Noticias de USA, mientras asume Obama
“Que estamos en medio de una crisis es bien sabido. Nuestra nación está en guerra, contra una amplia red de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente afectada, como consecuencia de la avaricia e irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestro fracaso colectivo en tomar las decisiones difíciles y en preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido hogares, puestos de trabajo, varias empresas debieron cerrar. Nuestro sistema de salud es demasiado costoso, nuestras escuelas dejan de lado a muchos de nuestros niños, y cada día hay nuevas evidencias de que la forma en que usamos la energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta.
Estos son indicadores de la crisis, basados en datos y estadísticas. Menos mensurable pero no menos profunda es la pérdida de la confianza en nuestro país, alimentada por el temor de que el declive Estados Unidos es inevitable, y que la próxima generación deberá reducir sus expectativas.”
Palabras del nuevo presidente de USA en su asunción. 20/01/2009
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14 de enero 2009 — Cincuenta millones de estadounidenses carecen de asistencia médica, 25 millones tienen seguro médico limitado y millones están siendo despedidos. Las cuentas médicas son causa de más de la mitad de las quiebras personales en Estados Unidos. Desesperados por tener asistencia médica acuden en masa a las salas de emergencia, a menudo teniendo que lidiar con problemas que se podrían haber evitado.
19de enero de 2009
Bienvenidos a Democracy Now! Mark Brener,
¿puedes hablarnos del posible rescate para la industria automotriz? ¿Quién está a favor? ¿Quién está en contra? ¿Quién sale ganando con la medida?
MARK BRENNER: Bueno, mira, la industria de Michigan ha perdido más de 350.000 puestos de trabajo en los últimos ocho años, la mayor parte en los últimos tres años. El desempleo ya llegó al diez por ciento en Flint y está en el nueve por ciento a nivel estatal. No hay dudas de que el impacto de la caída en picada de la industria automotriz está diezmando el estado y la región, y lo va a seguir haciendo.
Entonces, desde mi perspectiva–y creo que desde la perspectiva de la mayor parte del movimiento de los trabajadores-, que espero que sea compartida por todos los sectores progresistas, no hay dudas de que se necesita hacer algo. La pregunta es ¿qué hacemos? Y creo que, en este punto, realmente necesitamos un cambio de estrategia. No podemos encarar esta situación de manera parcial y a corto plazo. Tanto el rescate de la industria aerocomercial después del 11 de septiembre como el reciente rescate a la industria bancaria nos han enseñado lo que no hay que hacer. O sea, entregar dinero a la gente que nos metió en este lío no es la solución. Entonces, esperamos que el movimiento de los trabajadores mantenga esta perspectiva y no ponga sus expectativas en que Washington resuelva sus problemas.
O sea, realmente necesitamos pensar cómo salir de este lío, tener un enfoque integral sobre la política de transportes y comprender realmente cuál es el rol que juegan las fábricas automotrices del medio oeste de Estados Unidos, para las que actualmente la producción de automóviles basados en combustibles derivados del petróleo es un aspecto central. ¿Hay alguna manera de sacarlas de ese modelo de producción y llevarlas a otro, un programa de producción más eficiente en cuanto al uso de combustible, más responsable en cuanto al cuidado de la energía y el medio ambiente? ¿Y cómo afecta eso a todo el espectro de la industria de transportes? Sin duda, todo esto debería estar sobre la mesa ahora. Lo que me asusta es que ese no es el enfoque que estamos teniendo, eso no es lo que se está debatiendo en Washington. Y creo que esto debería ser una señal de alerta para todo el movimiento obrero y los sectores progresistas de toda la nación.
JUAN GONZALEZ: Al parecer, siempre que surgen propuestas para un rescate económico aparece la cuestión de fusionar algunas de estas empresas automotrices. De modo que cuando todo esto termine, vamos a tener menos empresas automotrices en Estados Unidos.
MARK BRENNER: Correcto. Creo que probablemente sea así. Y mira, estas son las personas que nos metieron en este lío gigante y, lamentablemente, los sindicalistas las han seguido ciegamente por más de cuarenta años, sin cuestionamientos en cuanto a sus estándares ambientales ni en cuanto al tipo de innovaciones que hubieran sido necesarias para estar en una mucho mejor posición a la hora de enfrentar la situación económica actual. Entonces, realmente creo que tampoco tenemos que poner las expectativas en Detroit ni en las llamadas “Tres grandes” de la industria automotriz, Ford, General Motors y Chrysler, para resolver la situación. Lo que me asusta es que los ajustes que hemos visto a lo largo de la historia y en los últimos tiempos son como los programas de ajustes estructurales del FMI. Básicamente, todo el ajuste recae sobre las espaldas de los trabajadores y trabajadoras y no se toca a la gente que realmente nos metió en el lío. Y esa fórmula, tenemos que cambiarla.
JUAN GONZALEZ: Y si una de estas empresas, General Motors o Chrysler, entra en quiebra, ¿hay peligro de que los fondos de pensión de los trabajadores dejen de estar garantizados?
MARK BRENNER: Absolutamente. El año pasado, esa fue probablemente la novedad más grande que surgió de las negociaciones de GM y Chrysler, primero y de Ford luego: la creación de una Asociación Voluntaria de Beneficios para Empleados (Voluntary Employment Benefit Association). Es una VEBA, así se la conoce en la industria. Esencialmente es un fondo de pensiones manejado por el sindicato. Significa un cambio total con respecto a la forma en que se manejaba históricamente esto en la que la empresa garantizaba las pensiones. Ahora lo que tenemos es un plan de jubilaciones con un financiamiento parcial y un plan de salud para las personas jubiladas que supuestamente será gestionado por el sindicato a partir del año que viene. Pero bueno, no está todo el dinero para financiarlo. ¿Y de donde va a salir ese dinero? Ahora están sufriendo por la falta de efectivo y me parece que esto es a lo que va a apelar en primer lugar la industria automotriz para lograr que el gobierno los ayude. Están pidiendo u$s 25 mil millones, sólo para eso.
AMY GOODMAN: Mark, durante años, la gente ha optado por autos extranjeros, porque buscan autos más pequeños, de mejor rendimiento con respecto al medio ambiente y, por supuesto, más económicos. ¿Por qué la industria automotriz estadounidense no ha respondido esa demanda?
MARK BRENNER: Bueno, ¿por qué la gente hace las cosas con fines de lucro? Quiero decir, esa es la verdadera pregunta aquí. Encontraron un nicho en el mercado con las minivans y más tarde con las 4x4. Y mientras los precios del combustible estaban a un dólar el galón, esa fórmula parecía funcionar. Lamentablemente, como tú de alguna manera señalaste, esta no fue una persectiva que tenía en cuenta el largo plazo. No fue algo que realmente los hubiera ayudado a posicionarse para el siglo veintiuno. Y por eso ahora estamos atascados en una situación que lleva a que los contribuyentes tengan que jugar un rol en esa transición. Sólo espero que la encaremos de una manera integral y con visión de futuro, porque las soluciones parciales y cortoplacistas no funcionan.
JUAN GONZALEZ: Y también está General Motors. Según entiendo, tienen un brazo financiero, GMAC, que está tratando de convertirse en un banco para poder acceder a los 700 mil millones del rescate financiero. Desde tu perspectiva, ¿este sería un paso positivo o no?
MARK BRENNER: Bueno, creo que es…yo lo veo como algo negativo, porque nos mantiene dentro del tipo de estructura en la que estamos ahora, en la que el dinero se está entregando sin condiciones, sin rendición de cuentas, sin participación. ¿Te imaginas convertirte en accionista de una empresa pero sin tener ni voz ni voto? Eso es exactamente lo que el gobierno federal hizo con la industria bancaria y eso es lo que, al parecer, están listos para hacer con la industria automotriz. No tiene ningún sentido.
AMY GOODMAN: Bien, hablemos de las denuncias que están dando vueltas acerca de que el Presidente Bush ofreció una especie de “intercambio de favores”. Él está en contra del rescate a la industria automotriz, pero lo aceptaría si los demócratas apoyan el famoso tratado de libre comercio con Colombia.
MARK BRENNER: Así es. Ese es el rumor, que fue negado por la Casa Blanca, como ustedes informaron. Pero, honestamente, yo me quedé algo confundido cuando escuché la noticia, porque a mí me parecía que lo única mención de Barack Obama en el debate en referencia a los trabajadores, fue lo que está sucediendo con los sindicalistas y otros activistas defensores de los derechos laborales en Colombia, que están siendo asesinados. Él expresó su preocupación sobre eso y sobre la posibilidad de firmar un tratado de libre comercio con ese país. Y luego, aquí estamos, esa es la única cosa que el Presidente pone como condición para la ayuda a la industria automotriz. Suena como si le estuviera diciendo a Obama “métetelo en el trasero”.