"La conciencia de que el viejo
materialismo era una doctrina inconsecuente, incompleta y unilateral llevó a
Marx a la convicción de que era necesario "poner en armonía con la base
materialista, reconstruyéndola sobre ella, la ciencia de la sociedad"(18). Si el
materialismo en general explica la conciencia por el ser, y no al contrario,
aplicado a la vida social de la humanidad exige que la conciencia social se
explique por el ser social. "La tecnología - dice Marx (en El Capital, t. I)-
descubre la relación activa del hombre respecto a la naturaleza, el proceso
inmediato de producción de su vida, y, al mismo tiempo, de las condiciones
sociales de su vida y de las representaciones espirituales que de ellas se
derivan". En el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política,
expone Marx una fórmula íntegra de los principios del materialismo aplicados a
la sociedad humana y a su historia. Dice así:
"En la producción social de su vida, los
hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su
voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de
desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.
El conjunto de estas relaciones de
producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura
jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El
modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política
y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por
el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada
fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las
relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de
esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí.
De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en
trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base
económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura
erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre
los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que
pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas
jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas
ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por
resolverlo.
Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él
piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia,
sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de
la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las
relaciones de producción. . ." "A grandes rasgos, podemos designar como otras
tantas épocas de progreso, en la formación económica de la sociedad, el modo de
producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno burgués". (Compárese con
la concisa fórmula que Marx da en su carta a Engels del 7 de julio de 1866: "Nuestra
teoría de la organización del trabajo determinada por los medios de producción".)
El descubrimiento de la concepción materialista de la historia, o, mejor dicho, la
consecuente aplicación y extensión del materialismo al campo de los fenómenos sociales,
acaba con los dos defectos fundamentales de las teorías de la historia anteriores a Marx.
En primer lugar, en el mejor de los casos, estas teorías sólo consideraban los móviles
ideológicos de la actividad histórica de los hombres, sin investigar el origen de esos
móviles, sin percibir las leyes objetivas que rigen el desarrollo del sistema de las
relaciones sociales, sin advertir las raíces de estas relaciones en el grado de progreso
de la producción material; en segundo lugar, las viejas teorías no abarcaban
precisamente las acciones de las masas de la población, mientras que el materialismo
histórico permitió por primera vez el estudio, con la exactitud del naturalista, de las
condiciones sociales de la vida de las masas y de los cambios experimentados por estas
condiciones. La "sociología" y la historiografía anteriores a Marx acumularon,
en el mejor de los casos, datos no analizados y fragmentarios, y expusieron algunos
aspectos del proceso histórico. El marxismo señalo el camino para una investigación
universal y completa del proceso de nacimiento, desarrollo y decadencia de las formaciones
económico-sociales, examinando el conjunto de todas las tendencias contradictorias y
concentrándolas en las condiciones, exactamente determinables, de vida y de producción
de las distintas clases de la sociedad, eliminando el subjetivismo y la arbitrariedad en
la elección de las diversas ideas "dominantes" o en su interpretación y
poniendo al descubierto las raíces de todas las ideas y de todas las diversas tendencias
manifestadas en el estado de las fuerzas materiales productivas, sin excepción alguna.
Son los hombres los que hacen su propia historia, pero ¿qué determina los móviles de
estos hombres, y, más exactamente, de las masas humanas?, ¿a qué se deben los choques
de las ideas y aspiraciones contradictorias?, ¿qué representa el conjunto de todos estos
choques que se producen en la masa toda de las sociedades humanas?, ¿cuáles son las
condiciones objetivas de producción de la vida material que forman la base de toda la
actuación histórica de los hombres?, ¿cuál es la ley que preside el desenvolvimiento
de estas condiciones? Marx se detuvo en todo esto y trazó el camino del estudio
científico de la historia concebida como un proceso único y lógico, pese a toda su
imponente complejidad y a todo su carácter contradictorio."
(Del folleto de Lenin: Breve esbozo biográfico con una exposición sobre el
marxismo)
La lucha de clases