dominio de ciertas naciones por medio de la
violencia, del saqueo y de la imposición ideológica sobre otras naciones. "La
historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestro días es la
historia de la lucha de clases" decían Marx y Engels en el Manifiesto del
Partido Comunista, documento histórico que hoy tiene una vigencia impresiona!
nte, tal como lo explica el pensador argentino Atilio Borón cuando hace
referencia a la polarización cada vez mayor de la riqueza entre la burguesía, la
oligarquía, las naciones capitalistas y el proletariado, los trabajadores en
general y las naciones subdesarrolladas. Federico Engels nos dice: "Pues bien,
Marx demostró que toda la historia de la humanidad, hasta hoy, es una historia
de luchas de clases, que todas las luchas políticas, tan variadas y complejas,
solo giran en torno al poder social y político de unas u otras clases sociales;
por parte de las clases viejas, para conservar el poder, y por parte de las
nuevas, para conquistarlo."
Pero ¿en qué radica la fuerza del pensamiento marxista a través del tiempo? El
pensador marxista vasco, Iñaki Gil de San Vicente señala que el secreto y el
misterio de la efectividad del marxismo radica en que este pensamiento
constituye "la integración crítica de lo mejor del pensamiento occidental
entonces existente; y de, segundo, y fundamentalmente, su capacidad de síntesis
cualitativa superior, de crear algo nuevo, una totalidad nueva pero a la vez
integradora de las aportaciones valiosas analizadas críticamente en la fase
anterior e inicial del proceso creativo. Estamos ante el ejemplo más brillante
del desarrollo de la facultad de emergencia de algo nuevo a partir de la previa
acumulación de componentes viejos hasta llegar a un momento o punto crít! ico de
no retorno, de aparición de lo nuevo a partir de varios componentes viejos. Eso
nuevo es el materialismo histórico y su malla interna vertebradora es la
dialéctica materialista." Lenin decía que "El marxismo es el sucesor natural de
lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la
economía política inglesa y el socialismo francés." Pero sobre todo el marxismo
se nutre de la experiencia revolucionaria de la clase obrera. Rafael Plá León
señala que "Fue el movimiento real de la clase proletaria y el contacto directo
con éste lo que posibilitó en definitiva que el pensamiento de Marx tomara la
forma que tomó." Al mismo tiempo el marxismo no es una creencia, un dogma; es,
por el contrario, un pensamiento abierto, activo y creador que se nutre
permanentemente de las producciones de las y los seres humanos en todos los
campos del saber.
De igual manera hay que señalar que Marx no solo se dedicó a la teorización de
diversos problemas; fue ante todo un revolucionario activo, un hombre
consecuente con lo que teorizó producto precisamente de su contacto con la
realidad en la que vivían los obreros europeos. Marx y Engels tenían como uno de
sus objetivos la formación de un partido obrero, revolucionario sustentado en
una teoría científica; lo que quedó de manifiesto en la participación activa de
ambos en la Liga de los Comunistas y más adelante en la fundación de la
Asociación Internacional de los Trabajadores; lo cual también demuestra su
carácter internacionalista sintetizada en la frase con la cual concluyen el
Manifiesto del Partido Comunista: ¡Pro! letarios de todos los países, unios! Es
esto justamente lo que le confiere validez al pensamiento de Marx y Engels. Como
señala el Dr. Jesús Pastor García Brigos "ante todo nos enfrentamos a la obra de
revolucionarios activos, comprometidos con la práctica cotidiana de luchas en la
sociedad. No eran científicos de gabinete." Por ello también Marx sufre la
persecución brutal del Estado Prusiano y de la burguesía europea, lo cual le
condujo al exilio en varias ocasiones. En sus "Tesis sobre Feurbach" Marx señala
que la tarea de los filósofos no es solo la de interpretar el mundo, sino la de
transformarlo; además explica que solo es en la práctica donde el hombre tiene
que demostrar la verdad, es decir, la realidad y poderío, la terrenalidad de su
pensamiento. A través de la actividad periodística Marx también educó al
proletariado y denunció el papel conciliador y traidor de la burguesía, que se
aliaba a conveniencia con los reyezuelos y emperadores que sobrevivían en
Alemania y Francia.
Pero no solamente por ello se debe insistir en el estudio y la vigencia de su
pensamiento. La obra de Marx es un sistema abierto de ideas y un método
revolucionario de transformación de la realidad que nos ha posibilitado el
análisis y la reflexión sobre los más disímiles hechos y sucesos que tienen que
ver con la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano tal como lo demuestra
en El Capital donde expone, como explica Iñaki Gil de San Vicente, "la teoría de
la plusvalía; la ley del valor-trabajo; la ley de caída tendencial de la tasa de
beneficio y la diferencia entre valor de uso y valor, diferencia que confirma la
historicidad del modo de producción capitalista y, por tanto, la posibilidad de
construcción de otra sociedad no basada en el valor y en! la mercancía, sino en
el valor de uso."
El desarrollo de la ciencia también ha confirmado las tesis marxistas. Los
avances científicos demuestran la validez de la dialéctica materialista para la
comprensión de los hechos y fenómenos de todo tipo; lo cual se confirma con los
avances en el campo de la física cuántica, de la biología, de la química.
A finales del siglo XX y en el siglo XXI los apologistas e ideólogos del
capitalismo y del pensamiento postmoderno, han pretendido enterrar a Marx
presentando como uno de sus argumentos la implosión de la ex-URSS y la caída del
llamado campo socialista de Europa del Este o del socialismo real. Pero de
ninguna manera esto puede constituirse en un argumento válido para combatir al
marxismo. Sin querer ahondar en explicaciones sobre lo ocurrido en aquellos
países, puesto que no es el objetivo de este conversatorio, solo cabe señalar
algunos elementos para demostrar lo incorrecto de esta postura: primero que todo
la traición stalinista, el proceso de burocratización en la ex-URSS y el
surgimiento de un capitalismo de Estado, que estuvo acompañado de una distorsión
del pensamiento de Marx, Engels y Lenin por parte de Stalin. Surge en esos
momentos la concepción equivocada que el marxismo estaba constituido por el
materialismo dialéctico y el materialismo histórico como si se trataran de dos
cosas distintas. Igualmente surge la tesis del economicismo y del determinismo
mecánico por medio de la cual se señalaba que era la base económica la que
determinaba los cambios y el funcionamiento de la superestructura; olvidando que
Marx y Engels entendieron a la sociedad como un sistema dinámico complejo, como
un todo estructurado y dialéctico en donde la base económica y la
superestructura ideológica están interconectados y que, por lo tanto tienen una
influencia mutua; siendo el ser social solamente en última instancia el que
determina las transformaciones sociales. El marxista Alan Woods explica que "los
autores del Manifiesto contestaron repetidas veces ! a esta burda caricatura,
como se ve en la célebre carta de Engels a Bloch: "Según la concepción
materialista de la historia, el elemento determinante de la historia es en
última instancia la producción y la reproducción en la vida real. Ni Marx ni yo
hemos afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo tergiversa
transformándolo en la afirmación de que el elemento económico es el único
determinante, lo transforma en una frase sin sentido, abstracta y absurda. La
situación económica es la base, pero las diversas partes de la superestructura:
las formas políticas de la lucha de clases y sus consecuencias, las
constituciones establecidas por la clase victoriosa después de ganar la batalla,
etc., las formas jurídicas, y, en consecuencia, inclusive los reflejos de todas
esas luchas reales en los cerebros de los combatientes: teorías políticas,
jurídicas, ideas religiosas y su desarrollo ulterior hasta convertirse en
sistemas de dogmas, también ejercen su influencia sobre el curso de las luchas
históricas y en muchos casos preponderan en la determinación de su forma"."
El ascenso de la socialdemocracia y la imposición del modelo soviético a los
países de Europa del Este luego de la segunda guerra mundial, constituyó otro
elemento que provocó la distorsión del pensamiento marxista. El aparecimiento de
modas intelectuales que tomaron como base al estructuralismo y al funcionalismo
y lo pretendieron unir con el marxismo, también significó una distorsión del
pensamiento de Marx y Engels. Todo esto fue difundido a través de los manuales
de la academia de ciencias de la ex-URSS y por las universidades europeas, sobre
todo en Francia e Italia. En América Latina esto influyó mucho en la forma de
comprender el marxismo. Fue un error no acudir a la fuente directa, sino a los
manuales. ! Ernesto Che Guevara fue uno de los críticos de ese pensamiento
seudomarxista.
En este sentido no es el marxismo el que ha fracasado; por el contrario hoy ha
adquirido mayor fuerza y vigencia; y no porque Marx y Engels sean autoridades
del pensamiento a las que haya que acudir cual si fueran dioses. Es la realidad
misma la que confirma su validez histórica. Ya se han señalado algunos datos
sobre la situación en la que la mayoría de los habitantes del planeta viven, lo
cual se ha agravado por la prepotencia del imperialismo estadounidense y el
surgimiento del neofascismo. Vemos como los EE.UU. masacran al pueblo Iraquí,
como agreden a Cuba y fomentan la contrarrevolución financiando a mercenarios
que los medios del engaño pretenden calificar como "disidentes", observamos la
intromisión de los Estados Unidos en los asuntos internos de la Re! pública
Bolivariana de Venezuela y de Colombia donde, conjuntamente con el fascista de
Uribe Velez, los militares y los grupos terroristas de derecha pretenden
derrotar a la insurgencia. Pero también asistimos a un momento de ascenso de las
luchas populares que, aunque dispersas, constituyen elementos importantes en el
desarrollo de la revolución mundial; así la radicalización del proceso
revolucionario comandado por Hugo Rafael Chávez Frías en Venezuela, la defensa
de la revolución y las conquistas del socialismo en Cuba dirigida por Fidel, la
lucha del pueblo iraquí y su resistencia contra los invasores, la firmeza del
movimiento guerrillero colombiano, el combate popular en Bolivia, etc.
En todos
ellos está el pensamiento de Karl Marx como una guía de acción revolucionaria.
Iñaki Gil de San Vicente dice que "la obra de Marx y Engels aparece en la
actualidad como el único método que, además de explicar coherentemente el
pasado, permite comprender qué está sucediendo a escala mundial y, lo que es más
importante, cuales son las tendencias fuertes ante el futuro.
Estas son las
razones que explican la actual "vuelta al marxismo", y también las que explican
que este reaparezca, renazca de sus cenizas, cada vez que, tras haberlo dado por
muerto, las exigencias de la lucha de clases a escala mundial imponen su vuelta
a escena. Ahora bien, cada vez que el marxismo es dado por muerto se produce en
su interior una verdadera autocrítica creativa, un repaso de las causas que le
han llevado a esa situación y, a la vez por su mismo contenido dialéctico, un
enriquecimiento de su método para responder a las nuevas formas que adquieren
las contradicciones esenciales del capitalismo.
Lo más significativo de estos
resurgimientos radica en que se producen tras grandes convulsiones sociales que
han demostrado el creciente distanciamiento entre la realidad y la teoría."
Concluyendo, señalo con Engels que el nombre de Marx vivirá a lo largo de los
siglos, y con su nombre, su obra.